Ya el sol comenzaba a ponerse en el horizonte, y cercano al castillo, que parece inexpugnable. Van con cuidado, ven centinelas Goblins que montan guardias solitarias a varios metros unos de otros en una pradera llana que es el acceso a la puerta de los muros imponentes cercanos al castillo, en total unas cinco criaturas caminan en varias direcciones dando diez pasos y luego dar media vuelta y regresar.
Con su habilidad de moverse silenciosamente, Vlaz se acerca al primer centinela, y sorprendiéndolo por la espalda lo degolló con su daga. Las amazonas con sus arcos lanzan flechas envenenadas a otros dos goblins, dejándolos muertos casi instantáneamente cuando las puntas de las flechas tocan su piel. Uno de los dos Goblin supervivientes trata de huir y es interceptado por Drogus que con un golpe de su hacha doble lo decapita. El último Goblin, que observó toda la escena, arremete contra Vlaz...
- ¡Vlaz! -grita Ailynara-
Con una sorpresiva media vuelta, Vlaz arroja su daga contra el Goblin clavándola en su garganta, que al instante cae al piso muerto.
Mientras todo esto ocurría, Apuc sobrevolaba el castillo dirigiéndose al lado opuesto al que estaban atacando nuestros héroes, de manera a crear una distracción al ejército caótico de Lord Radgon. Los Goblins, Orcos, Esqueletors se dirigen a defender el castillo dejando desprotegida el portón principal, por donde Vlaz y los demás trepan los muros sin mayores problemas tras derribar a dos Goblins que quedaron a custodiar ese lugar. Al estar sobre los muros se dan cuenta de la enormidad del lugar, desde ese lugar hasta el castillo, fácilmente había unos doscientos metros de tierra muerta y negra. Bajan y cruzan el valle rápidamente llegando a una enorme puerta de madera tallada con figuras de dragones lanzando llamas. Con gran esfuerzo abren las puertas y entran al castillo por el pasillo decorado con figuras grotescas en las cimas de las columnas góticas. Rápidamente, pero en silencio, se dirigen al final del corredor donde se encuentra una escalera. Suben por las escaleras que en forma de caracol parece dirigirse a la parte más al alta del castillo.
- ¡Silencio!
Vlaz hace un gesto para que los demás se detengan e indica a Drogus y a Claudet que se ubiquen al otro lado de los escalones. Repentinamente, de una de las puertas a un costado de la escalera, salen cuatro Goblins con hachas en sus manos y atacan a nuestros héroes, que se defiende inmediatamente. Vlaz de una estocada atraviesa la garganta de uno de los monstruos, mientras que Drogus evita ser golpeado poniendo frente suyo su hacha a dos manos. Claudet lanza una flecha envenenada a al tercer Goblin quien cae muerto inmediatamente. El cuarto monstruo se lanza al ataque y Gabrielle avanza contra éste, pero él le da un golpe con el brazo que la lanza a unos metros hacia abajo, en ese mismo instante Vlaz hace un giro de 180 grados y clava su espada en la espalda del cuarto Goblin. Drogus, por su parte, aplica un golpe fulminante al Goblin que tiene frente suyo con su hacha, partiéndole, literalmente, su cabeza en dos.
- Lo más seguro que se encuentre en la habitación más alta del castillo -dice Pierre-
- Estoy de acuerdo contigo, -afirma Vlaz- pero tenemos que estar muy atentos, ya que de seguro habrán escuchado el ruido de los goblins y saldrán más a defender el castillo.
Mientras nuestros héroes suben por las escaleras principales del castillo, Apuc sobrevuela el exterior escupiendo bolas de fuego contra el ejército de Lord Radgon, varias decenas de Orcos Negros, Goblins y Caballeros de Grownder tratan de contener al feroz dragón que arremete sin piedad contra la fortaleza. De pronto Lord Radgon sale al balcón principal, estaba vestido con una armadura completa negra, cota de malla negra, y un casco que le cubría prácticamente todo el oscuro y tosco rostro barbudo, levanta los brazos a los costados de su cuerpo y dice con voz áspera "At tum peka dragon ik po me"...
La tierra comenzó a temblar acabando en una explosión de arena y piedras, elevándose como dos columnas gigantes y al final de ellas dos dragones negros se hacen visibles, rugiendo como dos feroces leones hambrientos. Apuc se percata de lo que acaba de suceder y emprende el vuelo rasante sobre el castillo lanzando bocanadas de fuego, el ejército del Grownder huye desesperadamente al interior del castillo, algunos caen envueltos en llamas y dando gritos de dolor. Los dos dragones inician la persecución a Apuc quien vuela bajo rumbo a las montañas circundantes. Las bolas de fuegos rozan el cuerpo zigzagueante de Apuc dando contra las paredes rocosas de las montañas.
En el interior del castillo, lentamente Vlaz y los demás suben por las escaleras y al llegar al final de ellas se acercan a una abertura y al mirar por ella observan a dos minotauros custodiando la puerta de la celda. Los minotauros son seres extremadamente poderosos con el tronco y brazos humanoides, con las extremidades inferiores y la cabeza de toro de un color rojo intenso, con largos y gruesos cuernos negros cuya punta afilada es capaz de penetrar la más dura armadura. Vlaz nuevamente invoca a la runa mágica de su espada para elevar su poder y su hoja brilla con un rojo intenso. Con furia y decisión se lanza al ataque seguido por sus amigos y toman por sorpresa a los monstruos que son impactados en su cuerpo con tanta fuerza que los hace tambalear. A uno de ellos, la espada mágica de Vlaz le profirió una herida mortal y cae al suelo. El segundo minotauro, trata de ponerse en pie sacudiendo la cabeza como para despertarse, luego que Drogus y Carolina le propinaron terribles golpes con el hacha y la jabalina respectivamente, pero antes que pueda incorporarse, recibe el impacto de tres flechas envenenadas y cae muerto soltando espuma por la boca.
