Los Bailes de Trajes de 1897 y 1903


Los Bailes de Trajes de 1897 y 1903

1897


Devonshire House, construida entre 1735 y 1737 por William Kent para el 3r Duque de Devonshire, estaba situada en Piccadilly, uno de los lugares más de moda de Londres. La Duquesa de Devonshire (nacida von Alten de Hannover) era una de los principales anfitrionas políticas de la capital y, como tal, cuando se supo que ella estaba planeando un baile de disfraces para celebrar el Jubileo de Diamante de la reina Victoria, el 2 de julio de 1897, no hubo ningún intento por parte de otras anfitrionas londinenses para celebrar un evento que compitiera con él. En su lugar, invirtieron todos sus esfuerzos para asegurarse estar en la lista de invitados. Como la madre respetada de la nación, el sexagésimo aniversario de la reina Victoria en el trono junto con su recientemente adquirido título extra como Emperatriz de India se celebró, por lo menos en la prensa, con una sensación de euforia y respeto teñido de histeria.


El conjunto de salones de recibo de Devonshire House, que fue vaciado de muebles para el baile.



Con el fin de conmemorar de manera anticipada el baile de disfraces, la firma fotográfica londinense de Lafayette, que diez años antes había obtenido una Royal Warrant, fue invitada a instalar una carpa en el jardín detrás de la casa para fotografiar a los invitados con sus disfraces durante la velada. Con el fin de captar el sentido del evento y la ubicación, el estudio elaboró un nuevo escenario, el cual representaba el césped y los jardines de Devonshire House completos, hasta con estatuaria.







Mrs. Arthur Paget fotografiada por Lafayette en traje cotidiano y como Cleopatra para elDevonshire House Ball.



Más de 700 invitaciones al baile fueron enviadas un mes antes del evento - a pesar de que las crónicas indicaban números de hasta 3000-, lo que dio lugar a una oleada de aristócratas estudiando retratos y grabados de damas "vestidas para coronación o decapitación" en los museos de Londres y, a su vez se produjo una batalla para obtener una cita con los mejores modistas, peluqueros, sastres de teatro e incluso trabajadores del metal en Londres y París.

Aquellos invitados al baile gastaron fortunas en sus trajes que en casi todos los casos fueron usados sólo para este evento. El modisto Worth de París escribió acerca de "una serie de órdenes anormales tomadas" por su establecimiento, para lo cual cada perla y diamante fue cosido a mano. Una pieza de bordado enjoyado mantuvo a varias chicas ocupadas durante casi un mes y afirmó que el costo del vestuario más caro fue de 5.000 francos.


Lady Wolverton fotografiada por Lafayette en traje de calle y como Brittania para elDevonshire House Ball.



La duquesa de Devonshire instruyó a sus invitados a vestirse en torno al tema de ciertas cortes, tanto míticas como históricas. Debían formar varias procesiones y llevar a cabo una cuadrilla - para la que muchas personas practicaron por semanas. Mientras que algunos invitados tomaron sus instrucciones literalmente, otros se modelaron ellos mismos sobre determinadas pinturas y por lo tanto cayeron en más grupos amorfos de vestuario, como de "Siglo XVII" o "Venecianos". Las multitudes llenaban Piccadilly para ver a los ilustres y pesadamente enjoyados invitados llegar en sus carruajes. De la enorme cantidad de crónicas escritas en los periódicos después del evento y el hecho de que diferentes publicaciones describían los trajes en términos casi idénticos, es obvio que muchos de los invitados o sus sastres pusieron a disposición de la prensa descripciones detalladas de los disfraces con el fin de que la gente fuera informada correctamente y con todos sus detalles pertinentes.


Serie de invitados masculinos en trajes de época, como aparecieron publicados en Graphic, el 10 de julio de 1897.



Los invitados formaban dos grupos distintos, pero fueron obligados a pasar por alto las deficiencias de los demás por el bien de la forma. La mayoría de la aristocracia era rígidamente respetable y conservadora en su perspectiva, mientras que el comportamiento del círculo del Príncipe de Gales (más tarde rey Edward VII) era tan "rápido" que la reina Victoria no quiso tener nada que ver con la "Sociedad". El Príncipe de Gales fue quien representó a la reina en el baile, acompañado por su esposa Alexandra. El traje del príncipe como Gran Maestre de los Caballeros Hospitalarios de Malta, fue realizado por el diseñador teatral Monsieur Alias de Soho Square. Mucho menos elaborado que algunos de los trajes de otros invitados, el prestigio del Príncipe de Gales hizo que en casi todos los informes publicados se describiese su ropa en el más mínimo detalle, desde el pourpoint de terciopelo negro epinglé, ricamente bordado en acero, a la espada enjoyada y la Orden de la Jarretera alrededor de su cuello.


Como la pareja real fue la última en llegar al baile y se colocó en un estrado desde el que observaron las diferentes procesiones entrando al salón, esta imagen debe haber sido hecha en la tienda del fotógrafo en las primeras horas de la mañana, o bien después de la hora de dormir favorita del príncipe, pasada la medianoche.



El Duque de York, segundo hijo de Victoria, fue disfrazado de “El Campeón de la Reina” en la procesión isabelina. El traje, hecho por Monsieur Alias en pourpoint y terciopelo de Génova bordado de oro sobre satén, estaba basado en un retrato de 1590 de George Clifford, 3r Conde de Cumberland, campeón de Isabel I, quien jugó un importante papel en la destrucción de la Armada Española. El propio duque era un hombre de la marina y se había casado con el uniforme de un capitán naval. La duquesa, en la comitiva de Alexandra, Princesa de Gales, se vistió como una dama en la corte de Margarita de Valois, con un vestido de raso azul, bordado en plata ycon un alto cuello de encaje adornado con diamantes.











El Duque y la Duquesa de York (futuros George V y Mary). Destacan la incipiente adoración por las joyas de la futura reina Mary, dada la gran cantidad de diamantes y perlas que se despliegan sobre su traje y su persona.
























Louise, Duquesa de Devonshire, como Zenobia, Reina de Palmira.

















Spencer Compton Cavendish 8º Duque de Devonshire, como Emperador Carlos V




























Lady Randolph Churchill como Emperatriz Teodora de Bizancio.


























La Princesa "Daisy" de Pless, nacida Mary Theresa Olivia Cornwallis-West, como la Reina de Saba.























Gladys, Condesa de Grey, luego Marquesa de Ripon, como Cleopatra (y un esclavo árabe)


























El 1r Duque de Fife y la Princesa Louise, Duquesa de Fife, en trajes del período de Enrique II (1519-1559).




























Georgiana, Vizcondesa Curzon, como la Reina Maria Leszczynska.



1903


El 4 de febrero de 1903 se celebró el último gran baile de la Rusia imperial. Era el Baile Medieval en el Palacio de Invierno y todos los invitados debían ir disfrazados de nobles rusos del siglo XVII. Las damas de la aristocracia de San Petersburgo entraron en pánico. Eran dueñas de los más finos vestidos de París o de Madame Olga de San Petersburgo, pero no tenían en su guardarropa caftanes de colores brillantes ni uniformes de halconero para sus maridos. Por eso las modistas estuvieron muy ocupadas, mientras que las damas más inventivas allanaron las compañías de teatro en busca de ropa apropiada. Toda la corte pasó varios meses preparándose para aquel baile.





La propia Alexandra diseñó las prendas que ella y Nicolás usaron. El zar se disfrazó de Alexei I Mijáilovich, con una túnica frambuesa y blanca; ciñó la corona de Alexei y sostuvo su báculo; objetos extraídos del Kremlin especialmente para este evento. El vestido de Alexandra, que se ajustaba al modelo que había usado María Miloslavskaia, esposa de Alexei, era un "platno" de brocado de oro, con bordados en hilo metálico y lentejuelas en un diseño estilizado de flores en toda la superficie, suelto con mangas anchas por debajo del codo, adornado con tiras de brocado de plata cubiertos de perlas artificiales y esmeraldas en el centro de las grandes flores. Alrededor del cuello llevaba una creación de Fabergé confeccionada especialmente para esa fiesta: un collar cuyo centro era un zafiro cabochon de 159 quilates ("más grande que una caja de fósforos ordinaria", bromeó la Gran Duquesa María Georgievna). Se dijo que el vestuario de Alexandra costaba más de 1.000.000 de rublos ($ 10 millones en 2005).








El Zar y la Zarina



La familia Imperial al completo, todos vestidos en ricos atuendos del siglo XVI y XVII, posaron en el Teatro Hermitage, muchos de ellos usando valiosos elementos originales traídos especialmente desde el Kremlin, para lo que iba a ser su última fotografía juntos. Los padres del príncipe Felix Yusupov, el Conde Felix y la Princesa Zenaida estaban allí, ella usando en su tocado el diamante Estrella Polar, de 41 quilates.















Félix y Zenaida Yussupov



El Palacio de Invierno era un ascua de luz esa noche de febrero y los casi cuatrocientos invitados entraron en lo que fue descrito como "un sueño viviente". Trompetistas con atuendos del siglo XVII marcaron el ingreso de Sus Majestades, que abrieron el baile con una polonesa. En el Teatro Hermitage, Chaliapin cantó y Anna Pavlova bailó. La crema de la aristocracia, lujosamente ataviada, bailaba cuadrillas medievales mientras una espléndida cena fue presentada -vodka, vinos franceses, libras de caviar-. Ciento cincuenta guapos oficiales militares, especialmente designados por la Emperatriz y con instrucción apropiada para el baile, mantenían a todas las damas ocupadas en la pista. No había muros de flores aquí. La madre de Nicolás, la emperatriz viuda Maria Feodorovna, reunió las imágenes tomadas de los invitados y creó un álbum conmemorativo del evento.


