Es un hecho aceptado por la sociedad que es difícil superar una adicción; los libros y foros que aconsejan dejar empiezan generalmente diciendo lo difícil que es. La verdad es que es muy fácil, es entendible cuestionar esta declaración, pero piénsalo. Si tu meta fuera correr un kilómetro en cuatro minutos, eso sería difícil y atravesarías años de entrenamiento estricto para que, talvés, no seas físicamente capaz de lograrlo nunca.
Para dejar una adicción, lo único que hay que hacer es dejar de consumir, nadie te obliga más allá de tú mismo y consumir no es necesario para sobrevivir. ¿Si quieres dejar, por qué sería difícil? De hecho no lo es. Los adictos lo vuelven difícil usando el método de la voluntad o cualquier otro método que los hace sentir que están haciendo un sacrificio. Pensemos en estos métodos.
No decidimos ser adictos, empezamos experimentando y como es asqueroso (sí, el consumo al principio a todos nos parecía asqueroso), aparte de nuestra preciada dosis, estamos convencidos de que podemos parar cuando querramos. Consumimos solo eso en ocaciones especiales. Antes de darnos cuenta, lo consumimos con mucha más frecuencia. Se vuelve parte de nuestras vidas y creemos que nos beneficia. Sin darnos cuenta ese consumo ya no nos da el mismo nivel de placer y empezamos a luchar para no cruzar la línea roja del "consumo malo".
Generalmente lleva mucho tiempo darnos cuenta que estamos enganchados porque creemos que consumimos porque lo disfrutamos (y no porque lo necesitamos). Cuando el adicto no disfruta de su consumo, y la única manera de que suceda es agregando novedad o escalando, está sumergido en la ilusión de que puede parar cuando quiera y simplemente no quiere parar nunca.
Generalmente nos damos cuenta que existe un problema recién cuando intentamos dejar la adicción, motivados por alguna experiencia desagradable.
Por la razón que sea, el adicto espera hasta esa situación desagradable. Al intentar parar, el pequeño monstruo empieza a tener hambre. El adicto empieza a buscar cualquier cosa que suba su dopamina, siendo la opción favorita, el consumo al que es adicto. Si en ese momento no es posible consumir eso, se estresan aún más.
Si el adicto encontró material científico o comunidades online tendrá una guerra en su cabeza, resistiendo tentaciones y sintiéndose reprimido. La forma de liberar ese estrés ahora no esta disponible y sufre de forma triple. Generalmente después de esta tortura el adicto se dice a si mismo que quizás eligió un mal momento porque estaba muy estresado, pero cuando el estrés se vaya de su vida obviamente no habrá motivo para abandonar la adicción y decidirá abandonar en la próxima situación estresante.
En realidad, nunca hay un momento correcto porque para la mayoría de las personas la vida se vuelve más estresante. Abandonamos la casa de nuestros padres, entramos al mundo laboral, tomamos deudas, tenemos hijos y nos hacemos responsables de más trabajos. La vida del adicto ni siquiera tiene chances de ser mas relajada porque la adicción causa estrés por sí sola.
El hecho de que la vida se vuelve mas estresante es una ilusión creada por la adicción que será discutida mas adelante. El adicto tiene la creencia errónea de que algún dia se despertará sin ganas de consumir y dejará su adicción. Esta creencia, reforzada por historias como: "No lo tomaba en serio hasta que experimenté X problema, después no quise consumir nunca más y lo dejé por completo".
No te engañes, lo que no cuentan es que la persona probablemente estuvo intentando dejar mucho tiempo o sufrió algún tipo de trauma en ese momento y lo usó para escapar. No te engañes, no te sucederá a menos que lo hagas.
La mayoría de nosotros adoptamos una vida con la cabeza en la arena, decimos "lo dejaré mañana". En algún momento, algo dispara que intentemos dejar. Sin importar la razón, comparamos ventajas y desventajas de consumir. Encontramos un pensamiento que hemos sabido toda nuestras vidas, una y mil veces: "DEJA DE CONSUMIR".
Utilizando la Ley de Pascal, dejar una adicción implica casi ninguna pérdida, y tiene altas probabilidades de de ganar y aún más altas de no perder. El adicto cree que realmente tiene que sacrificar algo para dejar de hacerlo. Es una ilusión, pero poderosa. No saben por qué, pero en los momentos difíciles el consumo parece ayudar.
Hay personas que pasan meses sin consumir y aún tienen deseos desesperados y un conteo de rachas fallidas pasadas, dejaron de consumir y viven el resto de sus días lamentando el hecho de que les encantaría consumir. Otras personas han dejado por varios meses o años, viven sus vidas felices hasta que tienen un pequeño consumo y quedan enganchados nuevamente.
Estas personas en vez de empezar con el pensamiento "¡Genial! ¿Te enteraste? No necesito consumir nunca mas", empiezan con sentimientos de oscuridad y determinan erróneamente que una vez que el pequeño monstruo está dentro, se queda para siempre.
Supongamos que una persona deja de consumir unos días, vuelve su energía y se empieza a recuperar. Rápidamente lo empiezan a motivar los estímulos normales que antes no lo hacían. Las razones por las que decidió dejar la adicción en primer lugar también rápidamente desaparecen. Es como ver un accidente de tránsito al costado de la autopista, que te hace reducir la velocidad un poco por un tiempo pero irás a toda velocidad la próxima vez que estés llegando tarde a un evento.
