La Naturaleza de Cristo Durante la Encarnación




I.- El Misterio de la Encarnación.-

 

1.- “La humanidad del Hijo de Dios es todo para nosotros. Es la cadena dorada que une nuestras almas a Cristo, y a través de Cristo a Dios. Este debe ser nuestro estudio. Cristo fue un hombre real; Él dio pruebas de Su humildad al hacerse un hombre. Y sin embargo era Dios hecho carne. Cuando nos acercamos a este tema, haríamos bien en escuchar las palabras que Cristo le dijo a Moisés en la zarza ardiente: “Quita el calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es”.  Debiéramos hacer este estudio con la humildad del estudiante, con el corazón contrito. Y el estudio de la encarnación de Cristo es un campo fructífero, el cual recompensará al estudiante que cave profundamente por la verdad oculta”. The Youth´s Instructor, 13 de Octubre de 1898.

 

2.- “Al contemplar la encarnación de Cristo en su humanidad, estamos deslumbrados ante un misterio insondable, que la mente humana no puede comprender. Mientras más reflexionamos en ello, más interesante nos parece. ¡Cuan grande es el contraste entre la divinidad de Cristo y el niño indefenso del pesebre de Belén! ¿Cómo podríamos medir la distancia entre el Dios poderoso y el niño indefenso? Y sin embargo el Creador de los mundos, Él en quien estaba la plenitud de la divinidad corporalmente, fue manifestado en el indefenso bebé en el pesebre. Mucho mayor que cualquier ángel, igual al Padre en dignidad y gloria, y sin embargo vistiendo las ropas de la humanidad! La divinidad y la humanidad se combinaron misteriosamente, y el hombre y Dios se hicieron uno. Es en esta unión que encontramos la esperanza para nuestra raza caída. Mirando hacia la humanidad de Cristo, estamos mirando a Dios, y vemos en Él el brillo de Su gloria, la expresa imagen de Su persona”. Signs of the Times, 30 de Julio de 1896.

 

3.- “A medida que el obrero estudia la vida de Cristo, y se desvenda el carácter de Su misión, cada nueva búsqueda revelará algo más interesante de lo que ya ha sido revelado. El tema es inagotable. El estudio de la encarnación de Cristo, Su sacrificio expiatorio y Su obra mediadora, empleará la mente del estudiante diligente hasta el final de los tiempos”. Obreros Evangélicos:251.

 

4.- “Que Dios se haya manifestado en la carne es realmente un misterio; y sin la ayuda del Espíritu Santo no podemos esperar comprender este tema. La lección más humilde que el hombre tiene que aprender es la total incapacidad de la sabiduría humana, y la locura de tratar, a través de sus propios e inútiles esfuerzos, encontrar a Dios”. Review and Herald, 5 de Abril de 1906.

 

5.- “¿Fue cambiada la naturaleza del Hijo de María en la naturaleza divina del Hijo de Dios? No; ambas naturalezas estaban misteriosamente unidas en una persona, el hombre Cristo Jesús. En Él habitaba toda la divinidad corporalmente ...

            Esto es un gran misterio, un misterio que no será totalmente comprendido en toda su grandeza hasta que sea efectuado el traslado de los redimidos. Entonces el poder y la grandeza y la eficacia del don de Dios para con el hombre, será entendido. Pero el enemigo está determinado a hacer creer que este don está tan mistificado, que no vale la pena entenderlo”. 5CBA: 1113

 

6.- “No podemos explicar el gran misterio del plan de la redención. Jesús tomó sobre Sí mismo la humanidad, para poder alcanzar la humanidad; pero no podemos explicar como la divinidad se vistió con la humanidad. Un ángel no habría sabido como simpatizar con la raza caída, pero Cristo vino a este mundo y sufrió todas las tentaciones, y llevó todas nuestras aflicciones”. Review and Herald, 1 de Octubre de 1889.

 

7.- “La doctrina de la encarnación de Cristo en la carne humana es un misterio, “el misterio que había estado oculto desde los siglos y edades”. Es el grande y profundo misterio de la divinidad”. Review and Herald, 5 de Abril de 1906.

 

8.- “La salvación de la raza caída fue procurada a un costo tan inmenso, que los ángeles se maravillaron, y no pudieron comprender completamente el divino misterio de que la Majestad del Cielo, igual con Dios, tuviese que morir por la raza rebelde”. 2 Spirit of Prophecy: 11-12.





II.- El Propósito de la Encarnación.-

 

1.- “Cristo vino a la tierra, tomando la humanidad y permaneciendo como el representante del hombre, para mostrar en la controversia con Satanás que el hombre, al ser creado por Dios, conectado con el Padre y el Hijo, puede obedecer a todos los requerimientos divinos”. The Signs of the Times, 9 de Junio de 1898.

 

2.- “Cristo dejó Su posición en las cortes celestiales, y vino a esta tierra para vivir la vida de los seres humanos. Él hizo este sacrificio para mostrar que las acusaciones de Satanás en contra de Dios son falsas, de que es posible para el hombre obedecer las leyes del reino de Dios”. 5CBA:1129.

 

3.- “Vestido con las ropas de la humanidad, el Hijo de Dios bajó al nivel de aquellos a quienes quería salvar. En Él no había engaño o pecado; Él fue siempre puro e incontaminado; aún cuando tomó sobre Sí nuestra naturaleza pecaminosa. Cubriendo Su divinidad con la humanidad, para poder asociarse con la humanidad caída, Él procuró reconquistar para el hombre aquello que, por la desobediencia, Adán había perdido por sí mismo y por el mundo. En Su propio carácter Él le mostró al mundo el carácter de Dios”. Review and Herald, 15 de Diciembre de 1896.

4.- “El que por amor a nosotros dejó a un lado Sus ropas reales, descendió del trono en el Cielo, y condescendió en ocultar Su divinidad con humildad, y hacerse igual a uno de nosotros, excepto en el pecado, de manera que Su vida y su carácter puedan ser un padrón que pueda ser copiado por todos, de manera que puedan tener el precioso don de la vida eterna”. The Youth´s Instructor, 20 de Octubre de 1886.

 

5.- “El único plan que pudo ser ideado para salvar a la raza humana fue aquel que pedía la encarnación, humillación  y crucifixión del Hijo de Dios, la Majestad del cielo.  Después que el plan hubo sido ideado, Satanás no tendría ningún apoyo para decir que Dios, siendo tan grande, no se preocuparía de algo tan pequeño como una criatura humana”. Signs of the Times, 20 de Enero de 1890.



III.- La Milagrosa Unión de lo Humano con lo Divino.-

 

1.- “Dejando a un lado sus vestiduras divinas y su corona real, Cristo cubrió su divinidad con su humanidad, de manera que los seres humanos pudiesen ser sacados de su degradación y fuesen colocados sobre terreno ventajoso. Cristo no habría podido venir a esta tierra con la gloria que tenía en las cortes celestiales. Los seres humanos pecadores no habrían podido soportar verlo. Él veló su divinidad con las vestiduras de la humanidad, pero Él no dejó su divinidad. Un Salvador divino-humano, vino a ponerse a la cabeza de la raza caída, para compartir su experiencia desde la niñez hasta la virilidad. Para que los seres humanos puedan ser participantes de la naturaleza divina, Él vino a esta tierra, y vivió una vida de perfecta obediencia”. Review and Herald, 15 de Junio de 1905.

 

2.- “En Cristo, la divinidad y la humanidad se combinaron. La divinidad no se degradó con la humanidad; la divinidad mantuvo su lugar, pero la humanidad al unirse con la divinidad, resistió la feroz prueba de la tentación en el desierto. El príncipe de este mundo vino a Cristo después de su prolongado ayuno, cuando estaba hambriento, y le sugirió que mandase que las piedras se volviesen pan. Pero el plan de Dios, ideado para la salvación del hombre, preveía que Cristo tenía que pasar hambre y miseria, y cada fase de la experiencia humana”. Review and Herald, 18 de Febrero de 1890.

 

3.- “Mientras más pensamos en el hecho de que Cristo se volvió un niño aquí en la tierra, más maravilloso nos parece. ¿Cómo puede ser que el indefenso niño en el pesebre de Belén sea también el Hijo de Dios? Aún cuando no podamos entenderlo, podemos creer que Él hizo los mundos, por amor a nosotros se volvió un niño indefenso. Aunque era mayor que cualquier ángel, aunque era tan grande como el Padre en el trono del cielo, Él se hizo uno con nosotros. En Él Dios y el hombre se hicieron uno, y es en este hecho que encontramos la esperanza para nuestra raza caída. Mirando a Cristo en la carne, miramos a Dios en la humanidad, y vemos en Él el brillo de la gloria divina, la expresa imagen de Dios el Padre”. The Youth´s Instructor, 21 de Noviembre de 1895.

 

4.- “Nadie, mirando hacia el rostro del niño, brillando de animación, podría decir que Cristo era igual a los otros niños. Él era Dios en la carne humana. Cuando era incitado por sus compañeros a hacer algo errado, la divinidad refulgía a través de la humanidad, y Él se negaba terminantemente a hacerlo. En un instante Él distinguía entre lo correcto y lo errado, y colocaba el pecado bajo la luz de la ley de Dios, manteniendo la ley como un espejo que reflejaba luz sobre lo errado”. The Youth´s Instructor, 8 de Septiembre de 1898.

 

5.- “Como un miembro de la familia humana Él era mortal, pero como Dios era la fuente de la vida para el mundo. Él podía, en su persona divina, haberse opuesto a los avances de la muerte, y haberse recusado a ponerse bajo su dominio; pero Él depuso voluntariamente Su vida, y al hacerlo así Él puede dar vida y traer la inmortalidad a la luz ... ¡Qué humildad fue esta! Encanta a los propios ángeles. La lengua jamás podrá describirlo; la imaginación no consigue retenerlo. ¡La Palabra eterna consintió en volverse carne! ¡Dios se hizo hombre!”. Review and Herald, 5 de Julio de 1887.

 

6.- “El apóstol llamaría nuestra atención de nosotros mismos hacia el Autor de nuestra salvación. Él presenta ante nosotros Sus dos naturalezas, divina y humana ... Él asumió voluntariamente la naturaleza humana. Fue un acto suyo y por Su propio consentimiento. Él vistió su divinidad con la humanidad. Él era exactamente igual a Dios, pero no apareció como Dios. Él veló las demostraciones de la Deidad que había comandado el homenaje y que había llamado la admiración del universo de Dios. Él era Dios mientras estuvo en la tierra, pero Él se autodespojó de la forma de Dios, y en su lugar tomó la forma y los modos del hombre. Él anduvo en la tierra como un hombre. Por amor a nosotros Él se hizo pobre, de manera que a través de su pobreza pudiese hacernos ricos. Dejó a un lado Su gloria y Su majestad. Él era Dios, pero Él renunció a las glorias de la forma de Dios por un momento”. Review and Herald, 5 de Julio de 1887.

 

7.- “Fue cambiada la naturaleza humana del Hijo de María en la naturaleza divina del Hijo de Dios? No; las dos naturalezas fueron misteriosamente combinadas en una persona, el hombre Cristo Jesús. En Él habitó corporalmente toda la Divinidad. Cuando Cristo fue crucificado, fue su naturaleza humana la que murió. La Deidad no descendió y murió; eso habría sido imposible”. 5CBA:1.113.