Una foto de grupo de los invitados en las escalinatas del Teatro Hermitage



Después del baile, el zar escribiría lacónicamente en su diario: "La corte se veía bastante bonita llena de gente en trajes rusos antiguos." El Gran Duque Alejandro Mijáilovich años más tarde recordó la ocasión como "el último baile espectacular en la historia del imperio ... pero] una nueva y hostil Rusia nos fulminaba con la mirada a través de las grandes ventanas del palacio ... ".



La Gran Duquesa Xenia Alexandrovna (izquierda) y la Princesa Zenaida Yusupova (derecha).




























Los trajes delirantes de bordados de oro lucidos por Xenia y Zenaida



Caminaban por los salones del enorme palacio, la zarina con su vestido dorado deslumbrante de joyas, mientras fuera, en las calles frías y nevadas, los obreros fabriles se helaban y morían de hambre. Era un extraño espectáculo. Mientras la familia imperial de Rusia celebraba sus magníficas danzas con vestuario de sus antepasados, el imperio estaba a un paso de despeñarse por un precipicio.














La Gran Duquesa Maria Pavlovna y sus damas de honor


























Mary George (Gran Duquesa Maria Georgievna) en disfraz de campesina de Torzhok


























Gran Duque Sergei Alexandrovich


























Príncipe Constantin Alexandrovich Gorchakov


























Andrei Vladimirovich


























Maria Nikolaievna Voyeykova

























La Temporada

La temporada social o, simplemente, Temporada (en inglés, The Season), es el término por el que se ha referido históricamente al período anual en que es habitual para los miembros de la élite asistir a una serie de fiestas, bailes de debutantes, cenas de gala y grandes eventos de caridad. También es el momento apropiado para residir en la ciudad antes que en el campo, con el fin de asistir a tales eventos.







La Temporada en Londres


La temporada social londinense se desarrolló en los siglos XVII y XVIII y en su forma tradicional alcanzó su punto máximo en el siglo XIX. En esta era, la elite británica estaba dominada por las familias de la aristocracia y la nobleza menor terrateniente, quienes generalmente consideraban a su casa de campo como su hogar principal, pero pasaban varios meses del año en la capital para socializar y participar en la política. Los eventos más exclusivos se celebraban en las mansiones de la ciudad de los principales miembros de la aristocracia. Lugares públicos exclusivos como Almack’s, el primer club londinense en admitir hombres y mujeres, jugaba un papel secundario.



La alta sociedad de Londres en Almack’s (1800)


La Temporada coincidía con la sesión del Parlamento y comenzaba poco después de Navidad, extendiéndose hasta mediados de verano (más o menos a finales de junio). Por esta razón, jugaba un papel importante en la vida política del país: los miembros de las dos Cámaras del Parlamento eran casi todos los participantes en la temporada. Pero también era una oportunidad para que los hijos en edad núbil de la nobleza y la burguesía fueran lanzados en la sociedad. Las mujeres eran introducidas formalmente en la sociedad mediante la presentación ante el monarca en la Corte. En la sociedad londinense, tradicionalmente la temporada comenzaba después de Pascua y terminaba con el Glorious Twelfth (12 de agosto), el inicio de la temporada de caza de perdiz roja.




Glorious Twelfth of August (1890)


La temporada tradicional entró en declive después de la Primera Guerra Mundial, cuando muchas familias aristocráticas renunciaron a sus mansiones de Londres. A partir de este momento un número creciente de eventos de la sociedad comenzaron a llevarse a cabo en lugares públicos, por lo que fue más difícil mantener la exclusividad social.


Muchos eventos que tienen lugar lejos del centro de Londres llegaron a ser considerados como parte de la temporada social, incluyendo el Royal Ascot y la Regata Henley. Los eventos que conforman hoy la London Social Season son cada vez más organizados o patrocinados por las grandes empresas (es decir, "la hospitalidad corporativa") y aunque no existe una organización oficial de la temporada, muchas tradiciones y costumbres permanecen. Los códigos de vestimenta, por ejemplo, todavía se aplican a ciertos eventos, especialmente cuando la Reina juega un papel oficial. De acuerdo con la guía de nobleza de Debrett, la temporada social tradicional se extiende desde abril a agosto.




La Familia Real en el Derby de Epsom (junio de 2011)


Los eventos de la temporada en Inglaterra incluyen:


