Este grupo podría ser agrupado con el usuario casual pero sus efectos son tan malos que merecía un capítulo aparte.
La peor parte es que el usuario de este tipo apoya la mentira de que está siendo reprimido.
La mayoría de las redes sociales vienen a suplementar, llenas de novedad activan el mecanismo de la dopamina pero dando la sensación de que estamos del lado seguro. Recordar que el peligro está en la búsqueda, no en el final, y que al monstruo no le importa la forma en la que llega su dosis.
Tu cerebro está siendo engañado como un toro que corre hacia el trozo de tela roja y que luego de atravesarlo no entiende que pasó.
Estos consumos en algún momento no darán más placer debido a la desensibilización y tarde o temprano el adicto cae en un consumo más peligroso. La vergüenza final se vuelve realidad y sigue con el consumo en cadena.
LOS PLACERES DE SER ADICTO
El libro menciona al consumidor de redes sociales porque habla del adicto a la pornografía y las personas que consumen estos tipos de contenido funcionan como lo describe este capítulo. Es parte del lavado de cerebro. Si tu adicción es a otra sustancia o actividad, debes pensar en aquellos consumos que creas inofensivos y realmente reflexionar sobre si lo son o si sólo es otra parte del lavado de cerebro, recuerda que la adicción es a la dopamina, por lo tanto al proceso de búsqueda, no importa de dónde provenga o cómo resulte.