 

8.- “¡Qué cosas más opuestas están reveladas en la persona de Cristo! ¡El Dios todopoderoso, y sin embargo un niño indefenso! ¡El Creador de todo el mundo, y sin embargo, en un mundo creado por Él, a menudo estuvo hambriento y cansado, y sin un lugar donde pudiera hacer reposar Su cabeza! El Hijo del hombre, y sin embargo infinitamente mayor que los ángeles! ¡Igual al Padre, y sin embargo cubrió Su divinidad con la humanidad, permaneciendo a la cabeza de la raza caída, de manera que los seres humanos pudiesen ser colocados en terreno ventajoso! ¡Poseyendo eternas riquezas, y sin embargo viviendo la vida de un hombre pobre! ¡Uno con el Padre en dignidad y poder, y sin embargo fue tentado en Su humanidad en todos los puntos así como nosotros somos tentados! En aquel mismo momento de Su agonía mortal en la cruz, un Conquistador, respondiendo al requerimiento de arrepentimiento del pecador, de que se acuerde de él cuando Él venga en Su reino”. Signs of the Times, 26 de Abril de 1905.




IV.- Al Tomar la Naturaleza Humana Cristo no Participó

en sus Pecados o Propensiones para el Mal.-

 

1.- “En la plenitud del tiempo Él tuvo que ser revelado en forma humana. Tuvo que tomar Su posición a la cabeza de la humanidad tomando la naturaleza pero no la pecaminosidad del hombre. En el cielo se escuchó la voz, “Vendrá el Redentor a Sión y a los que se vuelven de la iniquidad en Jacob, dice el Señor”. Signs of the Times, 29 de Mayo de 1901.

 

2.- “Al tomar sobre si mismo la naturaleza humana en su condición caída, Cristo no participó en lo más mínimo en su pecado. Él estaba sujeto a las enfermedades y debilidades que afectan al hombre, “para que se cumpliera lo dicho por el profeta Isaías: “Él mismo tomó nuestras enfermedades y llevó nuestras dolencias””. Él fue tocado con los sentimientos de nuestras enfermedades, y fue tentado en todos los puntos así como nosotros lo somos. Y sin embargo Él “no conoció pecado”. Si Satanás hubiese podido tentar a Cristo a pecar en lo más mínimo, habría podido contundir la cabeza del Salvador. Pero como fue, él pudo apenas tocarle el calcañar. Si la cabeza de Cristo hubiese sido tocada, la esperanza de la raza humana habría perecido. La ira divina habría caído sobre Cristo así como cayó sobre Adán ... No deberíamos tener dudas en relación con la perfecta impecabilidad de la naturaleza humana de Cristo”. 5CBA:1131.

 

3.- “Sea cuidadoso, extremadamente cuidadoso en relación a la naturaleza humana de Cristo. No lo presente delante de las personas como si fuese un hombre con propensiones al pecado. Él es el segundo Adán. El primer Adán fue creado puro, un ser sin pecado, sin una mancha de pecado sobre él; él estaba en la imagen de Dios. Podía haber caído, y cayó a través de la transgresión. A causa del pecado su posteridad nació con propensiones inherentes a la desobediencia. Pero Jesús Cristo era el unigénito Hijo de Dios. Él tomó sobre si mismo la naturaleza humana, y fue tentado en todos los puntos así como la naturaleza humana es tentada. Podría haber pecado; podría haber caído, pero por ningún momento hubo en Él uma propensión hacia el mal. Él fue asaltado con tentaciones en el desierto, así como Adán fue asaltado con tentaciones en el Edén”. 5CBA:1128.

 

4.- “Evite cada pregunta, en relación a la humanidad de Cristo, que pueda ser mal entendida. La verdad está cerca del sendero de la presunción. Al tratar sobre la humanidad de Cristo, debemos tener mucho cuidado con cada afirmación, de manera que nuestras palabras no vengan a decir más de lo que pensamos decir, perdiéndose o desvaneciéndose así las claras percepciones de Su humanidad combinada con Su divinidad. Su nacimiento fue un milagro de Dios ... Nunca, de ninguna manera, deje la más leve impresión en las mentes humanas de que podría haber habido la más leve mancha o la más leve tendencia hacia la corrupción en Cristo, o de que Él de alguna manera consentía o cedía a la corrupción. Él fue tentado en todos los puntos así como el hombre es tentado, y sin embargo es llamado “aquella cosa santa”. Es un misterio que es dejado sin explicación para los mortales que Cristo pudo ser tentado en todos los puntos así como nosotros lo somos, y sin embargo ser sin pecado. La encarnación de Cristo siempre ha sido, y siempre será, un misterio. Aquello que es revelado, es para nosotros y para nuestros hijos, pero que cada ser humano sea alertado a no hacer Cristo enteramente humano, así como uno de nosotros, porque eso no puede ser”. 5CBA:1128-1129.

 

5.- “La obra de Cristo en limpiar la lepra de su terrible enfermedad es una ilustración de Su obra en limpiar al alma del pecado ... Los discípulos habían querido prevenir a su Maestro que lo tocara; porque el que tocaba un leproso quedaba inmundo. Pero al extender su mano hasta la lepra, Jesús no recibió ninguna contaminación. Su toque impartió un poder dador de vida. El leproso estaba limpio. Así también es con la lepra del pecado,  profundamente arraigado, mortal, e imposible de ser limpiado a través del poder del hombre. “Toda cabeza está enferma y todo corazón doliente. Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa sana, sino herida, hinchazón y podrida llaga” Isa. 1:5-6. Pero Jesús, al venir para habitar en la humanidad, no recibe ninguna contaminación. Su presencia tiene una virtud sanadora para el pecador”. DTG:266.

 

6.- “Él nació sin una mancha de pecado, pero vino al mundo de la misma manera que la familia humana”. Carta 97, 1898.

 

7.- “Cristo, que no conoció la más leve mancha de pecado o contaminación, tomó nuestra naturaleza en su condición deteriorada”. Signs of the Times, 9 de Junio de 1898.