* Festival Internacional de Edimburgo (música clásica, teatro, ópera y danza de diferentes partes del mundo), Glyndebourne Festival Opera, en East Sussex (principalmente óperas de Mozart), The Proms o Proms de la BBC, ciclo de conciertos diarios de música clásica orquestal, principalmente en el Royal Albert Hall, desde mediados de julio hasta mediados de septiembre.
* La Exhibición de Verano de la Royal Academy, exposición abierta de arte (pintura, dibujo, escultura, diseños arquitectónicos) y espectáculos teatrales en la popular zona del West End; el Chelsea Flower Show, una muestra de jardines durante cinco días de mayo.
* Las prestigiosas carreras de caballos de Royal Ascot (Berkshire), Glorious Goodwood (Chichester, West Sussex), Epsom Derby (Epsom Downs) y Grand National (Aintree, Liverpool).
Otros eventos ecuestres, como el concurso de saltos Badminton Horse Trials en la mansión del Duque de Beaufort en Gloucestershire y el Royal Windsor Horse Show en el Windsor Home Park, el desfile Trooping the Colour –que marca el cumpleaños oficial de la soberana británica- y el Servicio de la Orden de la Jarretera en el Castillo de Windsor.
* Y más deportes: la Boat Race o Carrera de Botes (entre los equipos de Oxford y Cambridge) en el Támesis; la Henley Royal Regatta en la localidad de Henly-on-Thames, los torneos de polo en Guards Polo Club de Windsor (Queen’s Cup, Royal Windsor y Archie David), los campeonatos de tenis de Wimbledon, la semana de regatas de Cowes en el Solent (el área de agua entre el sur de Inglaterra y la Isla de Wight) y el Lord’s Test Match de cricket en St John’s Wood.

El Duque de Edimburgo y la Reina observando los Badmington Horse Trials en Gloucestershire (1968)


Aunque varios de estos eventos no se celebran en Londres, como la copa Hurlingham Polo Cartier International en Windsor, los organizadores de la mayoría de ellos intentan evitar enfrentamientos de fechas y por lo general es posible visitar todos ellos en el mismo año (teniendo suficiente tiempo libre, ingresos adecuados y resistencia). El tradicional fin de la temporada en Londres es el Glorious Twelfth de Agosto, que marca el inicio de la temporada de caza. La sociedad se retiraría al campo para cazar perdiz roja durante el otoño y zorros durante el invierno, antes de regresar a Londres de nuevo con la primavera.


El Baile


El baile como evento social de la temporada implica una gran recepción formal con música, a la que los asistentes acuden con atuendo de noche, detalle que es especificado en la invitación como “esmoquin” o “frac” (el más formal). Existen diferentes tipos de baile, desde elCommemoration ball que año a año organiza uno de los colegios de la Universidad de Oxford hasta el May ball con el que finaliza el año académico la Universidad de Cambridge y que requiere vestimenta formal; desde el Cotillion ball o Cotillón que implica parejas en formación geométrica repitiendo figuras y que hoy se realiza en el Wiener Opernball o Baile de la Opera de Viena, hasta el Gran Ballo della Cavalchina en el Teatro La Fenice, el más espectacular y exclusivo de todos los bailes de máscaras venecianas. Párrafo aparte merece el legendario “baile de debutantes”.






Cotillón en el Baile de la Opera de Viena


Una debutante (del francés débutante, "principiante femenina") es una joven de la aristocracia o la clase alta que ha llegado a la edad de la madurez, y como un nuevo adulto, es introducida a la sociedad en un formal "debut" de presentación. Originalmente, significaba que la mujer joven tenía derecho a casarse y parte de la finalidad era mostrarla a solteros elegibles y sus familias con miras al matrimonio dentro de un selecto círculo social. Las debutantes pueden ser recomendadas por un comité distinguido o patrocinadas por un miembro establecido de la sociedad de élite.


Las presentaciones varían según la cultura regional y también son citadas frecuentemente como "bailes de debutantes", "bailes de cotillón" o "fiestas de puesta de largo". El equivalente masculino se refiere a menudo como "baile de beautillion". Una debutante en solitario podría tener su propio debut, o compartirlo con un hermano u otro pariente cercano. Los modernos bailes de debutantes son a menudo eventos de caridad: los padres de la debutante donan una cierta cantidad de dinero para la causa designada y los invitados pagan por sus billetes. Estos bailes se pueden ser elaborados asuntos formales e involucrar no sólo a "debs", sino también debutantes más jóvenes, escoltas y ujieres, niñas de las flores y también pajes.






Debutantes ante la reina Victoria


En el Reino Unido, la presentación de debutantes en la corte de Saint James marcaba el inicio deThe Season. Las solicitudes para jóvenes a ser presentadas en la corte tenían que ser hechas por damas que ya se habían presentado al soberano, como su madre u otra persona conocida por la familia que era adecuada para dar fe por la dama a ser presentada. Una suegra que se había presentado podría, por ejemplo, presentar su nueva nuera. La Presentación de debutantes en la corte era también una manera para que las jóvenes en edad de casarse fueran presentadas a jóvenes solteros y sus familias con la esperanza de encontrar un marido adecuado. El soltero podía, a su vez, utilizar la presentación en la corte como una oportunidad para encontrar una esposa adecuada. Los que querían ser presentados en la corte estaban obligados a solicitar permiso para hacerlo por lo que si la solicitud era aceptada, se les enviaba una citación real del Lord Chambelán para asistir a la presentación en un día que declarado por Debretts siempre comenzaba a las 10 pm. Así como las debutantes, también podían ser presentadas mujeres mayores y damas casadas que no habían sido presentadas previamente.


