Hay muchos factores que determinan el grado de dificultad de cada adicto para dejar de serlo. Algunos con trabajos estresantes consumen cuando regresan y le atribuyen el descanso al consumo. Los estudiantes o padres solteros pueden sufrir aburrimiento con períodos de estrés. Cuando intentan dejar con el método de la fuerza de voluntad aumenta la sensación de pérdida y produce depresión. En cualquier caso la clave es romper el lavado de cerebro y en el momento que se piensa en el proceso de cortar la adicción, disfrutar el hecho de que se está avanzando. Con el estado mental correcto, estos pensamientos se volverán momentos de placer. Cualquier persona puede cortar una adicción de forma fácil y placentera si sigue las instrucciones.
Una de las dos primeras razones de fracaso es la influencia de un estímulo externo en un momento débil. Como ya se dijo, se debe aprovechar el momento para recordar que no existe el “solo un vistazo” y regocijarse por haber roto la cadena mental de la esclavitud.
La segunda razón es simplemente tener un mal día. Adictos y no adictos los tienen. En el método de la fuerza de voluntad apenas hay un mal día se siente tristeza y melancolía sobre el consumo. El no adicto está mejor preparado para manejar el estrés. Si ocurre un mal día durante la abstinencia se puede recordar: “Existían los malos días cuando era adicto, caso contrario no hubiera decidido a cortar. Consumir no lo solucionará. Mañana será mejor y por lo menos tengo el maravilloso bonus de haberme liberado de la adicción.”