V.- Cristo fue el Segundo Adán.-

 

A.- No Había en Él Ninguna Inclinación Hacia el Pecado.-

 

1.- “Sea cuidadoso, extremadamente cuidadoso al referirse a la naturaleza humana de Cristo ... Él es el segundo Adán. El primer Adán fue creado como un ser puro, sin pecado, sin una mancha de pecado sobre él; él estaba en la imagen de Dios. Podría haber caído, y cayó a través de la transgresión. A causa del pecado su posteridad nació con propensiones inherentes a la desobediencia. Pero Jesús Cristo era el unigénito Hijo de Dios. Él tomó sobre si mismo la naturaleza humana, y fue tentado en todos los puntos así como la naturaleza humana es tentada. Podría haber pecado; podría haber caído, pero por ningún momento hubo en Él una propensión hacia el mal. Fue asaltado con tentaciones en el desierto, así como Adán fue asaltado con tentaciones en el Edén”. 5 CBA:1128.

 

2.- “En la plenitud de los tiempos Él fue revelado en forma humana. Tomó Su posición a la cabeza de la humanidad al tomar la naturaleza pero no la pecaminosidad del hombre”. Signs of the Times, 29 de Mayo de 1901.

 

 

B.- Al Igual que Adán, Él Estaba Sujeto a la Tentación.-

 

1.- “Muchos dicen que era imposible que Cristo fuese vencido por la tentación. Si así fuese, no habría podido ser colocado en la posición de Adán; no podría haber ganado la victoria que Adán falló en ganar. Si nosotros tuviéramos, en cualquier sentido, un conflicto mayor que el de Cristo, entonces Él no estaría preparado para socorrernos. Pero nuestro Salvador tomó la humanidad, con todas sus desventajas. Tomó la naturaleza del hombre, con la posibilidad de ceder a la tentación. No tenemos nada que soportar que Él no haya soportado .... En beneficio del hombre, Cristo venció soportando la prueba más severa. Por amor a nosotros Él ejercitó un autocontrol más poderoso que el hambre y la muerte”. DTG:117.

 

C.- Cristo Vino a Redimir la Caída de Adán.-

 

1.- “Cristo es llamado el segundo Adán. En pureza y santidad, ligado a Dios y amado por Dios, Él comenzó donde el primer Adán comenzó. Voluntariamente pasó sobre el terreno donde Adán cayó, y redimió la caída de Adán”. The Youth´s Instructor, 2 de Junio de 1898.

 

2.- “Cristo, en el desierto de la tentación, permaneció en el lugar de Adán para pasar por la prueba que él falló en soportar”. 5CBA:1081.

 

3.- “Cuando Cristo pasó la prueba de la tentación en relación al apetito, Él no permaneció en la belleza del Edén, como sucedió con Adán, con la luz  y el amor de Dios visible en cada cosa que Él mirase ...

            Cristo entró así en Su vida de conflicto para vencer al poderoso enemigo, soportando la misma prueba que Adán falló en soportar”. 1 Mensajes Selectos:272.

 

4.- “Con Cristo, así como con la santa pareja en el Edén, el apetito fue la base de la primera tentación. Justamente donde comenzó la ruina, debe comenzar la obra de nuestra redención. Así como Adán cayó por la indulgencia con el apetito, así por la negación del apetito Cristo debe vencer”. DTG:117.





VI.- Cristo Tomó una Naturaleza Humana Real.-

 

1.- “Cristo no nos ha hecho creer que tomó la naturaleza humana; Él realmente la tomó. Él realmente poseyó la naturaleza humana. “Así como los hijos participan de la carne y de la sangre, igualmente Él participó de lo mismo”. Él era el hijo de María; Él era de la simiente de David de acuerdo con la descendencia humana”. The Review and Herald, 5 de Abril de 1906.

 

2.- “Jesús fue hecho en todas las cosas igual a Sus hermanos. Él se hizo carne, así como nosotros lo somos. Él tuvo hambre y sed y cansancio. Él fue sostenido mediante los alimentos y restaurado por el sueño. Él compartió la porción del hombre; aún cuando era el inocente Hijo de Dios. Él era Dios en la carne. Su carácter tiene que ser el nuestro”. DTG:311.

 

3.- “Cuando Cristo inclinó Su cabeza y murió, Él llevó los pilares del reino de Satanás consigo a la tierra. Él derrotó a Satanás en la misma naturaleza sobre la cual en el Edén Satanás obtuvo la victoria. El enemigo fue derrotado por Cristo en Su naturaleza humana. El poder de la Divinidad del Salvador estaba oculto. Él venció en la naturaleza humana, confiando en el poder de Dios”. The Youth´s Instructor, 25 de Abril de 1901.

 

VII.- Asumió las Debilidades de la Naturaleza Humana.-

 

1.- “Él vino a este mundo en la forma humana, para vivir como hombre entre los hombres. Él asumió las debilidades de la naturaleza humana, para ser probado y mantenido. En Su humanidad Él participó de la naturaleza divina. En Su encarnación Él ganó en un nuevo sentido el título de Hijo de Dios”. Signs of the Times, 2 de Agosto de 1905.

 

2.- “Cristo llevó los pecados y las enfermedades de la raza tal cual ellos existían cuando Él vino a la tierra para ayudar al hombre. En beneficio de la raza, con las debilidades del hombre caído sobre Él, Él debía permanecer firme ante las tentaciones de Satanás en todos los puntos en que el hombre es asaltado”. Review and Herald, 28 de Julio de 1874.

 

3.- “La naturaleza humana de Cristo era como la nuestra, y el sufrimiento fue más agudamente sentido por Él; porque su naturaleza espiritual estaba libre de cualquier mancha de pecado. Por este motivo Su deseo de apartar el sufrimiento era mayor que lo que el ser humano puede experimentar”. Signs of the Times, 9 de Diciembre de 1897.

