NO! Una vez que el pequeño monstruo muere, el cuerpo deja de pedir dopamina, el lavado de cerebro restante desaparece y no solamente la persona mejora física y mentalmente, sino que está equipada para manejar el estrés de la vida y disfrutar los buenos momentos al máximo.
El único peligro es la influencia de los que todavía son adictos: “el césped del otro es siempre más verde”. El ex adicto sufre, el sentimiento de vacío produce ansiedad y lo tienta a consumir. Parte del lavado de cerebro hace que los ex adictos tiendan a envidiar a los adictos.
El primer motivo por el que un ex adicto envidia a un adicto es “solo un vistazo”. Recordemos que eso no existe. El ex adicto debe dejar de buscar la ocasión perfecta y ver la realidad desde el punto de vista del adicto. El consumo es casi un proceso automático, se aburren rápidamente, buscan novedad, shock, ansiedad, etc. No lo están disfrutando, simplemente no pueden disfrutar de sus vidas sin consumir. Al otro día tienen una fuerza de voluntad debilitada, pérdida de energía, y deben volver a consumir ante el primer síntoma de estrés. Atraviesan una vida de miseria, mala salud mental y poca confianza, toda una vida de destruirse a ellos mismas, con la ilusión de que están obteniendo el placer que “merecen”.
El segundo motivo es que los adictos hacen algo que los ex-adictos no, así que se sienten reprimidos. Recordemos que es el adicto el que está reprimido a una vida sin: salud, energía, confianza, paz mental, coraje, tranquilidad, libertad y auto estima.
Así que termina con el hábito de envidiar al adicto y empieza a verlos por lo que son: miserables y patéticos. Yo también una vez fuí uno de los peores, por eso estás leyendo esto y no otro de los métodos.
Cada año tu adicción se volverá peor, si no lo disfrutas ahora, lo disfrutarás menos mañana. No les tengas envidia a los adictos, tenles compasión. Créeme: ¡Necesitan tu compasión!