Pues bien, esta forma de entender las cosas ha primado hasta el momento actual en diversas filosofías de la historia. Esto, no las ha alejado demasiado de lo que ya Hegel nos participara cuando estudiaba los procesos mecánicos y químicos.
Es claro que semejantes posturas resultan admisibles hasta antes de Hegel, pero a partir de sus explicaciones insistir en ello denota, cuando menos, cortedad intelectual difícilmente compensada por la simple erudición histórica. Abenhazan destaca el hacer como un alejamiento de lo que nosotros podemos llamar el “ponerse antes” o el “pre-ser-se-ya-en (el mundo) como ser-cabe” heideggeriano. Toca la estructura fundamental humana en tanto la existencia es proyección y en esta proyección el existente juega su destino.
Si ponemos las cosas del modo antedicho nos remitimos a una exégesis de la temporalidad por cuanto la comprensión que se tenga de ella permitirá entender el pro-yecto, el “ponerse antes”. Tal exégesis no es accesoria sino ineludible. No habrá forma de saber cómo la temporalidad ocurre en los hechos, cómo a éstos se los puede temporizar en una concepción histórica si no se da razón de la intrínseca temporalidad de quienes los producen. Así se convendrá acordar: o la historia es un ocurrir que ubica al ser humano en calidad de epifenómeno y, en tal caso, sólo podemos hablar de historia natural (por lo demás, injustificada sin construcción humana), o hacemos historia humana (por lo demás, justificadora de cualquier construcción).
Particularmente, adherimos a lo segundo. Veremos pues, qué se nos ha dicho de significativo sobre el tema de la temporalidad.
Hegel nos ha ilustrado sobre la dialéctica del movimiento pero no en cuanto a la temporalidad. A esta la define como la “abstracción del consumir” y la ubica al lado del lugar y del movimiento, siguiendo la tradición de Aristóteles (particularmente en la Enciclopedia de las ciencias filosóficas, cap.: “Filosofía de la naturaleza”).
Nos dirá que el ser del tiempo es el ahora pero en tanto ya no es o todavía no es y, por consiguiente, como un no-ser. Si a la temporalidad se la despoja de su “ahora”, desde luego que se la convierte en “abstracción del consumir” pero subsiste el problema del “consumir” en tanto este transcurre. Por otra parte, no puede aprehenderse cómo de la posición lineal (según nos explica más adelante) de infinitos ahoras, puede obtenerse la secuencia temporal. “La negatividad que se refiere como punto al espacio y en éste desarrolla sus determinaciones como línea y superficie, existe en el ser-fuera-de-sí igualmente para sí, poniendo sus determinaciones en esto para sí al par que en la esfera del ser-fuera-de-sí, mostrándose indiferente al quieto uno-junto-a-otro. Así puesta para sí, es la negatividad del tiempo” (citado por Heidegger en El Ser y el Tiempo, par. 82).
Heidegger dirá que tanto la concepción ingenua del tiempo como la hegeliana, que comparte la misma percepción, ocurre por la nivelación y encubrimiento que oculta la historicidad del ser-ahí para quien el transcurrir no es, en el fondo, un simple alineamiento horizontal de “ahoras”. Se trata, en realidad, del fenómeno del apartar la mirada del “fin del ser en el mundo” por medio de un tiempo infinito que, para el caso, podría no ser y con ello no afectar el fin del ser-ahí. De este modo, ha resultado hasta hoy inaccesible la temporalidad, ocultada por la concepción vulgar del tiempo que lo caracteriza como un “uno tras otro” irreversible. “¿Por qué es el tiempo irreversible? De suyo y justo cuando se atiende exclusivamente al flujo de los ahoras, no se divisa por qué la secuencia de éstos no habría de empezar de nuevo en la dirección inversa. La imposibilidad de la inversión tiene su fundamento en el proceder el tiempo público de la temporalidad, cuya temporación, primariamente advenidera, ‘marcha’ extáticamente a su fin de tal forma que ya ‘es’ en el fin”.