Después de la presentación, las debutantes eran lanzadas a la sociedad como jóvenes damas para asistir a Royal Ascot, fiestas de té vespertinas, partidos de polo y bailes, todo lo cual era escenario para que las jóvenes actuaran con las maneras apropiadas de una dama. Muchas debutantes también tienen su propia "fiesta de presentación" o, alternativamente, una fiesta compartida con una hermana u otro miembro de la familia.

Drawing Room de Saint James Palace durante un baile de presentación de debutantes (1808)


Los últimas debutantes fueron presentadas en la Corte en 1958, después la reina Isabel II abolió la ceremonia. Se hicieron intentos de mantener la tradición mediante la organización de una serie de fiestas para jóvenes que de otra manera hubieran sido presentadas en la Corte en su primera temporada (a la que jóvenes idóneos también fueron invitados). Sin embargo, la retirada del patrocinio real hizo estas ocasiones cada vez más insignificantes y apenas se distinguen de cualquier otra parte de la temporada social.


Códigos de vestimenta


Muchos eventos de la temporada tienen directivas tradicionales con respecto a la vestimenta. En el Royal Ascot, por ejemplo, los sombreros son un deber y para ser admitido por primera vez en el Recinto Real (Royal Enclosure) uno debe ser invitado de un miembro o patrocinado para la membresía por un miembro que ha asistido al menos cuatro veces. Esto sigue manteniendo un carácter socialmente excluyente al Recinto. Si está permitido entrar en el Recinto Real, los caballeros deben vestir traje de mañana sea negro o gris, incluyendo un chaleco, con un sombrero de copa. Un caballero puede quitar su sombrero de copa en un restaurante, un palco privado, un club privado o terraza con instalaciones, balcón o jardín. Los sombreros también pueden ser quitados en cualquier área exterior dentro del Jardín del Recinto Real. Las damas no deben mostrar diafragmas u hombros descubiertos y deben usar sombreros.




Dama en el Royal Enclosure de Ascot, con sofisticado sombrero diseñado por Hélène de Saint Lager


En la Henley Royal Regatta, en el Recinto de los Mayordomos (Stewards’ Enclosure) los caballeros deben llevar chaqueta y corbata. Los colores del Rowing Club en una chaqueta o sombrero están permitidos, como es el uso de los navegantes. El dobladillo de la falda de una dama debe llegar por debajo de la rodilla y se comprueba antes de la entrada por los oficiales de los Mayordomos. Los sombreros están permitidos pero no son obligatorios para las damas. Cuando una estudiante protestó porque se le negó la entrada al Steward’s Enclosure por no cumplir con el código de vestimenta, diciendo que se había puesto el vestido "en el Recinto Real de Ascot y nadie dijo nada", un portavoz defendió el código diciendo: "La intención es mantener la atmósfera de una fiesta de jardín inglés de la época eduardiana con un vestido más tradicional". Los miembros deben mostrar sus tarjetas de identificación esmaltadas en todo momento. Cualquiera que se encuentre usando un teléfono móvil se le pide que salga inmediatamente y su anfitrión del Steward’s Enclosure, identificado por el número de la insignia de los clientes, puede retener su membresía como resultado.







Espectadores en la Henley Regatta


En partidos de polo es habitual que los caballeros usen una chaqueta y siempre pantalón blanco. Las damas deben usar zapatos planos, pues la tradición de "pisando los terrones" impide el uso de tacones. La famosa Club House en Guards Polo Club, en Windsor Great Park, es solo para uso de los miembros del Club, que usan individualmente insignias de oro y esmalte. Los invitados de los miembros reciben etiquetas especiales con relieve de oro.


La vestimenta masculina


Un esmoquin (del inglés smoking) es un traje de etiqueta masculino para lucir en actos sociales de cierta relevancia, pero sin llegar a la importancia de una boda, recepción oficial o cena de gala, ceremonias donde se luce chaqué o frac. En español, se ha inventado la leyenda de que el origen del esmoquin se remonta al siglo XIX en que los caballeros británicos se ponían esta chaqueta (smoking jacket) para fumar. De ahí su denominación en español, aunque en inglés la misma prenda se llama tuxedo. Actualmente los británicos la llaman dinner jacket ("chaqueta para cenar") o black tie ("corbata negra", por el color de la pajarita o moño).



Los Duques de Cambridge y el Príncipe Harry respondiendo el black tie dress code en la entrega de los Sun Military Awards


El chaqué (también llamado chaquet, terno o vestón) es el traje de máxima etiqueta para el hombre. Se utiliza para fiestas y ceremonias de día (para las noches se utiliza el frac). Sólo el traje regional de cada país tiene el mismo nivel que el chaqué. En inglés se le llama morning dress y raramente es usado en otra cosa que un evento formal diurno, desde almuerzos hasta las carreras de Royal Ascot, en funciones cívicas, gubernamentales o reales o como uniforme para algunos de los colegios más tradicionales de Gran Bretaña, como Eton.