- La puerta está cerrada con magia -dice Vlaz- girando hacia la puerta e intentando abrirla, descubriendo que no tiene ninguna cerradura.
- Voy a intentar abrirla… Et eterum vali percanta abru -una luz brillante sale de la mano del mago e impacta contra la puerta que pesadamente empieza a abrirse.
Vlaz corre y apura la puerta para que se abra con mayor rapidez, ingresan a la sala y un rayo púrpura choca contra el cuerpo apresurado de Vlaz y lo arroja hacia atrás llevándose con él a Claudet, Ailynara y Drogus, cayendo aparatosamente en el pasillo, resbalando hasta detenerse en la pared opuesta. Al observar el halo púrpura, Pierre se da cuenta del peligro que está oculto dentro de la habitación y, como un susurro, pronuncia unas palabras en un idioma que nadie en la habitación la escuchó jamás, e instantáneamente es envuelto por una burbuja semitransparente y decididamente entra en la habitación. De nuevo un rayo púrpura cruza el cuarto, pero esta vez es detenido por el escudo, en ese instante Pierre puede observar, a pesar de la penumbra, una figura oscura, ataviada con un manto negro con capucha con el que ocultaba totalmente su rostro y cuerpo; en otra esquina, podía distinguir a un hombre atado a una silla con los ojos y boca vendados. Con un rápido movimiento, Pierre logra esquivar otro rayo e inmediatamente lanza una bola de fuego contra la figura negra, que la detiene con su mano, a la vista del fuego se pudo notar que la mano estaba despojada de piel, carne, venas y tendones… era una mano cadavérica. Pierre comprende que se trata de un necromante, seres con enormes poderes mágicos, ya que son invocados a través de hechizos y ceremonias oscuras dedicadas a Kulltro, dios supremo del mal.
Pierre nunca antes se había enfrentado a un necromante, pero sabía perfectamente que su escudo no lo protegería por mucho tiempo, tendría que encontrar la manera de entretener lo suficiente para que los demás puedan sacar al rehén de la habitación y poder huir del castillo, pues derrotar a este ser maligno era prácticamente imposible hasta para el mago más antiguo y sabio. En ese instante otro rayo, esta vez rojo, da de lleno en Pierre haciendo que caiga pesadamente al suelo y terriblemente mareado, hasta el punto de nublar su visión.
Giselle entra en la habitación con un medallón en la mano que se desprendía de ella una fuerte luz blanca, el necromante lanza un rayo rojo tras otro, pero estos son tragados por la luz haciéndose más grande y brillante; Al llegar al centro de la habitación la luz llegó hasta el maligno ser y éste, haciendo un giro completo, desaparece en un humo negro.
En el mismo instante, fuera del castillo, la lucha de los dragones continúa implacable, Apuc era perseguido por los dos dragones negros, manejados por el Señor del Grownder, que van arrojando fuego intentando dar en el cuerpo del Dragón, que ya se notaba su cansancio. Apuc entonces realiza una maniobra, subiendo muy aprisa y luego descendiendo en picada hacia el lugar donde se encuentra Lord Radgon, haciendo que los dragones se le acerquen peligrosamente, y unos metros antes de llegar a donde el mago, gira bruscamente a la izquierda, movimiento que los otros dos dragones no pueden imitar e impactan con el Señor del Grownder arrastrándolo al interior del castillo derribando las puertas del balcón.
Giselle, Carolina y Pierre, liberan al padre de las jóvenes y ésta al ver a su hija mayor la estrecha entre sus brazos…
- Hija… me encontraste… gracias a los dioses...
- Papá, ¿estás bien?, ¿no estás herido?
- No hija, estoy bien, un poco débil pero bien…
- Giselle, debemos salir cuanto antes -dice Pierre- al parecer la lucha de Apuc se está poniendo cada vez más violenta.
Los cuatro salen de la habitación en el mismo momento en que Vlaz, Drogus, Ailynara y Claudet estaban enfrentándose a cinco goblins y tres orcos negros. Pierre lanza una bola de fuego al goblin que estaba por dar un mazazo a Ailynara, quien a su vez estaba clavando la espada en la garganta de un orco, Giselle toma su arco y se une a la pelea mientras ordena Carolina que lleve a su padre por las escaleras y también a Drogus que vaya primero para abrir paso.
Luego de liquidar a las bestias, todos bajan la escalera hasta la puerta principal que estaba destrozada y cuerpos de monstruos por todo el piso con al aspecto de haber sido incinerados.
- Por qué tardaron tanto -dice Apuc asomando su enorme cabeza por la entrada- apúrense, los dragones puede que continúen atacando si Lord Radgon no está muy mal herido.
Cruzan corriendo lo más rápido que pueden tratando de dar alcance a Drogus, Carolina y Sir Velkein que ya estaban cerca del portón principal. Apuc crea una cortina de fuego para impedir el paso de la horda de criaturas que iban saliendo del castillo como una manada de lobos hambrientos. Al cruzar el portón toman sus caballos y carruajes y parten por el camino principal yendo Apuc adelante arrojando fuego a todo lo que se mueva.