¡A absolutamente nada! Lo difícil de dejar es el miedo de estar privado de placer, de que algunas situaciones no vuelvan a ser las mismas, de que no puedas lidiar con situaciones estresantes; es el lavado de cerebro haciéndote creer que debes consumir. Y más allá, es la creencia de que hay algo en lo que consumes que necesitas para vivir; al dejar el consumo se crea la sensación de vacío.
Grábate bien claro en la cabeza: La adicción no nos llena el vacío, lo crea.
No importa cuál sea tu creencia, el cuerpo humano es el objeto mas sofisticado del planeta. No podemos crear ni la menor de las células vivientes por nuestra cuenta. Si lo que sea que creas hubiera querido que usemos estos estímulos sobrenaturales, nos hubiera equipado con distintos sistemas de recompensa. Nuestros cuerpos tienen dispositivos de alerta a prueba de fallos y los ignoramos.
Una vez eliminado el pequeño monstruo de tu cuerpo y el lavado de cerebro o gran monstruo de tu mente no querrás consumir como lo hacías.
No solamente que no hay nada que renunciar sino que hay beneficios enormes. Los adictos se suelen concentrar en la salud pero psicológicamente también obtenemos seguridad y coraje, libertad y vivir sin cortinas mentales que nos impidan ver la realidad.
Imagina un día tener un dolor en la cara, vas a la farmacia y te dan una dosis de crema gratis para probar. Cuando la aplicas el dolor desaparece inmediatamente. Una semana después el dolor vuelve, vuelves a ir a la farmacia y el farmaceutico te dice "Quédate con el pote de crema, talvés lo necesites".
Cuando lo vuelves a aplicar el dolor vuelve a desaparecer, pero cada vez que el dolor vuelve se hace mayor, sobre mayor superficie de tu cara y en intervalos de tiempos más y más cortos. En algún momento, el dolor cubre toda tu cara, es extremadamente fuerte y vuelve cada media hora. Sabes que la crema lo desaparece temporalmente pero te preocupas: ¿Se esparcirá hacia todo el cuerpo? ¿El intervalo de alivio desaparecerá completamente? Entonces visitas un doctor y no hay cura, intentas algunas cosas y nada resulta excepto la crema.
Ahora dependes exclusivamente de la crema, no sales de tu casa nunca sin algún pote. A tus preocupaciones por tu salud, se suman las deudas con el farmacéutico. No te queda otra opción que pagar.
En internet encuentras un artículo y al parecer no eres el único con esa condición. Los médicos han descubierto que la crema mueve el dolor hacia abajo de la superficie de la piel. La crema es lo que está creando que el dolor empeore así que todo lo que debes hacer es dejar de usar la crema.
¿Seguirías usándola? ¿Requeriría fuerza de voluntad dejar de usarla? Si no creyeras del todo en el artículo durante un par de días tendrías dudas, pero cuando te des cuenta que el dolor empieza a mejorar, ¿Te sentirías mal? ¡Claro que no! Tenías un problema horrible que creíste incurable y ahora encontraste la solución. Incluso si le toma un año al dolor desaparecer, cada día que pase pensarás en lo maravilloso que se siente. Esta es la magia de parar la adicción.
El dolor del ejemplo no son los síntomas de ser adicto. Todos los síntomas se suman al dolor que es la adicción en sí misma.
El dolor puede cerrar nuestras mentes, haciéndonos sentir pánico por querer una solución. Los no adictos no sufren ese pánico. La peor cosa que sufrimos es miedo, y las mayores ganancias son liberarse del miedo.
Algunos adictos están "felices" cegados por sus pequeños monstruos y atraviesan esta pesadilla poniendo argumentos que intentan justificar su estupidez.
¡Es tan lindo ser libre!