El frac es un traje de tipo formal que constituye el tipo de vestuario más elegante para el hombre en celebraciones nocturnas. En inglés es white tie (o evening dress, full evening dress). Al igual que el chaqué, el protocolo indica que la invitación lo especifique con frases del tipo "frac o traje nacional". Una de las ocasiones más conocidas en que se lleva el frac es la ceremonia de entrega de los premios Nobel. Otras ocasiones posibles incluyen recepciones en las embajadas, cenas de Estado, coronaciones, bailes de gala, etc. No está indicado en absoluto para las bodas (para las que se lleva el chaqué) a menos que tengan lugar al atardecer. Asimismo, durante muchos años, se usó en las visitas al Vaticano por parte de jefes de Estado y durante los cambios de mando presidenciales.


Fracs y trajes nacionales escoceses en la visita del Rey Carlos Gustavo de Suecia a Inglaterra (1975)


Tanto en el chaqué como el frac se desaconseja llevar prendas de abrigo porque tapan la prenda. En grandes eventos formales, como en España el funeral de don Juan de Borbón, padre del Rey, las autoridades lucieron el chaqué sin prenda de abrigo alguna, pese al mal tiempo. Asimismo, los palacios reales de Europa cuentan con escalinatas cubiertas para evitarles a los invitados tener que llevar prendas de abrigo.


La temporada en los Estados Unidos


Muchas de las grandes ciudades de Estados Unidos tienen una temporada social más o menos oficial, aunque sólo las personas del registro social pueden ser conscientes de su existencia. En los Estados Unidos, el momento de la temporada social se adapta al clima local antes que a la sesión de un órgano legislativo y puede empezar tan pronto con el otoño y finalizar a principios del verano, cuando la rica élite tradicionalmente huye del calor y las húmedas ciudades hacia los campos de los Adirondacks, se retira junto al mar, como los Hamptons, o, en California, los valles Napa y Sonoma. En Nueva York, la apertura de la Metropolitan Opera en septiembre es un acontecimiento clave al principio de la temporada, que incluye el International Debutante Ballen diciembre. En Los Angeles es el baile de debutantes de Las Madrinas y en San Francisco la Noche de Gala de Apertura de la Ópera.




Debutante Cotillion Ball en el Waldorf Astoria de Nueva York (1952)


Los "placeres" de Versailles

Los Menus-Plaisirs du Roi era, en la organización de la casa real francesa bajo el Ancien Régime, el departamento de la Maison du Roi responsable de los "placeres menores del rey", lo que significaba en la práctica que estaba a cargo de todos los preparativos para fêtes, ceremonias, bailes, bodas y funerales, ocupándose hasta del último detalle de diseño y orden.


El encargado de los Menus-Plaisirs


En el despertar (lever) del rey, el premier gentilhomme del chambre, es decir, el “primer gentilhombre de cámara", encargado de los Menus-Plaisirs, estaba siempre presente. Debía escuchar directamente del rey qué planes debían ser puestos en marcha. Por una larga costumbre, este cargo estaba ocupado por un duque, quien, aunque no era un profesional, dependía de él para determinar los diseños apropiados. El duque a cargo de los Menus-Plaisirs era un importante funcionario de la corte, bastante separado del Surintendant des Bâtiments du Roi, que era un arquitecto o un funcionario a cargo de todas las obras de construcción llevadas a cabo por la Corona.






Los duques podían dejar el proceso de diseño enteramente en manos del profesional Intendant a cargo, cuya mano derecha era el dessinateur du cabinet et de la chambre du Roi; de modo que había dos duques con carreras militares, Louis-François-Armand du Plessis, duque de Richelieu (1696-1788), nombrado Premier gentilhomme en 1744 y el duque de Durfort-Duras (1715-1789), hecho Premier gentilhomme (y Par de Francia) en 1757. Sin embargo, el duque d'Aumont, nombrado Primer gentilhombre de cámara en 1723 (cargo que ocupó hasta la muerte del rey en 1774), era un notable conocedor de objetos de arte y de las artes de la vida, aunque no, al parecer, de las pinturas. En 1767 nombró al famoso fabricante de bronce dorado Pierre Gouthière Doreur ordinaire des Menus-Plaisirs y al arquitecto Bellanger Architecte des Menus-Plaisirs en el mismo año. Durante la mayor parte del reinado de Luis XVI, el Intendant de los Menus Plaisirs du-Roi fue Papillon de la Ferté, cuya revista (publicada en 1887) arroja una gran cantidad de luz no sólo en la organización del ceremonial cortesano, sino también en laComédie Française, la Comédie-Italienne y la música de la corte y la Ópera.


