A la hora prevista, una mujer muy sexy entra en el café italiano, lleva su anillo de oro con una piedra roja, se aproxima sensualmente hasta una mesa que está ocupada por Marcos, éste se levanta y la saluda con dos besos en las mejillas; le ayuda sentarse aproximando una silla, y luego vuelve a su lugar.
- ¿Cómo estás Lorena?, ¿recibiste mi mail?
- Muy bien Marcos, pero tengo que ser sincera contigo… ya no podemos seguir viéndonos ni hablarnos por el chat.
- Pero ¿por qué? –la cara de Marcos palidece- ¿qué pasó?, ¿te molestó que sea “muy chico” para ti?
- No es nada de eso.
- Es que estoy con otra persona
- ¿Estás casada?
- Si, si, lo estoy, hace 5 años y estábamos pasando por un mal momento, por eso busqué una “aventura”, algo que me haga sentir deseada otra vez, pero ahora, ya estamos mejor y no quiero que nada se interponga.
- Te entiendo –dice Marcos bajando la cabeza tratando de contener sus lágrimas-
- Te pido mil disculpas por todo lo que pasó, por haberte dado una falsa esperanza. Sólo quiero pedirte una cosa.
- Si, dime, lo que quieras.
- Por favor, ni si te saludo en el chat me contestes.
Y diciendo esto se levanta y se aleja, dejando a Marcos con las lágrimas inundando sus ojos, y el corazón a punto de dejar de latir.
Lorena se encuentra en su oficina, frete a su computadora, con el rostro que denota claramente su lucha interna, unos segundos después, se decide y escribe a Marcos en el chat viéndolo conectado, pero este no le contesta. Espera unos minutos y vuelve a saludarlo, pero él sigue sin dar respuesta. En ese preciso momento Carolina entra en el despacho.
- Hola Lore
- Hola –responde Lorena con tono muy cortante.
- Dios mió… ¿seguís enojada conmigo?
- Claro que si, ¿qué te pensás?, ¿qué me iba a olvidar fácilmente?
- Dios mío mi hija, no podés ser así, sólo quería ver cómo era el tipo eso, nada más. Discúlpame nunca más lo hago.
- Está bien amiga, estoy con otro tema ahora.
- ¿Qué tema?
- Estoy súper extrañada con la actitud de Marcos
- ¿Por?
- Porque le escribo y no me responde, hasta creo que me bloqueo de sus contactos.
- Es mejor así amiga, ese tipo no te conviene.
- ¿Y ahora ¿por qué decís eso?, ¿Cómo sabés que no me conviene?
- Y ya te dije, la vez que conversé con él, ya me di cuenta.
- ¿Ahora sos psicóloga?, qué, por conversar con una persona “una” vez, ya podés saber cómo es.
- No sólo por conversar –contesta Carolina con tono irónico.
- ¿Qué querés decir?, ¿Qué más hiciste?
- Lo investigue…
- ¿Que hiciste Qué?
- ¡Lo investigué!, descubrí que tiene una novia y que se está por casar, además que no trabaja y vive con su mamá.
- ¿Y de dónde sacase todo eso?
- No te puedo revelar mis fuentes, pero son muy confiables, por eso te digo que es mejor que te alejes de él.
- ¡Dios mió Carolina!, dejá de meterte en mi vida. Estoy realmente harta que pongas peros a todos los hombres con quienes salgo o hago amistad.
En ese instante ingresa Roberto al despacho, impecablemente vestido como su costumbre.
- ¿Qué pasa?, desde el pasillo se escuchan los gritos, menos mal que no había nadie.
- Lo que pasa –dice Lorena- es que ya estoy cansada que Carolina se meta en mi vida.
- Sólo deseo lo mejor para ti –contesta Carolina con la más tierna expresión que pudo proyectar en su rostro-
- ¿Y ahora Carolina, ¿qué hiciste?
- Nada, sólo investigué al tipo con quien Lore está metidísima y descubrí que es un gran mentiroso y vividor.
- Y vos ¿por qué tenés que investigar a nadie? –increpa Roberto- ¿quién te nombró la “encargada de seguridad” de Lorena?
- Vos no te metas Roberto –responde Carolina- porque sabemos muy bien que harías cualquier cosa por salir con Lorena y como ella no te da bola como hombre, seguís como su amigo para saber si algún día tenés la oportunidad…
- Dejá de decir tonterías –dice Roberto al cual la sangre le llenó el rostro ruborizándolo por completo-
- ¡BASTA LOS DOS!, ya no los soporto más, me voy, apaguen la luz cuando se vayan.
Y furiosa, sale Lorena de su oficina dando un portazo tras ella.