El Candelabro

 

El candelabro

"Además harás un candelabro de oro puro, labrado a martillo. Su pie, su caña, sus copas, sus manzanas y sus flores serán de una sola pieza.

"Tendrá seis brazos, tres de cada lado.

"En cada brazo habrá tres copas en forma de flor de almendro, con una manzana y una flor. Así serán los seis brazos que salen del candelabro.

"En la caña central del candelabro habrá cuatro copas en forma de flor de almendro, con sus manzanas y sus flores.

"Habrá una manzana debajo de los dos primeros brazos, otra manzana debajo de los dos siguientes brazos, y una manzana debajo de los últimos dos brazos.

"Sus manzanas y sus brazos serán de una sola pieza, labrada a martillo, de oro puro.

"Y le harás siete lámparas que encenderás para que alumbren hacia el frente.

"También sus despabiladeras y sus platillos serán de oro puro.

"Lo harás de un talento de oro fino (33 kgs), con todos sus utensilios.

"Y mira, hazlos conforme al modelo que te ha sido mostrado en el monte". (Ex. 25:31-40)

 

Era el mueble mas precioso, de oro puro, representando al don precioso del Espíritu santo; Dios (oro) en toda la extensión de la palabra.

Con 7 lámparas iluminando, podemos ver claramente la obra iluminadora del Espíritu santo. “Juan a las siete iglesias que están en Asia: Gracia y paz a vosotros, de parte del que es, del que era y que ha de venir; de parte de los siete Espíritus que están ante su trono;” (Apoc. 1:4); “Y reposará sobre él el Espíritu del Eterno. Espíritu de sabiduría y de inteligencia, Espíritu de consejo y de poder, Espíritu de conocimiento y de reverencia del Eterno.” (Isa, 11:2).

El Espíritu santo es el que alumbra el sendero del cristiano, iluminando su vida.

 

Con 70 ornamentos nos ilustra el poder del Espíritu santo en la iglesia formando hombres para el ministerio. Recordemos que el 70 simboliza el ministerio organizado por Dios para llevar su evangelio, (Num. 11:16, 17-25; Ex. 24:1, 9-11; Luc. 10:1, 17)

 

Había copas en forma de flor de almendros y manzanas, el hombre iluminado por el Espíritu santo fructifica para la honra de Dios (Gal. 5:22)

 

El cuarto paso para ir a Dios nos indica que es necesario el Espíritu santo en la vida del creyente, iluminándolo con la combustión del aceite santo, calentándolo con su llama sagrada y formándolo para que refleje sus frutos en pro de la causa de Cristo.

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