Su notable longevidad en una posición que fue concentrada en su persona en 1762, abarcando dos reinados y el cambio en el gusto estilístico, desde el rococó al neoclasicismo, no solo en la música, sino también en las artes visuales, es un testimonio de su capacidad y su carácter. Con Denis-Pierre-Jean Papillon de la Ferté, el rol del Intendant, reformando, racionalizando y redefiniendo la estructura oficial, animando artistas de todo tipo, marcó el modelo del moderno administrador de las artes. Incluso después de la llegada de la Revolución, fue mantenido en el cargo para supervisar los eventos más abiertamente republicanos de lo que habían sido siempre, así como manifestaciones culturales; produciéndolos, los conflictos entre los duques que eranGentilhommes de la Chambre, a quien Papillon de la Ferté se reportaba, también lo llevaron a desempeñar otro papel, el de diplomático y pacificador.
Personal


Entre los Menus-Plaisirs prevalecía una estructura jerárquica, con un Intendant supervisando todo y un Dessinateur de la Chambre et du Cabinet du Roi, a cargo de la producción ordenada de los diseños. El Cabinet du Roi -en el sentido del siglo XVII de gabinete como colección de obras de arte y curiosidades- fue organizado por Colbert, quien dio una estructura formal a todas las artes oficiales en tiempos de Luis XIV. El Gabinete del Rey siempre proveía los grabados conmemorativos -que a menudo son el único registro actual- y los vendía. Las funciones de diseño y conmemoración se superponían, ni que decir. La posición era extremadamente influyente: la ocuparon Jean Bérain y su hijo, y más tarde Juste-Aurèle Meissonnier, el genio del extremo rococó, seguido por los hermanos Slodtz, uno tras otro, entre 1750 y 1764.


El nombramiento del arquitecto-diseñador neoclásico Michel-Ange Challe en 1764 marcó un punto de inflexión: a través de sus diseños para los Menus-Plaisirs, el neoclasicismo se introdujo en la corte francesa. Como arquitecto y dibujante del Rey, Challe dirigió la animación teatral en Fontainebleau en 1766 y las fêtes e iluminaciones en Versailles con motivo del nacimiento de Luis XVI en 1764, así como los funerales del Delfín Luis y la Delfina (María Josefa de Sajonia), de Stanislaw, rey de Polonia, de la Reina de España, de Luis XV y su esposa, Marie Leszczynska.




Los Menus-Plaisirs no estaban a cargo de los muebles esenciales de los palacios reales, que eran competencia de la Garde-Meuble de la Couronne. Una excepción es instructiva: el gabinete de joyas hecho como regalo de bodas del Delfín Luis a María Antonieta era considerado parte del diseño de las festividades en su conjunto, por lo que en los Menus-Plaisirs, le fue encargado por el duque de Aumont al arquitecto Belanger en 1769, mucho antes de la boda. La propuesta fue entregada el 1º de mayo de 1770. El gabinete no ha sobrevivido, pero existe un dibujo de él y, lo más notable, la maquette presentada para la aprobación del diseño, hecha de cera y papel pintado en un marco de madera (hoy en el Museo de Arte Walters, en Baltimore), lo que demuestra que era muy avanzado para su época, en un estilo neoclásico completamente desarrollado, con medias cariátides y medallones enmarcados en azul y blanco.


Diseño


Muchos diseñadores eran requeridos en los Menus-Plaisirs. Desde el siglo XVI en adelante, la responsabilidad principal de los arquitectos de la corte en Europa era el diseño ocasional de lujosas pero efímeras puestas en escena para las entradas reales, para mascaradas y ballets, para las estructuras que soportaban fuegos artificiales e iluminaciones de festejo en las noches de grandes fêtes por ceremonias nupciales y nacimientos, o para diseñar el catafalco de un funeral de Estado. Arquitectos como Leonardo da Vinci, Giulio Romano y Iñigo Jones estaban involucrados en proyectos que fueron de gran importancia en la expresión del prestigio de la corte, pero que habían quedado un poco atrás, con excepción de diseños y grabados conmemorativos, producidos bajo la supervisión del Cabinet du Roi.



El arquitecto Charles-Nicolas Cochin trabajó para los Menus-Plaisirs du Roi por varios años, haciendo detalladas representaciones para los grabadores de diseños arquitectónicos por los hermanos Slodtz. Cochin se elevó rápidamente al éxito y la fama. Ya en 1737, fue contratado por el joven rey Luis XV para hacer grabados con el fin de conmemorar todo nacimiento, matrimonio y funeral en la corte del rey y desde 1739, se unió formalmente como diseñador y grabador a los Menus-Plaisirs. Además de ser un grabador, era también diseñador, escritor de arte y un artista del retrato. Desde 1755 hasta 1770, tuvo el título del administrador de las artes del Rey y en este papel encargaba el trabajo de otros artistas, establecía programas para la decoración de los palacios y castillos del rey y otorgaba las pensiones. François-Joseph Bélanger comenzó su carrera en 1767 en los Menus-Plaisirs, diseñando las decoraciones efímeras para entretenimiento de la corte, y en 1777 fue su director. En esta posición, estuvo a cargo de los preparativos para el funeral de Luis XV y la coronación de Luis XVI.


