El lavado de cerebro es el monstruo grande y es traído por muchos aspectos a la vez. Fallar en derribar estas mentiras con los métodos de la fuerza de voluntad eventualmente llevan a sentimientos de represión y hacen que el consumidor vuelva a caer en la trampa.
Es de gran importancia notar la relación entre el miedo y el lavado de cerebro. El miedo de sufrir abstinencia en el futuro es lo que crea la abstinencia. El miedo es la abstinencia. Pensemos en los síntomas de la abstinencia: palmas sudorosas, respiración rápida, problemas de sueño, imposibilidad de pensar con claridad. Ahora pensemos en situaciones donde tuvimos síntomas similares: entrevistas de trabajo, conversaciones con una persona atractiva, charlas en público, etc. Éstos son los mismos síntomas que crea el miedo. Puesto de otra forma: ¿Cómo puede una droga física seguir enganchando meses después de dejar de consumirla? Tiene que ser mental.
Grandes tragedias y pequeños traumas (sociabilizar, llamadas telefónicas poco gratas, etc.) provocan en el adicto fantasear con el alivio que promete la adicción. Están inconscientemente sufriendo abstinencia, y cuando la alivian en parte junto con el estrés real, sienten una mejora temporal. Sin embargo, el boost es una ilusión y nunca estarán mejor que un no adicto.
Cuanto más avanza la vida, la adicción destruye el coraje y tu habilidad de decir no.
El consumo no está aliviando tu ansiedad, sino que lentamente la empeora.
La adicción tampoco libera del aburrimiento ya que éste es un estado mental y ocurre simplemente cuando dejadamos el consumo por mucho tiempo o intentamos disminuirlo.
Cuando somos adictos y tenemos algo en la cabeza que no es el consumo se siente como si algo faltara. Si tenemos algo en la cabeza que no sea estresante, podemos permanecer por mucho tiempo sin preocuparnos de la abstinencia. Sin embargo, cuando estás aburrido y no hay nada para hacer, debes alimentar al monstruo. El ritual es automático y es inclusive difícil recordar los consumos de una semana atrás.
La verdad es que el consumo aumenta indirectamente el aburrimiento porque te deja cansado y aletargado.
Contrarrestar el lavado de cerebro es importante porque los adictos consumen cuando están aburridos y sus cerebros interpretan la adicción como algo interesante.
Cuando las personas intentamos concentrarnos automáticamente probamos y evitamos tentaciones. Cuando un adicto se quiere concentrar, automáticamente consume, alimentando al pequeño monstruo y sigue con lo que tenía que hacer casi olvidando que consumió. Después de años de inundaciones de dopamina se ve afectada la capacidad de acceder a información, planificar y controlar impulsos, entre otras.
Te encuentras forzado a buscar novedad en el próximo consumo para generar la misma cantidad de dopamina y opioides. Los receptores se vuelven menos eficaces a pequeños estímulos naturales de dopamina.
Si este proceso de adicción se redujera la concentración y la inspiración mejorarían mucho.
Cuando eres adicto a algo tienes un bloqueo mental. ¿Qué haces cuando tienes un bloqueo? Consumes, que no soluciona nada, así que ahora ¿Qué haces? Ahora haces lo que tenías que hacer en principio como si nada hubiera pasado.
Muchos piensan que el consumo relaja pero no. La búsqueda incansable por la dosis justa y la lucha por mantenerse bailando en la linea roja no suena muy relajante.
El adicto tiene otra "hambre" que satisfacer, es en realidad el pequeño monstruo el que necesita alimentarse, por lo que nunca estará satisfecho hasta que consume. En realidad un adicto nunca puede estar completamente relajado y solo empeora exponencialmente a medida que pasa el tiempo.
¿Por qué los no adictos pueden estar completamente relajados? ¿Por qué los adictos no se pueden relajar sin consumir por uno o dos días? La adicción es comparable con una mosca atrapada en una planta carnívora. Primero la mosca come el néctar pero en algún momento imperceptible la planta empieza a comer a la mosca. Es tiempo de salir de la planta.
La adicción también perjudica los niveles de energía y muchos adictos no se dan cuenta. El problema es que los cambios en el cuerpo y la mente son demasiado lentos.
Imaginemos que nos acostamos una noche, musculosos, sin un gramo de grasa, y nos despertamos gordos, hinchados, panzones. En vez de levantarnos descansados y llenos de energía nos sentiríamos miserables y cansados. Nos preguntaríamos aterrados qué horrible enfermedad tuvimos esa noche. Sería exactamente el mismo problema que tienen muchas personas con sobrepeso durante décadas. El hecho de que les lleve 20 años llegar a ese punto es indistinto y hace que no se den cuenta que su nivel de su estado.
La adicción funciona así, si se pudiera transmitir inmediatamente cómo se sentiría parar por 3 semanas, sería lo único que haría falta para salir.
Otro lavado de cerebro es la creencia que la falta de energía es inherente a la edad. La pérdida de energía es en todo caso debida a los malos hábitos de ejercicio, dieta y al proceso de desensibilización por la adicción.
La velocidad a la cual recuperas tu energía dependerá de tu tipo de adicción ya que matar al pequeño monstruo y cerrar el tobogán de agua toma algo de tiempo. Pero recuperar tu centro de recompensa no se parece en nada a la lenta caída al pozo de la adicción. Desafortunadamente EasyPeasy no puede transportarte inmediatamente a tú mismo en tres semanas... ¡Pero tú puedes! Sabes que lo que has leído es real, solamente hace falta que uses un poco de imaginación.
Consumir antes de ir a un evento social para estar en algún estado determinado solo agrega presión al evento.
La adicción no mejora las relaciones sociales. Las relaciones funcionan como situaciones estresantes o relajantes y activan nuestro deseo. Es común que el adicto se distraiga en medio de un evento social pensando en algo relacionado a su consumo y luego sintiéndose culpable por funcionar así.
No es que la adicción sea especial; es la ocasión. Una vez removida la adicción, esas relaciones se volverán mucho más placenteras y las situaciones estresantes menos estresantes.