 

4.- “En que contraste está el segundo Adán a medida que entra en el tenebroso desierto para contender con Satanás sin la ayuda de nadie. Desde la caída la raza ha venido decreciendo en tamaño y en fortaleza física, y hundiéndose más hondo en la escala de los valores morales, hasta el periodo del advenimiento de Cristo a esta tierra. Y para elevar al hombre caído, Cristo debe alcanzarlo donde este estaba. Él tomó la naturaleza humana, y llevó las enfermedades y la degeneración de la raza. Él, que no conoció pecado, se hizo pecado por nosotros. Él se humilló a si mismo hasta la profundidad más baja de la desgracia humana, para que pudiese estar calificado para alcanzar al hombre, y para que pudiera levantarlo de la degradación en la cual el pecado lo había sumergido”. Review and Herald, 28 de Julio de 1874.

 

5.- “Habría sido una infinita humillación para el Hijo de Dios tomar la naturaleza humana, aún cuando Adán estaba en su inocencia en el Edén. Pero Jesús aceptó la humanidad cuando la raza había sido debilitada por 4.000 años de pecado. Como cada hijo de Adán Él aceptó los resultados de la obra de la gran ley de la herencia. Lo que esto trajo como resultado está mostrado en la historia de Sus ancestrales terrenales. Él vino con esa herencia a compartir nuestras penas y tentaciones, y para darnos el ejemplo de una vida sin pecado.

            Satanás había odiado a Cristo en el cielo por causa de Su posición en las cortes de Dios. Él lo odió más aún cuando él mismo fue destronado. Lo odió cuando Él se empeñó a si mismo para redimir la raza de pecadores. Y sin embargo, en el mundo donde Satanás clamaba dominio, Dios permitió que viniese Su Hijo, un niño indefenso, sujeto a las debilidades de la humanidad. Él permitió que Él se enfrentase a los peligros de esta vida tal como lo hace cada ser humano, para pelear la batalla tal como cada hijo de la humanidad tiene que pelearla, a riesgo de caer y perderse eternamente”. DTG:49.

 

6.- “¡Estupenda combinación del hombre y Dios! Él podría haber ayudado Su naturaleza humana para resistir a las invasiones de las enfermedades derramando de Su naturaleza divina vitalidad y vigor inextinguible a lo humano. Pero Él se humilló a Sí mismo a la naturaleza humana... ¡Dios se hizo hombre!”. Review and Herald, 4 de Septiembre de 1900.

 

7.- “En nuestra humanidad, Cristo vino a redimir la caída de Adán. Pero cuando Adán fue asaltado por el tentador, ninguno de los efectos del pecado estaban sobre él. Él se mantuvo en pie en la fuerza de su perfecta humanidad, poseyendo todo el vigor de la mente y del cuerpo. Él estaba rodeado de las glorias del Edén, y estaba en comunión diaria con los seres celestiales. No fue así con Jesús cuando Él entró en el desierto para enfrentar a Satanás. Por 4.000 años la raza había estado disminuyendo en fuerza física, en poder mental, y en valor moral; y Cristo tomó sobre Sí las enfermedades de la humanidad degenerada. Solamente así podía Él rescatar al hombre de las más bajas profundidades de su degradación. DTG:117.

 

8.- “Cristo, que no conoció la más leve mancha de pecado o contaminación, tomó nuestra naturaleza en su condición deteriorada. Esto fue una humillación tan grande que el hombre finito no la puede entender. Dios se manifestó en la carne. Él se humilló a Sí mismo. ¡Qué tema para meditar, para profunda y fervorosa contemplación! ¡Tan infinitamente grande ya que Él era la Majestad del cielo, y sin embargo Él se rebajó tanto, sin perder un átomo de Su dignidad y gloria!”. Signs of the Times, 9 de Junio de 1898.

 

9.- “A pesar de la humillación de haber tomado sobre Sí mismo nuestra naturaleza caída, la voz del cielo lo declaró como siendo el Hijo del Eterno”. DTG:112.

 

10.- “Aunque Él no tenía ninguna mancha de pecado en Su carácter, sin embargo condescendió en conectar nuestra naturaleza humana caída con Su divinidad. Al tomar la humanidad, Él honró la humanidad. Habiendo tomado nuestra naturaleza caída, Él mostró lo que podría ser, al aceptar la amplia provisión que Él hizo para ello, y por hacerse partícipes de la naturaleza divina”. Instrucciones Especiales en relación a la Review and Herald y a la obra en Battle Creek, 26 de Mayo de 1896:13.

 

11.- “Él (Pablo) dirige la mente primero a la posición que Cristo ocupaba en el cielo, en el seno de Su  Padre; Él lo reveló enseguida al dejar a un lado Su gloria, sometiéndose Él mismo voluntariamente a todas las condiciones humillantes de la naturaleza humana, asumiendo las responsabilidades de un sirviente, y haciéndose obediente hasta la muerte, y aquella muerte más ignominiosa y repugnante, la más infame, la más agonizante, la muerte de cruz”. 4 Testimonies:548.

 

12.- “Los propios ángeles se postraron delante de Él. Ofrecieron sus vidas. Jesús les dijo que a través de Su muerte salvaría a muchos, pero que la vida de un ángel no podría pagar la deuda. Solamente su vida podía ser aceptada por Su Padre como un rescate por el hombre. Jesús también les dijo que tendrían una parte a desempeñar, la de estar con Él y en algunas ocasiones la de fortalecerlo; que tomaría la naturaleza humana caída, y que Su fuerza no sería ni siquiera igual a la de ellos; que serían testigos de Su humillación y grandes sufrimientos”. Primeros Escritos:150.

