Los adictos están cada vez más desesperados debido al cambio en la percepción de la sociedad acerca de ellos. Algunos intentan defenderse llamando a la libertad de expresión y la aplicación de tecnologías. Lamentablemente las adicciones no dejarán de existir en el corto plazo, pero cada vez son más las personas que se liberan, y los que quedan se sienten cada vez más miserables.
Los adictos instintivamente saben lo ridículo que es consumir pero no pueden encontrar razones para liberarse. Cuando más gente lo hace, se sienten menos tontos.
Cuando un adicto se libera con el método de la fuerza de voluntad se siente reprimido y lo único que hace es darle la razón a los otros adictos sobre lo bueno que es consumir. Es el miedo lo que evita que el adicto se libere, debemos ayudarlos eliminando esos miedos. Habla de lo maravilloso que es no pasar la vida en prisión, levantarse a la mañana y sentirse en forma y saludable en vez de adormecido, liberarse de la esclavitud para disfrutar de toda una vida sin cortinas. O mejor aún, haz que lean este libro.
Es importante no indicarle al adicto que está arruinando algún aspecto de su vida. Incluso cuando pueda ser verdad, esto lo suelen hacer ex adictos que usaron el método de la fuerza de voluntad y no eliminaron completamente el lavado de cerebro. Se sienten vulnerables y el mecanismo natural es atacar al adicto, esto puede potenciar el ego del ex adicto pero no hace nada bueno para el adicto.
En los distintos países, determinados adictos son considerados, pero la actitud de la sociedad es ayudarlos. No son adictos porque quieren sino porque piensan que deben serlo. Esa debería ser nuestra actitud hacia cualquier adicto. No los envidies, NECESITAN TU LÁSTIMA.