El concepto de este capítulo varía mucho de acuerdo con el tipo de adicción que tengas y tu situación personal actual (ubicación, edad, ideologías, etc.). Sin embargo, estoy seguro que entenderás el concepto y aplicará a tu problemática.
El lavado de cerebro el segundo motivo por el que empezamos y es difícil parar. Nuestros cerebros no están preparados para el estímulo exagerado que causa el consumo.
Se dan consejos erróneos y tácticas para asustar pero también se fomenta a través de publicidades y medios de comunicación por ejemplo. Algunos contenidos son provocativos pero no explícitos y hace difícil identificar el peligro.
El impacto de todos estos mensajes que recibimos todos todo el tiempo no se registra conscientemente pero nuestro inconsciente lo acumula.
La publicidad en contra de las adicciones debería impedir que la gente caiga pero simplemente no lo hacen. Ni siquiera lo hacen los resultados de los estudios científicos.
Los adictos no son débiles: se necesita mucha fuerza mental para lidiar con una adicción después de saber que existe y quizás la parte más dolorosa es que se consideran ellos mismos fracasados e introvertidos.
Los adictos que usan métodos de fuerza de voluntad para salir culpan a su falta de voluntad y se arruinan la paz y felicidad.
La exposición constante a los estímulos extraordinarios recablean el cerebro así que es crítico construir una resistencia a ese lavado de cerebro. Es como comprar un auto usado, asentir con la cabeza lo que dice el vendedor pero no creer ni una palabra. Tampoco creas en el consumo seguro de ningún tipo, esas técnicas las inventó tu pequeño monstruo para seguir recibiendo alimento.
Empieza a preguntarte: ¿Por qué estoy haciendo esto? ¿Realmente lo necesito? ¡Obviamente no!
Tampoco debes caer en la trampa de las adicciones suaves. Muchos adictos aseguran que solo consumen algo poco peligroso y en realidad tiran de la correa, peleando con su fuerza de voluntad, para no caer en las mayores tentaciones. Si lo hacen muy seguido o por mucho tiempo eso reducirá la fuerza de voluntad y comienzarán a fallar en otros aspectos de la vida (dieta, ejercicio, etc.), haciéndolos sentir miserables y culpables y aumentando la adicción.
Una vez que eres adicto el lavado de cerebro incrementa. Tu inconsciente sabe que el pequeño monstruo debe comer y bloquea el resto. El miedo a parar, al vacío, a la sensación de inseguridad al dejar es lo que te mantiene adicto. Que no seas consciente no significa que no esté ahí.
La dependencia de nuestras mentes de una autoridad que nos lidere es la mayor dificultad para dejar la adicción. Es lo que aprendemos de la sociedad, reforzado por el lavado de cerebro de nuestra propia adicción y combinada con nuestros amigos y seres queridos. La frase “abandonar la adicción” es un ejemplo, cuando la verdad es que no hay nada para abandonar, por eso usaremos las palabras “parar, dejar” o quizás la mejor: “escapar”.
Lo único que nos convence para empezar a consumir es el resto de las personas haciéndolo. Nos esforzamos en quedar enganchados y nunca encontramos qué era lo que nos estábamos perdiendo. Cada vez que consumimos nos convencemos de que algo debe haber ahí sino la gente no lo haría. Incluso cuando el adicto dejó, se siente reprimido en alguna situación y piensa "Todos hablan de eso, debe ser bueno." Se sienten seguros, solo tendrán un pequeño consumo, y antes de darse cuenta son adictos nuevamente.
La tecnología continúa creciendo y nos ofrece cada vez más opciones de adicciones. No sabemos a dónde se dirigirá todo y necesitamos estar al tanto de los efectos del lavado de cerebro.
Estamos a punto de remover todo el lavado de cerebro, ya que es el adicto el que está privado de vivir toda una vida con: salud, energía, fortuna, paz mental, seguridad, coraje, auto estima, felicidad y libertad.
¿Y que gana el adicto al hacer todos estos sacrificios? ABSOLUTAMENTE NADA además de la ilusión de paz, tranquilidad y seguridad que el no adicto vive permanentemente.
Como se dijo, el adicto cree que consume para obtener placer, relajarse, etc. La realidad es que lo hace para salir de la abstinencia. Nuestros inconscientes han aprendido que en ciertos momentos consumir puede ser placentero. Cuando nos volvemos cada vez más adictos a la droga, mayor se vuelve la necesidad de liberar la abstinencia y mas lejos te arrastra la sutil trampa. El proceso ocurre tan lento que no te das cuenta; muchas personas no se dan cuenta que son adictos hasta que intentan parar y no pueden, e incluso en ese momento, muchos no lo reconocen.