 

13.- “Cristo no estuvo en una posición tan favorable en el desolado desierto, para soportar las tentaciones de Satanás, como lo estuvo Adán cuando él fue tentado en el Edén. El Hijo de Dios se humilló a Sí mismo y tomó la naturaleza humana después que la raza había vagueado por 4.000 años desde el Edén, y de su estado original de pureza y rectitud. El pecado había estado dejando sus terribles marcas sobre la raza por mucho tiempo; y la degeneración física, mental y moral prevalecía a través de toda la familia humana.

            Cuando Adán fue asaltado por el tentador en el Edén, él no tenía ninguna mancha de pecado. Él permaneció en la fuerza de su perfección delante de Dios. Todos los órganos y facultades de su ser se habían desarrollado por igual, y se habían balanceado armoniosamente.

            Cristo, en el desierto de la tentación, permaneció en el lugar de Adán para soportar la prueba que él había fallado en soportar. Aquí Cristo venció en favor del pecador, 4.000 años después que Adán le dio las espaldas a la luz de su hogar. Separado de la presencia de Dios, la familia humana se ha ido apartando, en cada sucesiva generación, cada vez más de la pureza original, de la sabiduría y del conocimiento que Adán poseía en el Edén. Cristo llevó los pecados y las enfermedades de la raza tal cual ellos existían cuando Él vino a la

tierra para ayudar al hombre. En favor de la raza, con las debilidades del hombre caído sobre Él, Él tendría que soportar las tentaciones de Satanás en todos los puntos en que el hombre sería asaltado.

            Adán estaba rodeado con todo aquello que el corazón humano pudiese desear. Cada deseo era suplido. No había pecado, y ninguna señal de decadencia en el glorioso Edén ... Adán estaba en la perfección de la humanidad, la obra más noble del Creador. Él era la imagen de Dios, pero un poco menor que los ángeles.

            En qué contraste entró el segundo Adán en el tenebroso desierto para enfrentarse con Satanás sin ninguna ayuda. Desde la caída, la raza ha ido disminuyendo en tamaño y en fuerza física, y hundiéndose más en la escala de valores morales, hasta el periodo del advento de Cristo a la tierra. Y para poder elevar al hombre caído, Cristo tuvo que alcanzarlo donde éste estaba. Él tomó la naturaleza humana, y soportó las enfermedades y la degeneración de la raza. Él que no conoció ningún pecado, se hizo pecado por nosotros. Él se humilló a Sí mismo hasta la más honda profundidad de la desgracia humana, para que pudiese estar habilitado para alcanzar al hombre, y traerlo de vuelta de la degradación en la cual el pecado lo había sumergido”. Review and Herald, 28 de Julio de 1874.




VIII.- Tentado en Todos los Puntos.-

 

1.- “Solamente Cristo ha experimentado totalmente las penas y las tentaciones que le acontecen a los seres humanos. Nunca otro nacido de mujer fue tan fieramente acosado por la tentación; nunca otro llevó una carga tan pesada de los pecados y de las penas del mundo. Nunca hubo otro cuyas simpatías fuesen tan comprensivas o tan cariñosas. Un participante en todas las experiencias de la humanidad, no solamente sintió por, sino que con, cada agobiado y tentado y esforzado”. Educación: 78

 

2.- “Dios estaba en Cristo en la forma humana, y soportó todas las tentaciones con las que el hombre era acosado; en nuestro favor Él participó en los sufrimientos y luchas de la afligida naturaleza humana”. The Watchman, 10 de Diciembre de 1907

 

3.- “Él “fue tentado en todos los puntos así como lo somos nosotros”. Satanás estaba listo para asaltarlo a cada paso, lanzando contra Él sus fieras tentaciones; y sin embargo “no pecó, ni se halló engaño en su boca”. “Él ... sufrió siendo tentado”, sufrió en proporción a la perfección de Su santidad. Pero el príncipe de las tinieblas no encontró nada en Él; ni siquiera un único pensamiento o sentimiento respondió a la tentación”. 5 Testimonies:422

 

4.- “Ojalá comprendiésemos el significado de las palabras, “Cristo sufrió, siendo tentado”. Como Él estaba libre de la mancha del pecado, las refinadas sensibilidades de Su naturaleza divina en contacto con lo malo le causaba un dolor indescriptible. Sin embargo con la naturaleza humana sobre Él, se enfrentó cara a cara con el archiapóstata, y sin ayuda resistió al enemigo de Su trono. Ni siquiera por un pensamiento pudo Cristo ser llevado a ceder al poder de la tentación. Satanás encuentra en los corazones humanos algún punto donde él puede ganar un asidero; algún deseo pecaminoso es acariciado, a través del cual sus tentaciones afirman su poder. Pero Cristo declaró de Sí mismo, “el príncipe de este mundo vino, pero no tiene nada en Mi”. Las tormentas de la tentación estallan sobre Él, pero no pueden hacer que Él se desvíe de Su lealtad hacia Dios”. The Review and Herald, 8 de Noviembre de 1887.

 

5.- “Percibo que existe peligro en tratar temas que se refieren a la humanidad del Hijo del Dios infinito. Él se humilló a Sí mismo cuando vio que estaba en la forma humana, para que pudiera entender la fuerza de todas las tentaciones con las cuales el hombre es acosado.

            El primer Adán cayó; el segundo Adán se mantuvo firme a Dios y a Su Palabra bajo las más penosas circunstancias, y la fe en la bondad, misericordia y amor de Su Padre no titubeó por un momento. “Escrito está” fue su arma de resistencia, y es la espada del Espíritu que cada ser humano tiene que usar. “No hablaré ya mucho con vosotros, porque viene el príncipe de este mundo y él nada tiene en Mi”, nada para responder a la tentación. En ninguna ocasión hubo una respuesta a sus múltiples tentaciones. Nunca se puso Cristo en el terreno de Satanás, para darle alguna ventaja. Satanás no encontró nada en Él como para fomentar sus avances”. 5 CBA:1129.

 

6.- “Muchos claman que era imposible que Cristo fuese vencido por la tentación. Si así fuese no habría podido ser colocado en el lugar de Adán; no habría podido ganar la victoria que Adán falló en ganar. Si nosotros tenemos en cualquier sentido un conflicto más probante que el que tuvo Cristo, entonces Él no estaría apto para socorrernos. Pero nuestro Salvador tomó la humanidad, con todas sus desventajas. Él tomó la naturaleza del hombre, con la posibilidad de ceder a la tentación. Nosotros no tenemos nada que soportar que Él no haya soportado ...

            En beneficio del hombre, Cristo venció soportando la severa prueba. Por amor a nosotros Él ejercitó un autocontrol más fuerte que el hambre o la muerte”. DTG:117.

 

IX.- Llevó el Pecado Imputado y la Culpa del Mundo.-

 

1.- “Cristo llevó la culpa de los pecados del mundo. Nuestra suficiencia se encuentra solamente en la encarnación y en la muerte del Hijo de Dios. Él pudo sufrir, porque estaba sostenido por la divinidad. Él pudo soportar, porque estaba sin una mancha de deslealtad o pecado”. The Youth´s Instructor, 4 de Agosto de 1898.

 

2.- “No obstante que los pecados de un mundo culpado fueron colocados sobre Cristo, ... la voz del cielo lo declaró como siendo el Hijo del Eterno”. DTG:112.

 

3.- “Los ángeles se postraron ante Él. Ofrecieron sus vidas. Jesús les dijo que con su muerte salvaría a muchos, pero que la vida de un ángel no podría pagar la deuda. Sólo su vida podía aceptar el Padre por rescate del hombre. También les dijo que ellos tendrían una parte que cumplir, estar con Él y fortalecerlo en diferentes ocasiones; que Él tomaría la naturaleza caída del hombre, y que Su fortaleza no sería ni siquiera igual a la de ellos; que serían testigos de Su humillación y de Sus grandes sufrimientos”. Primeros Escritos:150.

 

4.- “Él llevó los pecados del mundo, y soportó la penalidad que rodó cual una montaña sobre Su alma divina. Él cedió Su vida como un sacrificio, de manera que el hombre no muriese eternamente. Él murió, no por haber sido compelido a morir, sino que por Su propia y libre voluntad”. Review and Herald, 5 de Julio de 1887.

 

5.- “El Hijo de Dios soportó la ira de Dios contra el pecado. Todo el pecado acumulado del mundo fue colocado sobre el Portador del pecado, el Único que era inocente, el Único que solamente podía ser la propiciación del pecado, porque Él mismo era obediente. Él era uno con Dios. Ni una mancha de corrupción había sobre Él”. Signs of the Times, 9 de Diciembre de 1897.

 

6.- “Como uno con nosotros, Él tiene que llevar la carga de nuestra culpa y desgracia. El sin pecado debe sentir la vergüenza del pecado ... Cada pecado, cada discordia, cada concupiscencia contaminante que ha traído la transgresión, fue una tortura para Su espíritu”. DTG:111.

 

7.- “El peso de los pecados del mundo estaba presionando Su alma, y Su semblante expresaba una indecible tristeza, una profunda angustia que el hombre caído nunca ha entendido. Él sintió la abrumadora marea de la desgracia que inundó al mundo. Él percibió la fuerza del apetito indulgente y de la pasión no santificada que controla al mundo”. Review and Herald, 4 de Agosto de 1874.

 

8.- “Fue hecha una completa justicia en la expiación. En el lugar del pecador, el inmaculado Hijo de Dios recibió la penalidad, y el pecador salió libre desde que continúe recibiendo y manteniendo a Cristo como su Salvador personal. Aún cuando sea culpable, él es mirado como inocente. Cristo cumplió con cada requerimiento demandado por la justicia”. The Youth´s Instructor, 25 de Abril de 1901.

 

9.- “El sin culpa, llevó el castigo del culpado. Siendo inocente, y sin embargo se ofreció a Sí mismo como un substituto por el transgresor. La culpa de cada pecado ejerció su presión sobre el alma divina del Redentor del mundo”. Signs of the Times, 5 de Diciembre de 1892.





X.- La Perfecta Impecabilidad de Cristo.-

 

1.- “Nosotros no debiéramos tener ninguna duda en relación con la perfecta impecabilidad de la naturaleza humana de Cristo. Nuestra fe tiene que ser una fe inteligente, mirando hacia Jesús en perfecta confianza, en plena y completa fe en el sacrificio expiatorio. Es esencial que el alma no sea encerrada en tinieblas. Este santo substituto está dispuesto a salvar hasta lo máximo; Él presentó al maravillado universo, perfecta y completa humildad en Su carácter humano, y perfecta obediencia a todos los requerimientos de Dios”. Signs of the Times, 9 de Junio de 1898.

 

2.- “Con Su brazo humano, Cristo abrazó la raza, y con Su brazo divino, Él se aferró del trono del Infinito, uniendo al hombre finito con el Dios infinito. Él unió el abismo que el pecado había hecho, y conectó la tierra con el cielo. En Su naturaleza humana Él mantuvo la pureza de Su carácter divino”. The Youth´s Instructor, 2 de Junio de 1898.

 

3.- “Él no había sido mancillado con la corrupción, ni tocado por el pecado; aún cuando Él oraba y a menudo con fuerte llanto y lágrimas. Él oró por Sus discípulos y por Él mismo, identificándose así con nuestras necesidades, con nuestras debilidades, y con nuestros defectos, los cuales son tan comunes con la humanidad. Él fue un poderoso suplicante, sin poseer las pasiones de nuestras naturalezas humanas caídas, pero compadecido con las enfermedades, tentado en todos los puntos así como nosotros lo somos. Jesús soportó la agonía lo cual requirió la ayuda y el soporte de Su Padre”. 2 Testimonies:508.

 

4.- “Él es un hermano en nuestras enfermedades, pero no en poseer las mismas pasiones. Como el Único sin pecado, Su naturaleza retrocedía del mal. Él soportó las luchas y la tortura del alma en un mundo de pecado. Su humanidad hizo de la oración una necesidad y un privilegio. Él requirió todo el poderoso soporte y consuelo divino, el cual Su Padre estaba listo para impartírselo, a Él que había, en beneficio del hombre, dejado las alegrías del cielo y había escogido Su hogar en un mundo frío y desagradecido”. 2 Testimonies:202.

 

5.- “Su doctrina cayó como la lluvia; Su discurso destiló como el rocío. En el carácter de Cristo había una mezcla tal de majestad como Dios nunca antes había mostrado al hombre caído, y una mansedumbre tal como el hombre nunca había desarrollado. Nunca antes había caminado entre los hombres uno tan noble, tan puro, tan benevolente, tan consciente de Su naturaleza divina; y sin embargo tan simple, tan lleno de planes y propósitos para hacer a la humanidad. Aún cuando aborrecía el pecado, Él lloró compasivamente sobre el pecador. Él no se complació a Sí mismo. La Majestad del cielo se vistió a Sí mismo con la humanidad de un niño. Este es el carácter de Cristo”. 2 Testimonies:422.

 

6.- “La vida de Jesús fue una vida en armonía con Dios. Mientras era un niño, Él pensó y habló como un niño; pero ningún trazo de pecado maculó la imagen de Dios dentro de Él. Aún cuando no estaba excento de la tentación ... Jesús fue colocado donde Su carácter fuese probado. Fue necesario para Él estar constantemente en guardia para preservar Su pureza. Él estaba sujeto a todos los conflictos que nosotros tenemos que enfrentar, de manera que Él fuese un ejemplo para nosotros en la niñez, en la juventud y en la virilidad”. DTG:71.

 

7.- “Al tomar sobre Sí mismo la naturaleza humana en su condición caída, Cristo no participó en lo más mínimo de su pecado. Él estaba sujeto a las enfermedades y debilidades por las cuales el hombre está circundado, “para que se cumpliese lo que había sido dicho por Isaías el profeta, diciendo, Él mismo tomó nuestras flaquezas, y llevó nuestras enfermedades”. Él fue tocado con los sentimientos de nuestras flaquezas, y fue tentado en todos los puntos así como nosotros lo somos. Y sin embargo Él “no conoció pecado”. Él fue el Cordero “sin mancha y sin mácula”... No debemos tener dudas en relación a la perfecta impecabilidad de la naturaleza humana de Cristo”. Signs of the Times, 9 de Junio de 1898.

 

8.- “Solamente Cristo pudo abrir el camino, haciendo una ofrenda igual a las demandas de la divina ley. Él fue perfecto, y no contaminado por el pecado. Él era sin mancha o mácula. La extensión de las terribles consecuencias del pecado nunca serían comprendidas, si el remedio provisto no fuese de infinito valor. La salvación del hombre caído fue efectuada a un tal alto costo, que los ángeles maravillados, no podían entender completamente el divino misterio que la Majestad del Cielo, igual a Dios, debería morir por la raza rebelde”. 2 The Spirit of Prophecy:11-12.

 

9.- “Jesús miró por un momento la escena, la temblorosa víctima en su humillación, los dignatarios con sus rostros duros, desprovistos de la piedad humana. Su espíritu de pureza inmaculada se contrajo ante el espectáculo. Él sabía muy bien con que propósito le habían traído este caso. Él leyó los corazones y conocía los caracteres y la vida de todos los que estaban allí ... Los acusadores habían sido derrotados. Ahora, habiendo sido arrancado su manto de pretendida santidad, estaban, culpables y condenados, en la presencia de la Pureza Infinita”. DTG:461.

 

10.- “En Él no había engaño ni maldad; Él fue siempre puro e inmaculado; aún cuando Él tomó sobre Sí mismo nuestra naturaleza pecaminosa”. Review and Herald, 15 de Diciembre de 1896.

 

11.- “Inofensivo e inmaculado, Él caminó entre los inconscientes, los rudos y los desatentos”. DTG:90.

 

12.- “En medio de la impureza, Cristo mantuvo Su pureza. Satanás no pudo mancharlo ni corromperlo. Su carácter revelaba un perfecto aborrecimiento por el pecado. Fue Su santidad la que despertó contra Él toda la cólera de un mundo relajado; por Su vida perfecta Él lanzó sobre el mundo un reproche perpetuo, y dejó manifiesto el contraste entre la transgresión y la justicia pura y sin mancha de Uno que no conoció pecado”. 5 CBA:1142.


XI.- Cristo Retuvo la Naturaleza Humana para Siempre.-

 

1.- “Al degradarse para tomar sobre Sí mismo la humanidad, Cristo reveló un carácter opuesto al de Satanás ... Al tomar nuestra naturaleza, el Salvador se unió con la humanidad por un lazo que nunca se quebrará. A través de las edades eternas Él está unido con nosotros. “De tal manera amó Dios al mundo, que dio a Su Hijo unigénito” Juan 3:16. Él lo dio no solamente para que llevase nuestros pecados, y muriese como nuestro sacrificio; sino que lo dio para la raza caída. Para asegurarnos Su inmutable consejo de paz, Dios dio Su Hijo unigénito para que fuese uno de la familia humana, reteniendo para siempre Su naturaleza humana. Esta es la garantía de que Dios va a cumplir Su Palabra. “Porque un niño nos ha nacido, hijo nos ha sido dado, y el principado sobre Su hombro”. Dios ha adoptado la naturaleza humana en la persona de Su Hijo, y ha llevado la misma al más alto cielo”. DTG:25 (énfasis en el original).

 

Dios los Bendiga

Jair Ochoa

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