Lorena se despierta y mira la hora en su teléfono, son las 7 de la tarde. Va hasta la sala de su departamento y enciende su notebook. Momentos más tarde se da cuenta que tiene un nuevo correo de Rock66, con el título “gracias por el encuentro tan maravilloso”. Inmediatamente supone que se ha enfadado mucho por haberlo dejado plantado y le escribía un mail muy irónico. Al abrir el mail, Lorena queda paralizada, su rostro denota una palidez mortal…
“Piki, me gustaría seguir llamándote así, por más que Lorena es un hermoso nombre, quisiera decirte que me encantó que hayamos podido conocernos, poder hablar en el café, y sobretodo, que no te enojaras por haberte mentido sobre mi edad, aunque tu tampoco fuiste muy sincera… jajaja... es un chiste… Bueno espero que podamos vernos de nuevo. Un beso, Marcos.”
Lorena no puede dar crédito a lo que está leyendo, no sólo su amigo sabe su nombre, sino que sabe que le mintió sobre su edad, además de que le dijo que se habían encontrado en un “café”; pero si ella se había quedado dormida a las 5 de la mañana por culpa del insomnio, pensando en el terrible “accidente” (así le gusta llamarle) que tuvo hace 7 años.
Mientras estaba ensimismada en sus pensamientos, Carolina abre la puerta del departamento de Lorena y la saluda.
- ¡Hola Lore!
- ¡Dios Mío! Qué susto me diste
- Jajajaja… es que nuevamente estabas tan concentrada que ni cuenta te diste cuando entré, ¿qué te tiene tan abstraída? –Carolina hace un movimiento para intentar ver lo que está en la pantalla de Lore, pero ella rápidamente aprieta la tecla esc y el mail desaparece al instante-
- Carolina, que suerte que viniste, porque quería hacerte una pregunta, ¿qué hiciste el hoy al mediodía?
- ¿Hoy?, te llamé toda la mañana, y como me respondiste, pensé que ya fuiste a ver a tu amigo, entonces fui sola al shopping a almorzar, ¿por?
- Lo que pasa es que me pasé durmiendo hasta hace unos minutos, porque tuve de nuevo mis pesadillas de ya sabes qué…
- Entonces no fuiste a verle a tu “amigo”.
- ¿Por qué es tono cuándo le decís “amigo”?
- Porque no me gusta nada tu “amiguito”, además si no fuiste a verle, seguro estará enojadísimo.
- Sabes que no lo está, al contrario, está encantado con la Lorena que fue a verlo…
- ¿Cómo es eso?, ¿alguien tomo tu lugar?
- No te hagas Carolina, que estoy segura que fuiste tu.
- ¿Yo? ¿de dónde sacaste esa idea?
- Y decime entonces ¿cómo sabe mi nombre?, y ¿de dónde sabe que no tengo la edad que le dije?
- Pero qué ingenua sos. Seguro que desde hace rato ya sabe todo, ¿No era que trabajaba en informática y que es un capo con las computadoras?
- Si, ¿y qué tiene eso que ver?
- ¿Y no te parece que pudo haber conseguido información de ti en Internet?, quizás Marcos es más inteligente de lo que te imaginas.
- Dos preguntas… dijiste mi “amiguito”, ¿cómo sabes que tiene menos edad que la que me había dicho?, y sobre todo ¿cómo sabes que se llama Marcos?
Carolina se pone sería, y se alejan un par de pasos de Lorena.
- ¡OK! Lo admito, yo fui a tomar tu lugar, sabía que no ibas a ir, entonces fui para conocerlo, saber cómo era y luego contarte.
- ¿Pero por qué lo hiciste?
- ¡Porque quiero protegerte!, no quiero que nadie más te lastime.
- Caro, lo de Johnattan ya pasó hace mucho tiempo, no soy más la tonta que fui en esa época que paso el “accidente”.
- Si se nota, por eso estuviste toda la noche pensando en eso, ¿verdad?
- Eso no tiene nada que ver Carolina, tengo que superarlo yo sola y si no pruebo, no sabré si ya lo superé.
- Pero podrían lastimarte de nuevo.
- No lo volverán hacer, ya no soy la indefensa y crédula Lorena Vázquez de hace 7 años. Ahora por favor vete, tengo cosas que hacer.
Sin decir más nada Lorena cierra su notebook y levantándose se dirige al baño, mientras Carolina se la queda mirando y en voz muy baja dice “Nadie podrá cuidarte o hacerte feliz como yo”.