El camino hasta la posada de Tolmar fue más rápido, ya que fueron por el camino directo a través del pasaje y al salir de la quebrada, se despiden entristecidos de Apuc, pues el dragón se rehusó a acompañarlos a las tierras de los humanos. Una vez en la posada, sentados en el salón, conversaban sobre cómo fue el rapto y todo lo que ocurrió durante su captura.
- Como les dije -decía Sir Velkein- del rapto ya es lo de menos, lo importante es lo que pude escuchar en el castillo, cuando Lord Radgon hablaba con una persona, que sonaba a humano, pero con la voz muy profunda, y le contaba su plan de invadir la capital del imperio yendo por el norte, según lo que logré oír, tiene esclavos enanos al norte de las montañas del fin del mundo, abriendo un pasaje para sus tropas…
- Con razón que no había tanta presencia de tropas en su castillo - comentó Vlaz- ahora me explico.
- Así es -continuó el diplomático- hace como cinco días envió el grueso de su tropa hacia el norte para llegar a tiempo cuando esté listo el pasaje.
- Es un poco extraño -dice Pierre- si hace cinco días partieron las tropas "hacia el norte", debimos haberlos visto al estar en las montañas, pero no vimos ni rastro de paso de tropas.
- Tienes razón Pierre -asegura Vlaz- no había rastros de pasos de tropas, es muy extraño, aunque pudieron haber tomado otro camino, un poco más alejado de las montañas.
- Me comentan que los barcos enviados por el Emperador ya están en el puerto de Proteak -dice Theo al acercarse a la mesa- y la guardia imperial está en marcha hacia acá para escoltarlos hasta el Palacio Imperial en Horaclio.
- Gracias Señor Tolmar -responde Sir Velkein- y nuevamente agradezco, en nombre de toda su hospitalidad.
- No tiene por qué Eminencia, los amigos de Pierre son mis amigos.
- Bien -dice Vlaz levantándose de la mesa- ya tendremos tiempo de continuar con nuestra charla, creo que tenemos que alistarnos para el largo viaje de vuelta.
- Es cierto, pero debemos hacer una parada en el camino, debemos pasar por el templo.
- ¿El templo? -pregunta extrañado Sir Velkein- ¿pasa algo con... tú ya sabes?
- No padre, no pasa nada, pero debemos llevarlas a Claudet y a Carolina, y de paso agradecerle a Ahilen por todo el apoyo.
- Está bien hija, hablaré con el capitán que esté a cargo cuando llegue.
Todos se retiran hacia sus habitaciones, Ailynara y Vlaz que van un poco más retrasados. La joven lo toma de la mano y él la mira tiernamente…
- Amor mío, no temas, hablaré con tu padre durante el viaje para pedir tu mano.
- Eso no es lo que me preocupa, lo que temo es que se desate una guerra que te aleje de mí y no me permitan estar contigo en esas batallas, porque, si hay una guerra, yo quiero estar peleando a tu lado y si debemos morir por la libertad de nuestra tierra, quisiera morir a tu lado.
- Pero Ailynara, dejemos eso para cuando se presente, si es cierto lo que escuchó tu padre, podremos adelantarnos a ejército del Grownder y desterrar de una vez por todas al Grownder del imperio.
- Eso espero yo también -y al llegar a la segunda planta se sueltan y van cada uno a sus cuartos.
La caravana llega hasta el puerto de Proteak, donde tres barcos de la marina imperial los estaban esperando listo para zarpar rumbo al castillo del Emperador. Ya en la taberna Tolmar, Sir Velkein había dado al capitán de la escolta imperial que envié un mensajero a las fortificaciones del norte para que redoblen las vigilancias sobre las montañas y que los exploradores tomen nuevas rutas para lograr descubrir el sitio por donde las hordas del Grownder irán a pasar.
Días después, los barcos se detienen en la costa del río, y un pequeño grupo desciende y se interna en el bosque con caballos. Horas más tarde, el grupo llega hasta la morada de las amazonas que los reciben, esta vez, con alegría.
- Sean todos bienvenidos, saluda la reina, visiblemente contente de volver a ver a todos.
- Es un honor para nosotros saludarla nuevamente se alteza -contestó el emisario imperial.
- Dejémonos de formalidades Ernest y dime ¿Cómo te sientes?
- Gracias a mis hijas y sus amigos, ahora estoy bien, pero no creo que hubiera podido aguantar más tiempo sin decir al Señor del Grownder todo lo que quería, ya que mis años de estudio en defensa contra el Grownder, ya no eran suficientes, sobre todo por el necromante que apareció dos días antes de que me rescatarán…
- ¡Necromante....
- Si y me atormentaba cada cierto tiempo.
- Por la diosa Sis, ¿Cómo pudiste soportar tanto tiempo?
- Gracias a tus consejos…
- Bueno, ya estas a salvo ahora, y por un tiempo voy a tener que pedirte que te quedes con nosotras, para liberarte de los efectos secundarios que los necromantes causan en las mentes humanas.
- Te agradezco mucho, pero debo volver de inmediato al palacio para contar todos los planes de Lord Radgon. Y quisiera pedirte que convoques a todas tus amazonas y estén listas para acudir al llamado del emperador en caso de necesitarlas. Ojalá no haga falta.
Fin Libro 1