“El sexo es una de las nueve razones para la reencarnación… las otras ocho no son importantes”. (Henry Miller)
Mini-consultorio
Al final de muchas de las sesiones del taller Eros solíamos dedicar unos diez o quince minutos a abordar preguntas, dudas previamente formuladas (continuamos hablando de la vía de Educación Sexual del Proyecto comunitario Oroel).
Se escogía una de ellas al azar, y se le pasaba a una pareja voluntaria, formada por un chico y una chica. Y así con otra pregunta, que iba a una segunda pareja; y otra, a una tercera.
Cuando una de esas parejas tenía clara su respuesta, la presentaba ante el grupo. Tenían la seguridad de que nadie censuraría sus argumentaciones, aunque técnicamente, y desde el marco de la sexología, no fueran correctas; ni siquiera si para expresarse, al no encontrar los términos adecuados, echaban mano del argot.
Era el momento para debatir sobre la cuestión, o para verbalizar las dudas que había suscitado la respuesta inicial.
Tras el mini-debate, el conductor del taller aportaba un matiz, esta vez desde la distancia del marco sexológico. Y así con el resto de preguntas.
Consultorio Eros en Internet
Reitero que muchas de esas dudas removían, a su vez, nuevas dudas, y más preguntas, que podían trasladarse, de forma totalmente anónima, a uno de los coordinadores del grupo (al inicio de cada edición de talleres, cada grupo había elegido a dos coordinadores, chico y chica); las preguntas también podían depositarse en el buzón Eros instalado a la entrada del IES, o podían ser enviada por email. Para ello se utilizada un impreso (imagen adjunta superior).
Y en cuanto era posible, se publicaba en el consultorio-web Eros del Proyecto Oroel, entonces de forma más detallada y pormenorizada.
El equipo de profesionales que contestaba las preguntas, en número de 14, procedía del ámbito de la psicopedagogía, trabajo social, medicina y sexología. El equipo de colaboradores/as era de 15 personas, más 5 alumnas de 2º de bachillerato que puntualmente también aportaron su granito de arena. A medida que fue transcurriendo el tiempo, el funcionamiento se fue relajando, y si bien las preguntas se seguían enviando a todo el equipo, eran pocas las personas que seguían colaborando.
Durante muchos años estuvieron activos dos consultorios-web: uno para la franja de 12-14 años, y otro para la de 14-16. Faltó tiempo y recursos humanos para abrir el de 16-19 años, el de padres-madres, y el del profesorado.
El consultorio sexual Eros, en web, antes que contestar preguntas, pretendía cuestionar determinadas realidades, siempre desde el marco del Nuevo Paradigma de los Sexos.
Adjunto seis de las muchas preguntas contestadas en esos dos consultorios: las cuatro primeras, en el de 12-14 años, y las dos siguientes, en el de 14-16. Las preguntas, anónimas, siempre iban firmadas con pseudónimo; ello permitía construir el mensaje en 2ª persona; también había que anotar si quien la formulaba era chico o chica.
La dinámica del mini-consultorio fue siempre muy bien valorada. Al conectar el consultorio Eros con los talleres, se les daba continuidad a estos más allá de lo que abarcaban las cuatro paredes, más allá del tiempo que marcaba el estridente timbre entre clase y clase. Y ello muy especialmente en una época en que las redes sociales aún se encontraban en una fase precaria de desarrollo.
Elección de la palabra clave
Los coordinadores y coordinadoras de los diferentes grupos se reunían a cada cierto tiempo; también yo estaba en esa reunión.
Ponían en común todas las preguntas recibidas: bien entregadas personalmente a ellos, a ellas (en ocasiones, ni siquiera por quien la había formulado), bien dejadas en el buzón Eros, bien enviadas a una dirección de email. Y elegían la palabra clave. Ésta únicamente pretendía asignarle un orden alfabético en el consultorio, ya que desde ella se editaba un hiperenlace a la respuesta dada.
A veces era más de una persona quien contestaba la misma pregunta, cada cual con su estilo, y centrándose en los aspectos que consideraba más importantes.
En ocasiones, la palabra clave ni siquiera aparecía literalmente en la pregunta. Por ejemplo, durante los talleres Eros 2007-08 se recibió la siguiente pregunta de una chica de 3º ESO: "Si estás fumando y le echas el humo en la cara a un tío, ¿quiere decir que quieres rollo? Porque nadie lo pilla." La comisión, con buen criterio, decidió elegir "seducción" como palabra clave.
Preguntas muy variadas y también creativas
Buena parte de las preguntas surgían de un abanico de centros de interés y deseos propios de la edad. Otras, en cambio, estaban tomadas, literalmente, del ámbito porno. Contestábamos a todas.
En alguna ocasión hubo censura por parte de la comisión de alumnos coordinadores y coordinadoras, por considerar que la pregunta no cumplía una condición importante: ser respetuosa. Recuerdo la pregunta de un chico de 2º ESO, que decía: "¿Dónde tengo el pito? Porque no me lo encuentro." Hasta ahí, todo en orden; pero es que quien la había formulado, había firmado, en lugar de con un pseudónimo cualquiera, con el nombre y apellidos de un compañero de clase o de curso al que quería poner en ridículo. La comisión inventó otro seudónimo, y finalmente pudo ser contestada en el consultorio.
También podíamos encontramos con alguna confesión chocante, que ni siquiera estaba formulada en forma de pregunta —viva la creatividad—. En el grupo de coordinación del Proyecto Oroel decidíamos si contestábamos a ellas. Casi siempre lo hicimos, y por una razón clara: que la respuesta era una buena excusa para seguir haciendo Educación Sexual desde el nuevo paradigma de los Sexos. He aquí cuatro preguntas de ese tipo, todas ellas surgidas de la franja de 14-16 años, que sí fueron contestadas (debajo, hiperenlace a la respuesta dada en su día).
-No tengo nada que consultar, de momento.
-¡Qué tal, peña! ¿Cómo vais de sexo? Porque lo que es yo no rasco ni bola.
-¿Qué es esto que tengo entre las piernas?
-¿De qué color es el caballo blanco de Santiago?