Vico, afectado por Platón y el agustinismo (en su concepción de una historia que participa de lo eterno), anticipa numerosos temas del romanticismo.
en: "Discusiones Historiológicas", Silo
Capitulo II. Lo pasado visto sin el fundamento temporal, 1. Concepciones de la historia
Teólogo y filósofo
Junto con Tomás de Aquino, Ambrosio de Milán, Jerónimo de Estridón y Gregorio Magno, uno de los cuatro primeros Padres de la Iglesia latina a los que se confirió el título honorífico de Doctor de la Iglesia.
354 Nace en Tagaste, norte de África.
386 Se convierte al cristianismo en Milán.
387 Es bautizado por San Ambrosio en Milán.
388 Regresa a Tagaste y funda un monasterio.
391 Es ordenado sacerdote en Hipona.
395-97 Es consagrado obispo auxiliar de Hipona.
396 Se convierte en obispo titular de Hipona tras la muerte de Valerio.
430 Muere en Hipona durante el asedio de los vándalos.
El conocimiento y la verdad
Agustín exploró la naturaleza del conocimiento humano y la búsqueda de la verdad. Desarrolló la teoría de la iluminación divina, según la cual el conocimiento verdadero proviene de Dios iluminando la mente humana. Enfatizó la importancia de la introspección y el autoconocimiento como camino hacia la verdad.
La naturaleza del mal y el pecado
Este fue un tema central en su pensamiento. Agustín rechazó el dualismo maniqueo y argumentó que el mal no tiene sustancia propia, sino que es una privación del bien. Desarrolló la doctrina del pecado original y exploró sus consecuencias para la condición humana.
La gracia divina y el libre albedrío
Agustín reflexionó profundamente sobre la relación entre la gracia de Dios y la libertad humana. Sostuvo que la salvación depende enteramente de la gracia divina, pero que el ser humano conserva el libre albedrío para aceptarla o rechazarla.
El tiempo y la eternidad
En sus Confesiones, Agustín meditó sobre la naturaleza del tiempo, argumentando que es una dimensión del alma y la conciencia humana. Contrastó la temporalidad humana con la eternidad divina.
La Ciudad de Dios y la historia
En su obra magna La Ciudad de Dios, Agustín desarrolló una filosofía de la historia basada en la idea de dos ciudades: la terrenal y la celestial. Interpretó los acontecimientos históricos a la luz del plan divino de salvación.
La naturaleza de Dios y la Trinidad
Agustín hizo importantes contribuciones a la teología trinitaria, explorando la naturaleza de Dios como tres personas en una sustancia. Su obra De Trinitate es fundamental en este aspecto.
El alma y su relación con el cuerpo
Influenciado por el neoplatonismo, Agustín reflexionó sobre la naturaleza del alma humana y su relación con el cuerpo, defendiendo una visión dualista pero integrada.
En resumen, la obra de Agustín abarca temas fundamentales de la filosofía y la teología cristiana, influyendo profundamente en el pensamiento occidental durante siglos.
Obras principales
Obras teológicas
Confesiones: Escrita entre 397-398, es una de sus obras más famosas e influyentes. En ella, Agustín narra su conversión al cristianismo y reflexiona sobre temas como la naturaleza del mal, la memoria y el tiempo.
La Ciudad de Dios: Escrita entre 412-426, es otra de sus obras más importantes. En ella desarrolla su filosofía de la historia y su visión de las "dos ciudades" (la terrenal y la celestial).
Sobre la Trinidad: Un tratado teológico fundamental donde explora el misterio de la Trinidad cristiana.
De doctrina christiana: Escrita entre 397-426, ofrece pautas sobre cómo interpretar y enseñar las Sagradas Escrituras.
Obras filosóficas
Contra los académicos (386): Una de sus primeras obras filosóficas, donde critica el escepticismo.
Sobre el libre albedrío (388-395): Explora el problema de la libertad humana y el origen del mal.
Sobre la inmortalidad del alma (387): Trata sobre la naturaleza inmortal del alma humana.
Soliloquios (387): Reflexiones filosóficas en forma de diálogo interior.
Influencia
Agustín de Hipona ejerció una profunda y duradera influencia en el pensamiento filosófico y teológico occidental tras su muerte. Algunos de los filósofos más destacados se vieron influenciados por sus ideas.
Filósofos medievales:
Anselmo de Canterbury fue una de las primeras figuras medievales en ser fuertemente influenciada por el pensamiento agustiniano, incorporando sus ideas tanto en filosofía como en teología. Pedro Lombardo jugó un papel crucial en la difusión de las teorías agustinianas a través de su influyente obra Liber Sententiarum, que se convirtió en un texto fundamental en las facultades de teología medievales. Alejandro de Hales, fundador de la Escuela Franciscana del siglo XIII, se esforzó por entender y explicar problemas filosóficos y teológicos desde la perspectiva agustiniana, aunque también incorporó ideas de otros pensadores como Aristóteles.
Filósofos modernos y contemporáneos
La influencia de Agustín se extendió mucho más allá de la Edad Media, llegando a pensadores modernos y contemporáneos: Martin Heidegger, filósofo alemán del siglo XX, mencionó a Agustín en puntos importantes de sus obras. Hannah Arendt, filósofa política alemana-estadounidense, también hizo referencias significativas al pensamiento agustiniano. Jacques Derrida, filósofo francés y fundador del deconstructivismo, incorporó ideas de Agustín en aspectos relevantes de su filosofía.
La idea de Agustín de la historia como expresión de un plan y una providencia divinos caracterizó el pensamiento de Vico. Vico no veía la historia como una secuencia puramente aleatoria de acontecimientos, sino como un desarrollo impregnado de un orden divino. Al igual que San Agustín, suponía que existía un significado y un propósito más profundos en la historia.
Vico adoptó la idea de Agustín de que sólo Dios posee un conocimiento verdadero y completo. Los humanos, en cambio, se limitan a un conocimiento «adecuado». El principio de Vico «verum ipsum factum» -que lo verdadero es lo hecho- muestra un giro pragmático de esta idea: los humanos sólo pueden comprender verdaderamente lo que ellos mismos han creado o inventado, de forma similar a la opinión de Agustín de que la razón humana es limitada y está sujeta al orden divino.
Agustín reconoció que el lenguaje y los símbolos son un medio importante para captar y comunicar el conocimiento, pero que siguen siendo limitados. Vico desarrolló más esta idea y analizó cómo el pensamiento mítico y el lenguaje fueron formas fundamentales de expresión en la historia humana primitiva. Vio en ello una forma de comprender el conocimiento «primitivo» de la humanidad, de modo similar a como Agustín destacó el papel del simbolismo en la interpretación de la Biblia.
Vico compartía la opinión de Agustín sobre la imperfección y falibilidad humanas.
Destacaba que las pasiones y los errores humanos eran factores centrales de la historia que conducían al hombre al pecado y al conflicto. Esta comprensión de la naturaleza humana influyó en el análisis que Vico hizo de la historia y en su convicción de que la historia humana tiene a menudo un carácter trágico e imperfecto.
Referencias: