Eventos Finales 5
 

 

SIETE POSTRERAS PLAGAS

 

"Vi que los cuatro ángeles iban a retener los vientos mientras no estuviese hecha la obra de Jesús en el santuario, y que entonces caerían las siete postreras plagas.  Estas enfurecieron a los malvados contra los justos, pues los primeros pensaron que habíamos atraído los juicios de Dios sobre ellos, y que si podían raernos de la tierra, las plagas se detendrían.-PE 36 (1851).

 

Mi atención se dirigió nuevamente a la tierra.   Los impíos habían sido destruidos y sus cadáveres yacían sobre ella.  La ira de Dios, manifestada mediante las siete plagas, se había derramado sobre los habitantes de la tierra, induciéndoles a morderse las lenguas de dolor y a maldecir a Dios.  Los falsos pastores habían sido objeto especial de la ira de Jehová.  Sus ojos se habían consumido en sus órbitas y sus lenguas en sus bocas mientras aún estaban de pie.  Después que los santos fueron librados por la voz de Dios, los impíos encauzaron sus iras los unos contra los otros. La tierra parecía inundada de sangre y cubierta de cadáveres desde uno al otro confín.

 

El planeta parecía a un desolado desierto.  Las ciudades y los pueblos, sacudidos por el terremoto, yacían en ruinas.  Las montañas, removidas de sus lugares, habían dejado en su sitio grandes cavernas.   Sobre toda la superficie de la tierra estaban esparcidos los peñascos que había lanzado el mar o que había arrojado la tierra misma.  Corpulentos árboles desarraigados estaban tendidos por el suelo.  Este será por mil años el hogar de Satanás y de sus ángeles malos.  Allí quedará confiado para recorrer la destruida superficie de la tierra y para evaluar las consecuencias de su rebelión contra la ley de Dios.   Durante mil años podrá gozar del fruto de la maldición que ha producido." (Historia de la redención pag. 436)

 

"GRAN TERREMOTO"

 

"Es a medianoche cuando Dios manifiesta su poder para librar a su pueblo. Sale el sol en todo su esplendor. Sucédense señales y prodigios con rapidez. Los malos miran la escena con terror y asombro, mientras los justos contemplan con gozo las señales de su liberación. La naturaleza entera parece trastornada. Los ríos dejan de correr. Nubes negras y pesadas se levantan y chocan unas con otras. En medio de los cielos conmovidos hay un claro de gloria indescriptible, de donde baja la voz de Dios semejante al ruido de muchas aguas, diciendo: "Hecho es." (Apocalipsis 16: 17.)

Esa misma voz sacude los cielos y la tierra. Síguese un gran terremoto, "cual no fue jamás desde que los hombres han estado sobre la tierra." (Vers. 18.)

 

"El firmamento parece abrirse y cerrarse. La gloria del trono de Dios parece cruzar la atmósfera. Los montes son movidos como una caña al soplo del viento, y las rocas quebrantadas se esparcen por todos lados. Se oye un estruendo como de cercana tempestad. El mar es azotado con furor. Se oye el silbido del huracán, como voz de demonios en misión de destrucción. Toda la tierra se alborota e hincha como las olas del mar. Su superficie se raja. Sus mismos fundamentos parecen ceder. Se hunden cordilleras. Desaparecen islas habitadas. Los puertos marítimos que se volvieron como Sodoma por su corrupción, son tragados por las enfurecidas olas. "La grande Babilonia vino en memoria delante de Dios, para darle el cáliz del vino del furor de su ira." (Vers. 19.) Pedrisco grande, cada piedra, "como del peso de un talento" (vers. 21), hace su obra de destrucción. Las más soberbias ciudades de la tierra son arrasadas. Los palacios suntuosos en que los magnates han malgastado sus riquezas en provecho de su gloria personal, caen en ruinas ante su vista. Los muros de las cárceles se parten de arriba abajo, y son libertados los hijos de Dios que habían sido apresados por su fe." C. S. p. 695


RESURECCION PARCIAL

 

"Los sepulcros se abren y "muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua." (Daniel 12: 2.) Todos los que murieron en la fe del mensaje del tercer ángel, salen glorificados de la tumba, para oír el pacto de paz que Dios hace con los que guardaron su ley. "Los que le traspasa ron" (Apocalipsis 1: 7), los que se mofaron y se rieron de la agonía de Cristo y los enemigos más acérrimos de su verdad y de su pueblo, son resucitados para mirarle en su gloria y para ver el honor con que serán recompensados los fieles y obedientes." C. S.  695, 696.

 

Dios los Bendiga

Jair Ochoa

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