Así es que solamente partiendo de la temporalidad del “ser ahí” se puede comprender cómo es inherente a ella el tiempo mundano. Y la temporalidad del “ser ahí” es una estructura en la que coexisten (pero no uno junto al otro como agregados) los tiempos pasados y futuros y éstos últimos como proyectos, o más radicalmente, como “protensiones” (conforme enseñara Husserl) necesarias a la intencionalidad. En realidad, el primado del futuro explica el pre-ser-se-en-el-mundo como raíz ontológica del “ser ahí”... Esto, desde luego, es de enormes consecuencias y afecta nuestra pesquisa historiológica. En boca del mismo Heidegger: “La proposición ‘el ser ahí es histórico’ se revela como una proposición ontológico-existenciaria fundamental. Está muy lejos de expresar una mera comprobación óntica del hecho de que el ‘ser ahí’ tiene lugar en una ‘historia del mundo’. La historicidad del ‘ser ahí’ es el fundamento de un posible comprender historiográfico, el cual trae a su vez consigo la posibilidad de un desarrollo intencionado de la historiografía como ciencia”. Con esto último, nos encontramos en el plano de los pre-requisitos que necesariamente deben ser develados para justificar el surgimiento de la ciencia histórica.
En el fondo, hemos vuelto a Husserl desde Heidegger. No respecto a la discusión en torno a si la filosofía debe o no ser ciencia, sino en cuanto a que el análisis existencial basado en la Fenomenología permite la fundamentación de la ciencia historiológica. De cualquier manera las acusaciones de solipsismo que cayeron sobre la Fenomenología, ya en manos de Heidegger resultan inconsistentes y así la estructuralidad temporal del “ser ahí” confirma, desde otra perspectiva, el inmenso valor de la teoría de Husserl.
en: « Discusiones Historiológicas », Silo,
Capítulo III. Historia y temporalidad 1.Temporalidad y proceso
1889 Nacido el 26 de septiembre en Meßkirch / Alemania
1909-11 Estudió filosofía y teología católica en la Universidad de Friburgo, pero abandonó los estudios para formarse como sacerdote
1911-13 Estudió filosofía, matemáticas y ciencias naturales en Friburgo
1913-15 Doctorado en filosofía con Arthur Schneider en Friburgo
1919 Catedrático en filosofía en Friburgo
1919-23 Asistente de Edmund Husserl en Friburgo
1923-28 Catedrático adjunto en Marburgo
1928-33 Catedrático adjunto en Friburgo
1933-34 Rector de la Universidad de Friburgo
1933-45 durante la época nazi: Catedrático titular en Friburgo
1945-51 Excedencia forzosa de la universidad debido al pasado nazi inicialmente en excedencia forzosa después de 1945, pero pudo volver a dar clases en Friburgo a partir de 1951.
1951-67 Catedrático titular en Friburgo
1976 Falleció el 26 de mayo en Friburgo de Brisgovia / Alemania
1. La cuestión del ser y la ontología fundamental
El tema central de Heidegger fue la cuestión del sentido del ser («Ser y tiempo»).
Busca una ontología fundamental que desvele las estructuras básicas del ser
Crítica a la tradición metafísica y su «olvido del ser».
2. existencia y filosofía existencial
Análisis de la existencia humana (Dasein) como «ser-en-el-mundo»
Existenciales como el estado de ánimo, el entendimiento, el habla, el diseño como momentos estructurales de la existencia.
Fenómenos como la ansiedad, la preocupación, el ser-para-la-muerte como caminos hacia la mismidad real.
3. hermenéutica y fenomenología
Conexión con el método fenomenológico de Husserl del «ser-para-las-cosas».
Hermenéutica de la facticidad - interpretación del ser-en-el-mundo
Crítica de la ontoteología occidental.
4. lenguaje y poesía
El lenguaje como «casa del ser» - relación entre el ser y el lenguaje
La poesía como lugar de revelación del ser y acontecimiento de la verdad
Examen de poetas como Hölderlin, Trakl, Rilke .
5. tecnología y modernidad
Crítica de la tecnología moderna como «marco» y olvido del ser.
Cuestión de una relación nueva y cambiada con la tecnología y la naturaleza.
A lo largo de toda su vida, el pensamiento de Heidegger se centró en la cuestión central del sentido del ser y de la verdad. Se preocupó por destruir la tradición metafísica y desarrollar una filosofía original del ser basada en el ser humano-en-el-mundo
Obras Principales
«Ser y tiempo» (1927): Este libro es la obra más conocida e influyente de Heidegger. Presenta su ontología fundamental y examina la cuestión del ser. En él, Heidegger desarrolla sus conceptos de ser, temporalidad y existencia.
«¿Qué es la metafísica?» (1929): En esta obra, Heidegger aborda la cuestión de la metafísica y el papel de la nada. La famosa frase «Das Nichts nichtet» («La nada es vacío») procede de este texto y es fundamental para su comprensión de la nada y el ser.
«Sobre la naturaleza de la verdad» (1930/1943): Aquí Heidegger examina la naturaleza de la verdad y su relación con el ser. La obra ofrece una visión más profunda de su concepción de la verdad como inconcebibilidad (aletheia).
«Introducción a la metafísica» (1935/1953): En esta obra, Heidegger continúa su exploración de las cuestiones metafísicas fundamentales. Contiene la famosa pregunta «¿Por qué existe el ser y no la nada?» y profundiza en su análisis del ser.
«Holzwege» (1950). Esta colección de ensayos incluye varios trabajos importantes, enstión del arte y su relación con el ser y la verdad.
«Identidad y diferencia» (1957): En esta obra, Heidegger examina los conceptos de identidad y diferencia y su relación con el ser. Contiene dos importantes conferencias: «El teorema de la identidad» y «La constitución onto-teológico-lógica de la metafísica».
Influencia
Martin Heidegger ejerció una enorme y trascendental influencia en la filosofía del siglo XX:
Heidegger desarrolló la fenomenología de Husserl en una dirección existencial y hermenéutica.
Su análisis del ser-en-el-mundo (Dasein) influyó decisivamente en la hermenéutica.
Ejerció una influencia duradera en movimientos como el existencialismo (Sartre), la hermenéutica (Gadamer) y la deconstrucción (Derrida).
Con «Ser y tiempo», Heidegger fue pionero en un nuevo planteamiento de la ontología como pregunta por el sentido del ser.
Influyeron su destrucción de la tradición metafísica y su crítica al «olvido del ser».
Alentó un retorno a los presocráticos y a los orígenes del pensamiento occidental.
Los análisis de Heidegger sobre el peligro de la tecnología moderna como «marco» e instrumento del «olvido del ser» fueron revolucionarios.
Heidegger destacó el papel central del lenguaje como «casa del ser» y lugar de la revelación del ser.
Aunque la obra de Heidegger es controvertida por su implicación en el nacionalsocialismo, su influencia en casi todas las corrientes de la filosofía continental del siglo XX sigue siendo inmensa. Su pensamiento ha tenido una influencia duradera en la fenomenología, la hermenéutica, la filosofía existencial, la crítica de la tecnología y la civilización, así como en la teoría del lenguaje y la literatura.
Existe una dificultad en la fenomenología, que es el solipsismo. Husserl no tiene en cuenta la historicidad del ser humano. Sin embargo, con el concepto de «Dasein» entra en juego la temporalidad y, por tanto, también la historicidad. Para Heidegger, el tiempo es una estructura en la que el pasado y el futuro se entremezclan con el presente.
Heidegger plantea que entender el ser-ahi implica reconocer la propia temporalidad, finitud y el contexto histórico en el que el ser existe.
Otro concepto importante que expone Heidegger es que la concepción ingenua del tiempo encubre la historicidad del ser-ahí ya que con ella se ha aparta la mirada de el “fin del ser en el mundo explicándola como un tiempo infinito (eterno) que, para la temporalidad podría no existir y no afectaría el fin del ser-ahí. Por esto ha resultado inaccesible la temporalidad, ocultada por la concepción vulgar del tiempo.