Mark Braet (1925-2003) es considerado uno de los poetas más comprometidos de Flandes. Su obra, compuesta por diecisiete poemarios, se caracteriza por un estilo marcadamente personal en el que los símbolos y las metáforas ocupan un lugar central. Poco a poco se libera de las convenciones literarias y desarrolla una poesía cada vez más universal, pero en la que la resistencia contra la injusticia y la desigualdad social sigue siendo un elemento central. Braet no se adhiere a ninguna corriente literaria, sino que sigue consecuentemente su propio camino. Su obra aparece en numerosas revistas y se traduce, entre otros lugares, en Moscú, Leningrado, Berlín Oriental, Francia, Hungría, Grecia y Bulgaria. En 1967 publica el ensayo Ik leg mijn hand op Spanje (Pongo mi mano sobre España), una antología de poesía española centrada en el periodo de la guerra civil (1936-1939). Recibe varios premios y reconocimientos por su obra literaria.
No solo es poeta, sino también organizador e inspirador. Profundamente comprometido con las cuestiones sociales, su vida está marcada por el compromiso político y sociocultural transfronterizo y la literatura. En 1971 es cofundador del Masereelfonds y, en 1978, de la editorial Masereelfonds Uitgeverij, la primera en publicar Canto General de Pablo Neruda en los Países Bajos. En 1985 se fundó el Pablo Neruda Fonds. Además, participó en la creación de varias revistas literarias, entre ellas Kruispunt, y participó activamente en eventos culturales nacionales e internacionales. Regularmente escribe introducciones para exposiciones y publicaciones, y da conferencias sobre Federico García Lorca, Pablo Neruda, Bertolt Brecht, Antonio Machado y la Guerra Civil Española. Como narrador nato, deja una huella imborrable en muchos.
Como traductor, Mark Braet traduce poesía del alemán, español y francés al neerlandés. Su fascinación por Pablo Neruda le lleva a traducir fragmentos del Canto General y a escribir un extenso ensayo en 1974. Poco antes de su muerte, organiza una gran conmemoración en honor al premio Nobel chileno.
Su personalidad se caracteriza por unos valores humanos excepcionales y una actitud abierta y positiva. Mark Braet es un constructor de valores con sentido de la responsabilidad y se considera a sí mismo un pragmático. Es un pensador con un profundo sentido ético y utiliza su inteligencia y su sensibilidad como instrumentos para denunciar la injusticia, buscar la belleza y cuestionar el lenguaje. Con una tranquila determinación interior, se mantiene fiel a lo que para él es verdadero y valioso. Su mente clara y culta no se deja encasillar.
La pérdida de su madre a los doce años le marca de por vida. Durante la Segunda Guerra Mundial, tras la detención de su hermano, se une a la resistencia comunista cuando aún es un joven. Tras la muerte de Stalin, se opone rotundamente al estancamiento y al dogmatismo, y persigue una mentalidad crítica y abierta. Al mismo tiempo, se mantiene fiel a los valores idealistas y humanos que le ha transmitido el marxismo.
En octubre de 1999, Mark Braet dedicó un poema al gran poeta español Rafael Alberti, que acaba de fallecer: