Poco después del amanecer, Drogus (era el último en hacer guardia) escucha ruidos de pasos en la hierba inmediatamente despierta a los demás y van a revisar. Escondidos en la maleza logran ver que es una amazona montando un unicornio blanco; Una mujer, alta y bonita, que aparentemente aprovecha los primeros rayos del sol para cazar, ya que lleva consigo un arco corto y flechas.
- Debe ser una cazadora de alguna tribu de amazonas escondidas en el bosque, comenta Pierre.
- Seguro, mejor será continuar nuestro viaje porque...
Al estar diciendo esto Vlaz, una flecha se clava en el suelo, al lado de su pie.
- Quietos, se escucha una voz femenina que grita desde los matorrales, y sorpresivamente salen siete amazonas fuertemente armadas.
- ¿Quiénes osan perturbar el bosque sagrado?
- Mi nombre es Vlaz, y ellos son Pierre y Drogus, sólo pasábamos por aquí, estábamos en camino hacia Karak Varn.
- ¿Son mercenarios?
- ¡No!, somos comerciantes y vamos en busca de mejor suerte.
- Lo siento, pero no pueden pasar por acá, así es que nos tendrán que acompañar
- Pero debemos estar lo antes posible en la ciudad.
- Antes deberán ver a la Reina.
Buscan la carreta y llevan a los prisioneros a un Templo escondido en el bosque; los caballeros no pudieron saber la ubicación exacta del templo puesto que para trasladarlos le vendaron los ojos. Al sacarles las vendas se dan cuenta que se encuentran en el centro de un gran salón totalmente construido de mármol blanco con vetas de colores pasteles; una gran cúpula decorada con extrañas pinturas, y bajando del centro una araña de cristal con cientos de velas encendidas que dan a toda la habitación una luminosidad impresionante. Son conducidos con empujones hasta donde se encontraba un altar totalmente fabricado en oro y piedras preciosas y un trono en el cual se encontraba sentada una preciosa mujer de cabellos lilacios claros, ojos azules, las orejas extrañamente puntiagudas y una figura tan perfecta, que cualquier ser quedaría perdidamente enamorado de ella, con sólo mirarla una vez. Había una numerosa multitud constituida, aparentemente, sólo por mujeres, vestidas con túnicas muy cortas. Todas las mujeres allí reunidas eran increíblemente hermosas, nadie creería que pudiera existir una sola mujer discreta.
- Arrodíllense ante la Reina, dice una de las mujeres que se encontraban a un costado de la reina.
- ¿Quiénes son y qué hacían en el Bosque Sagrado?
- ¡Buenos días Alteza!, dice Vlaz levantándose, soy Vlaz Montain y ellos son mis compañeros de viaje... íbamos rumbo a Karak Varn cuando sus súbditas nos capturaron...
- ¿Y qué iban hacer en aquella ciudad?
- Íbamos por negocios, somos comerciantes...
- Con esa armadura de guerrero no pareces comerciante, comenta la reina. -Vlaz llevaba puesto una brillante armadura plateada en su pecho con los brazos descubiertos, el escudo con detalles de oro, y la gran espada a dos manos con apliques de oro y piedras preciosas que le pertenecía, están en manos de una guerrera a su costado izquierdo.
- Tiene mucha razón alteza -respondió Vlaz- la verdad es que yo soy el guardaespaldas del señor que está a mi lado, y el enano es su sirviente...
- ¿Y por qué razón tu amo no habla?
- Pues, vera, para eso estoy yo alteza...
- Muy bien en ese caso... los tres irán a las mazmorras del templo... Llévenselos ya!!!
Vlaz, Pierre y Drogus son trasladados hasta el sótano del templo donde son recluidos en una oscura mazmorra, fría y húmeda. Mientras esto ocurría, en los establos del templo, dos amazonas intentan abrir la carreta blindada y al conseguirlo caen inconscientes por fuertes golpes provenientes del interior. Apresuradamente Ailynara y Gabrielle bajan de la carreta y esconden a las amazonas.
- Tenemos que ver que sucedió con Drogus, Vlaz y Pierre -dice Ailynara- tal vez estén en problemas.
- Tienes razón, y debemos darnos prisa, ya que a cada minuto nos será más difícil recuperar a nuestro padre.
Las dos valientes mujeres corren en dirección a las mazmorras como si conocieran el lugar. Llegan hasta el sótano y sorprenden a las guardias reduciéndolas rápidamente.
- ¿Vlaz estás ahí?, pregunta murmurando Ailynara.
- Sí... aquí estamos... - contesta Vlaz muy sorprendido al reconocer la voz de la joven – pero. ¿qué hacen ustedes aquí...?
- Es una larga historia...
Con su espada Ailynara logra romper el candado de la mazmorra y pone en libertad a sus amigos que rápidamente salen del calabozo y se abrazan entre todos...
- Pero Ailynara, ¿Qué haces tú aquí?
- Primero tenemos que salir de aquí, en cualquier momento llegarán más guardias y tendremos verdaderos problemas, luego les explicaremos.