La adicción no está curada y todo lo que el adicto sabe es que el pequeño monstruo necesita comer. Él sabe como se sienten y les envía cualquier escusa para volver a consumir.
"La vida es muy corta. He dejado muy tarde."
"Elegí el momento equivocado."
"No me puedo concentrar, estoy irritable, no puedo realizar mi trabajo."
"Mis seres queridos no me aman. Nunca seré feliz sin consumir."
"Nadie puede sobrevivir sin consumir X."
"Sabía que esto me pasaría, estoy desensibilizado debido al exceso de dopamina por tanto tiempo. Nunca se revertirá el efecto."
En ese momento, generalmente el adicto se rinde. Primero la tremenda liberación del consumo. Por otro lado, el consumo le resulta asqueroso y no puede entender por qué lo hace. Por eso el adicto piensa que le falta fuerza de voluntad. No es falta de voluntad, todo lo que debe hacer es cambiar su mentalidad y tomar una decisión basada en toda esta información.
No tiene ningún sentido vivir una vida con salud o riquezas si van a ser miserables. Mucho mejor una vida placentera, incluso una corta. La miseria del adicto no es debido a la abstinencia, aunque es disparada por ella, sino a la guerra en su mente causada por las dudas e incertidumbre.
Uno de los momentos estresantes es cuando el cerebro pide "sólo un vistazo" (sinónimo de consumo rápido o pequeño). Como estos usuarios dejaron, no pueden obedecer esta órden y se sienten aún más deprimidos. Otro factor que hace difícil dejar es esperar que algo paso. Si tu objetivo es pasar un test de conducción, apenas termine, estarás seguro que cumpliste el objetivo. La narrativa del método de la fuerza de voluntad es: "Si puedo atravesar X período sin consumir, el deseo deseparecerá". Puedes leer en las comunidades online a los usuarios contando sus rachas y días de abstinencia.
Como ya se dijo, la agonía es mental y es causada por la incertidumbre. Aunque no hay dolor físico, tiene efectos poderosos. Ahora miserable e inseguro, el usuario está lejos de olvidar su adicción.
"¿Cuánto tiempo durará la abstinencia?"
"¿Volveré a ser feliz?"
"¿Cómo lidiaré con el estrés en el futuro?"
Mientras el adicto espera y se lamenta, su consumo se vuelve aún mas preciado. Algo está pasando inconscientemente: si puede sobrevivir unas semanas sin consumir, el deseo del pequeño monstruo desaparece. Pero como se dijo, la abstinencia por dopamina es tan leve que algunas personas ni siquiera la notan. Cuando el adicto recuperado tiene la sensación de que se liberó, muchas veces decide consumir solamente para asegurarse, enviándose de vuelta al tobogán de agua. Habiendo cargado de dopamina su cuerpo, ahora está la pequeña voz en su cabeza que le dice que quiere repetir. De hecho, se había curado pero se volvió adicto de vuelta.
De chicos vimos dibujos animados y formamos conexiones neuronales para ellos. Si quieres descubrir como desalentar a los chicos a que no vean dibujos, le preguntas a un adulto por qué ya no le gusta su dibujo animado favorito de la infancia. Te dirá primero porque hay formas mejores de entretenimiento disponibles y segundo que ya no conservan la magia. Con el método de la voluntad se le prohíbe al chico ver el dibujo, con EasyPeasy además estamos seguros de que no le vea valor. ¿Cuál es mejor?
El adicto que ha caído nuevamente, generalmente va a dejar pasar un período seguro de horas, días o incluso semanas para consumir nuevamente. Luego, dice algo como "Bueno, no me enganché hasta ahora, puedo tener un consumo nuevamente." Han caído en la misma trampa que cuando empezaron por primera vez.
Los adictos que han tenido éxito con el método de la fuerza de voluntad lo encuentran largo y difícil porque el problema principal es el lavado de crebro. Mucho después de que la adicción está curada, el ex adicto se sigue sintiendo miserable. Hay muchos más fallos que éxitos, algunos que han tenido éxito permanecen en estados vulnerables. Esto explica por qué muchos adictos que dejaron por mucho tiempo terminan volviendo a consumir.
Muchos ex adictos tendrán un consumo ocasional como recompensa especial o para convencerse de su auto control. Tan pronto como el consumo termina, la dopamina se empieza a ir, y la pequeña voz vuelve aconcejando repetir. Cuando obedecen, parece estar todo bajo control ya que no hay shock, escalada o novedad. El tobogán de agua ya esta lubricado incluso peor que antes.
Como ya se dijo antes, el placer no juega acá, nunca lo hizo, si consumiéramos por placer nunca lo prolongaríamos mas de lo necesario. Sólo creemos que es placentero porque no seríamos lo suficientemente estúpidos para ser adictos si no lo fuera. Mucho del consumo es subconsciente.
Cuando intentamos alejarnos del consumo malo nos sentimos estúpidos. Si ves un adicto consumiendo solo es feliz mientras no es consciente de que está consumiendo. Una vez consciente, se siente incómodo y culpable. El consumo alimenta al pequeño monstruo, así que cuando lo saques junto con el monstruo grande, se irán la necesidad y el deseo de consumir.