Dos manos de mujer están tecleando la computadora de Lorena, en uno de los dedos está un anillo de oro con una piedra roja. El despacho está en penumbra, y se ve en la pantalla que “Piki” escribe a “Rock66” y le pide para verse de nuevo, en el mismo café, él acepta feliz este encuentro. Luego apaga el equipo.
En el sofá del despacho, Lorena se despierta sobresaltada, como si sintiera que alguien estuviera ahí, pero al dar una rápida mirada, no ve a nadie.
- Debo haberme quedado dormida –dice para si y se levantándose se dirige a su escritorio y encuentra su computadora apagada.
- Qué raro, juraría que dejé la compu encendida.
Todavía a tontada por el brusco despertar, busca el interruptor del velador de su escritorio, que al accionar vuelve a haber claridad en el despacho. El silencio le dice a Lorena que ya es tarde, por lo que decide juntar algunos papeles en su maletín e irse a su departamento.
Al salir del elevador en el piso donde está su hogar, Lorena se encuentra con Roberto, apoyado por la puerta de su vivienda.
- Robert, no te esperaba hoy.
- Si, lo que pasa es que estaba por la zona y entonces decidí pasar a ver cómo estabas.
- Dios mío… no hace 24 horas que nos vimos… jajaja, pero te agradezco tu preocupación. Pero pasa –y diciendo esto abre la puerta y ambos pasan-
El departamento de Lorena es bastante cómodo, con dos habitaciones, una sala-comedor que a su vez están separados de la cocina por sólo un barcito, lo que deja una sensación de mayor amplitud. Decorado con muebles rústicos, velas, y adornos que parecieran más pertenecer a una casa de campo que a un inmueble de unos de los edificios más prestigiosos de la capital.
- No sé lo que le pasa a Carolina –dice Lorena al mismo tiempo que se deja caer pesadamente en el sofá de la sala, Roberto hace lo propio en otro sillón.
- ¿y ahora?, ¿qué te hizo?
- Pues no tuvo mejor idea que hacerse pasar por mi e ir a la cita que tenía con mi amigo del chat.
- Jajaja… otra vez te quiere comer el mandado…
- Si por lo menos fuera eso tendría una justificación, pero no lo hace para tener algo con él, sólo para que yo no tenga nada, para que nadie se me acerque.
- A mi no me hace nada…
- Jajaja… pero Robert, vos sos como mi hermano, hace tanto tiempo que somos amigos, además sos el único hombre en quien siempre he confiado.
- y cómo te enteraste que Caro se vio con este “Rock66” …
- Marcos
- ¿Cómo?
- Su nombre es Marcos
- Ah, bueno, con este “Marcos”, ¿cómo sabes que fue así?
- Porque recibí un mail de él agradeciéndome por la espectacular cita que tuvimos, y justo llegó Caro y luego de mucha insistencia, me confesó todo.
- Ups… que jodido, ¿pero le dijiste que no fuiste vos?
- No tuve tiempo, después que se fue Caro me sentía tan fastidiada que decidí dar una siesta en el sofá, por lo visto mi siesta se extendió demasiado y desperté hace un momento.
- Deberías decirle la verdad lo antes posible.
- Y confesarle que le iba a dejar en bola y que mi amiga se compadeció de él… Jajaja
- Y cuando lo veas de nuevo, ¿cómo le explicarás?, o crees que no se dará cuenta.
- Tal vez no, Caro y yo somos algo parecidas ¿no?
- Ya quisiera ella
- ¿Qué quieres decir?, ¿no te parece...? Mismo color y largos del pelo, mismos ojos verdes, la misma estatura prácticamente, la forma de hablar, sólo que ella se viste más sexy que yo.
- Y sip… Entonces, ¿qué harás?
- Lo más probable es que le escriba mañana a ver qué ocurre, pero ahora estoy muy cansada como para pensar en eso.
- Bueno, ya que me estás echando, así que me voy a descansar también.
- No seas tonto, no te estoy echando, pero si estoy cansada.
- Bueno conversamos mañana nuevamente. Bye –y diciendo esto se dirige hacia la puerta acompañado por Lorena.