Edmond está sentado en su escritorio cuando suena su teléfono, por el intercomunicador su asistente informa que ha llegado una paciente que no estaba prevista. Edmond pide a su asistente que la haga pasar inmediatamente y que no sean molestados.
- Hola Lorena me alegra que hayas podido venir, me dejaste muy preocupado con tu llamada de ésta madrugada, favor siéntate y cuenta me que es lo que te preocupa tanto.
- Hola Edmond, discúlpame nuevamente por lo de ésta madrugada, espero que Elizabeth no se haya enojado.
- No te preocupes, ni siquiera escuchó el teléfono, siempre me asombró capacidad de dormir tan profundamente. Bueno Lorena quienes mucho tiempo que no viene por aquí así que me alegra que menos llamado, dejamos muchas cosas sin aclarar...
- si lo sé, pero es que no quería seguir recordando cosas dolorosas y más que mejorar quien su dimensión peor.
- No creas Lorena, muchas veces el recordar y hablar de situaciones dolorosas hacen que podamos mitigar el dolor que no producen y nos ayudan a perdonar.
- No puedo creer que todavía sigas con eso de "perdonar", ¿cómo puedo perdonar a una persona que casi me mata?
- Bueno dejemos eso para otra oportunidad... dime, ¿cuáles son esas "cosas raras" que dijiste que estaban pasando?
- Tengo una amiga, se llama Carolina ¿te acuerdas que te hablé de ella en varias oportunidades?
- Si la recuerdo ¿qué pasa con ella?
- Bueno lo que pasa es que conocí a un chico por Internet y comenzamos a ser amigos, muy amigos, después de más o menos cuatro meses de conversar decidimos conocernos y quedamos en encontrarnos un sábado en una plaza, yo todo esto le comenté a Caro, pero resulta que ese sábado me quedé dormida y cuando me desperté ya eran la una de la tarde y en teoría nos encontraríamos a las 12, así que el lunes cuando iba escribirle a éste muchacho para disculparme, el me escribió diciendo lo bien que pasó conmigo el sábado, la verdad es que me quedé helada y justo en ese momento entró Caro y le pregunté si no fue ella quien se encontró con mi amigo, al final me reconoció que sabía bien que yo le iba a dejar en bola al muchacho y entonces decidió ir a ver cómo era él.
- ¡Te conoce muy bien tu amiga parece!
- Pero lo raro es que, sí tenía pensado ir, pero me quedé dormida., Pero eso no es nada, hace unos días le escribo el chico y ya no me habla, no sé qué onda. Lo peor, que fue lo que me asustó, es que ayer me encontré a un muchacho en una confitería y me habló como si ya me conociera, y me dijo que eran Marcos mi amigo de Internet, y que cuál era el problema conmigo ya que nos habíamos encontrado dos veces.
- Hay algo que no entiendo Lorena, ustedes, vos y tu amigo, ¿se enviaron fotos alguna vez?
- No, nunca, no queríamos que nada arruine nuestra amistad.
- ¿No se hablaban por teléfono?
- No… sólo por el Chat.
- Pero entonces, ¿cómo pudo conocerte en la confitería?
- Es que Carolina y yo nos parecemos muchísimos y…
- Pero es muy difícil que puedas confundir una persona con otra tan de cerca y menos conversando con ella.
- Es lo que me extraño al principio, sobre todo por mi sueño, pero Robert me dijo que sí puede ser por parecidas que somos…
- ¿Robert? –pregunta sorprendido el Licenciado-
- Si, mi amigo, y que también es amigo Caro
- A ver cuéntame eso del “sueño” –dice el licenciado-
- Pues era como recuerdos de Rock66 y yo, que nos encontramos en una plaza y después en un café, era como si realmente lo hubiera conocido y que en ese momento mi mente recordaba, Es por eso que te he llamado, a ver puedes ayudarme a entender esto.
- Lorena, ¿tendrías una foto de Carolina contigo?
- Y lo más probable es que tenga una en casa o en la oficina, te la traigo después.
- ¿Hace cuánto tiempo son amigos?
- ¿Hace cuánto? –pregunta Lorena intrigada- la verdad que no sabría decirte, además te recuerdo que al despertar del coma tuve amnesia.
- Pero fue una amnesia temporal –le recuerda Edmond- has recuperado la memoria por completo.
- ¿Si verdad? Pero de ellos sólo recuerdo que cuando desperté del coma estaban a mi lado, y hablamos un rato, me contaron que éramos amigos y otras cosas, y cuando llegaron mis padres, estaban tan emocionados que ni les saludaron, entonces Robert y Caro salieron del cuarto.
- ¿Dónde los sueles ver?
- Generalmente en el trabajo, en mi apartamento, porque desde que salí del hospital, no hago otra cosa que trabajar y estar en casa, ya no voy a fiestas ni a bares, ni a cumpleaños.
- Cuéntame más sobre Carolina, ¿cómo es?
- Es una chica muy guapa, muy alegre, introvertida y que tiene una manía de querer defenderme siempre, está constantemente pendiente de mi, y me aconseja en todo momento.
- ¿Cómo es eso? –pregunta algo sorprendido-
- Si, siempre está diciéndome que ya no tengo que confiar en los hombres, que es mejor que no vuelva a salir con nadie, hasta hay veces que pienso que es lesbiana, ja ja ja –ese último comentario consigue sacar una sonrisa a la joven-
- Bueno, uno nunca sabe que puede pasar. Ahora, cuéntame sobre Robert.
- Él es más tranquilo, digamos que es el que baja a la tierra a Carolina y, por el contrario, vive diciéndome que tengo que salir más, que tengo que conocer gente nueva –se detiene un segundo, traga saliva y continua con los ojos llorosos- no porque un criminal me lastimó tanto, todos los hombres son malos.
- ¿Y Carolina que piensa de eso?
- Y la verdad que no se… creo que ambos tienen un poco de razón. Caro también me dice que Robert me aconseja eso porque está enamorado de mí, y que ella lo hace por mi seguridad. Pero creo que Robert tiene más razón, por eso decidí entrar a un Chat y conocer gente refugiándome en el anonimato que brinda Internet.
- Pero Carolina no te lo permitió
- Así es
- ¿Y qué dijo Robert sobre la actitud de Carolina?
- No le gustó mucho, pero al final me dijo que era lo mejor.
- ¿Y a tí que te pareció?
- Que ya se ha pasado de la raya, una cosa es que me aconseje y otra ocupar mi lugar.
- Creo que tenemos que hacer algunas pruebas, me parece que sé lo que está pasando…