Los cinco avanzan velozmente por los corredores, se detienen un momento para recuperar sus armas que se encontraban colocados en un estante al salir del sótano. Pero cuando lo estaban haciendo aparecen guardias por todos los rincones y los rodean.
- ¿No les agrada mi hospitalidad, por eso quieren escapar?, dice la reina entrando por una puerta. Pero miren a quienes tenemos aquí... Ailynara y Gabrielle, por fin decidieron venir a visitarnos...
- Hola Ahilena -dice Ailynara- me alegro de que te encuentres bien.
- ¡Llévenlos a la sala de reuniones, ahora!
Las guardias conducen al pequeño grupo a una gran sala en el ala izquierda del templo. Los tres caballeros quedaron perplejos al ingresar a la sala debido a lo exuberantemente belleza del lugar, que estaba adornado con cortinas de gamuza roja y arañas inmensas que iluminan todo el salón como si fuera la luz del sol. Alfombras y sillones del mismo tono que el cortinado, estatuas de mujeres hermosas completan el decorado.
- Este es el salón de ceremonias, susurró Gabrielle, lo utilizaban en ocasiones importantes como la aceptación de una nueva amazona o coronación de la nueva sacerdotisa.
- Es impresionante -comenta Pierre- ¿de dónde sacan todas estas cosas?...
- Todos estos decorados -explica la reina ingresando por detrás de las guardianas- tienen más de 1.000 años, son elementos sagrados.
- ¿Por qué nos tiene prisioneros? -pregunta Vlaz- con tono firme pero respetuoso.
- Muy sencillo caballeros -dice la reina mientras se acomoda en el sillón central- lo que parecería el trono, ninguna persona que ingrese al templo puede salir de mientras no sea una de nosotras, pero al estar Gabrielle y Ailynara su situación cambia señores, si ellas se hacen cargo de ustedes podrán irse.
- Eres muy amable -responde Ailynara- debo confesarte que ellos no son comerciantes como te lo han dicho, sino mercenarios contratados por nosotras para que liberen a mi padre que fue secuestrado presumiblemente por caóticos en busca de más poder en el imperio.
- ¿Pero por qué no lo habían dicho antes? -dice la reina notablemente sobresaltada por la noticia- ¿y donde creen que lo tienen?
- Pensamos ir hasta Karak Varn para averiguar- dice Vlaz-
- Debemos apresurarnos, comenta la reina, ya que hace unos días tuvimos la noticia de que un gran grupo de caóticos salió de esa ciudad rumbo al castillo de Lord Radgon, quizás tu padre esté en con ese grupo.
- ¿Cómo podemos cruzar el Lago? -preguntó Pierre-
- Tenemos barcos que los llevarán hasta la otra orilla, además irán con ustedes dos nuestras mejores amazonas, Claudet y Carolina.
- Muchísimas gracias alteza -contestó Ailynara- necesitamos toda la ayuda que podamos contar, ¿no es así Vlaz?
- Claro Ailynara, sobre todo por las aptitudes que se comentan que tienen ustedes estoy seguro que nos ayudarán muchísimo.
- Muy bien -dice la reina- prepararemos el viaje, saldrán mañana temprano; les daremos todo lo necesario. ¡Úrsula! Acompaña a nuestros invitados a descansar, prepararles un buen baño y luego tendremos un banquete.
Vlaz, Pierre y Drogus con ayuda de algunas amazonas preparan el carruaje de las hermanas Velkein y los caballos para el viaje, cargan en la otra carreta los víveres y las armas. Al terminar, Vlaz y Pierre fueron a una gran piscina con agua caliente. La temperatura del agua era tan agradable que Vlaz queda profundamente dormido.
Vlaz siente que una mano suave le acariciaba el rostro, abre los ojos suavemente, su visión, nublada aún, comienza a distinguir una figura femenina delante de él, una figura muy familiar; poco a poco iba enfocando la mirada a medida que las caricias les recorrían el pecho y la cara... la cara de Ailynara se iba haciendo cada vez más clara y hermosa, busca a Pierre como para preguntarle si era realidad o un hermoso sueño, pero no lo encuentra, es más no hay nadie dentro del enorme salón, están totalmente solos.
...
El salón principal estaba adornado con, flores, guirnaldas y velas decoran las paredes y techos y las mesas llenas de manjares exóticos...
- ¡¡¡Nunca vi nada parecido!!!
- Tienes razón Pierre -contesta Vlaz- yo tampoco vi tal muestra de grandeza, ni siquiera en las cortes del Emperador.
Mientras tanto en uno de los salones contiguos al salón principal, la Reina habla con Gabrielle, y le entrega un medallón de oro sólido adornado con dos serpientes entrelazadas y con sus miradas enfrentadas; con un diamante en cada uno de sus ojos y una gran esmeralda arriba de sus cabezas. Ambas vuelven al salón principal para disfrutar del banquete con los demás invitados y todas las amazonas que están vestidas con trajes de gala, todas hermosas y esbeltas.