En el reinado de Luis XIV, el arquitecto a cargo de los Bâtiments fue Jules Hardouin-Mansart , pero la fuerza artística completamente independiente en los Menus-Plaisirs hasta su muerte en 1711, fue Jean Bérain, cuyo brevet en 1674 cubría sus responsabilidades "para todo tipo de diseños, perspectivas, figuras y vestuario que serían necesarios para hacer obras de teatro, ballets, persecuciones en el ring, carruseles...".







El Duque de Grammont, en un diseño de Jean Berain. Extraído del Carrousel des Galans Maures de Grenade, interpretado para Monseigneur le Dauphin, en Versailles, 1685.



Carrusel era un término usado para un gran "ballet ecuestre" o espectáculo musical montado como parte de las festividades cortesanas para ocasiones especiales a partir de mediados del siglo XVI, que poco a poco reemplazó a las graves justas, aunque competiciones no combativas se prolongaron hasta el siglo XVIII. Fueron desarrollados en Italia, sobre todo por los Grandes Duques Médici de Florencia y el primer ejemplo francés fue en París en 1605. Estos por lo general se llevaban a cabo en plazas o patios grandes y consistían en jinetes y caballos ricamente vestidos (por lo general de la caballería) realizando rutinas coreográficas como la formación de figuras en grupos y montando en líneas que se entrecruzan entre sí. A menudo, se llevaba a cabo en la noche, con los jinetes portando antorchas y acompañados por música. Desde el siglo XVII se incluían grandes carrozas decoradas con figuras alegóricas: la Place du Carrousel de París fue llamada así desde 1662, cuando fue utilizada para tal despliegue por Luis XIV.


La música requerida para estos espectáculos también concernía a los Menus-Plaisirs du Roi. Hacia el final del reinado de Luis XV, la sección de música fue establecida en un local en la Rue Bergère que incluía lo que había sido el teatro de la Opéra-Comique en la Feria de Saint-Laurent. En 1784 Papillon de la Ferté organizó la École Royale de Musique, donde el Théâtre des Menus-Plaisirs fue completado en 1811. Bajo el Segundo Imperio francés (1866) el revividoThéâtre des Menus-Plaisirs fue un teatro respaldado oficialmente. Fuera de la música suministrada por los Menus-Plaisirs se desarrolló el Conservatorio de París.




Además de los gastos extraordinarios que implicaban estos entretenimientos, el Diario delIntendant Papillon de la Ferté, describe los gastos ordinarios: los Menus-Plaisirs dispensaban los salarios de los Premiers Gentilshommes de la Chambre, el Grand Maître de la Garde-Robe, el médico del Rey, el médecin de la Chambre, el personal de los Menus-Plaisirs y los músicos del Rey. Gastos ordinarios implicaban la renovación constante del vestuario del Rey y el del Delfín, las ceremonias religiosas de todo tipo, los carruajes reales, los pequeños regalos del monarca -como cajas de rapé- y las tiendas y pabellones para eventos al aire libre.


La política del placer: fiestas en los jardines


Mucho antes de que Luis XIV terminara de construir el Château de Versailles, los jardines del palacio ya se habían convertido en los escenarios de fiestas más famosos de Europa. Las fêtescampestres del Rey Sol celebraban victorias militares, nacimientos y bodas (y, extraoficialmente, honraban a la maitrêsse-en-titre de Luis XIV en aquel tiempo), superando cualquier cosa que los contemporáneos hubieran visto en su vida.



Los Menus-Plaisirs no reparaban gastos a fin de hacer maravillas que parecían brotar de la tierra durante la noche. En "El Gran Divertimento Real" de 1668, la fête más magnífica del reinado de Luis XIV, los asistentes fueron invitados a coger fruta confitada de las ramas de los naranjos portugueses importados que delineaban las avenidas de l’Orangerie. En el Bosquet de l'Etoile, montones de caramelos, frascos de licor fino y un palacio en miniatura construido en su totalidad de mazapán tentaban a invitados y espectadores por igual (la gente común tenía permitida la entrada a los jardines e incluso podía comer las sobras). En otra arboleda con antorchas, un teatro improvisado iluminado por cientos de velas en candelabros de cristal era escenario para una comedia de Molière, después de lo cual el rey y la corte disfrutaron una cena que constaba de cinco cursos de 53 platos diferentes cada uno. Como todas las celebraciones reales importantes, la fiesta de 1668 terminó con una exhibición deslumbrante de pirotecnia: floreros iluminados y brillantes fuentes encendían los jardines, mientras los fuegos artificiales escribían en el cielo el número de Rey Sol, "XIV".


Solo en esa noche, los Menus-Plaisirs gastaron una suma igual a un tercio de los gastos totales de Versailles para ese año. Sin embargo, tan decadente como pudiera parecer, la organización de fiestas en Versailles era un asunto serio. Además de presionar a los trabajadores para la realización de los proyectos extravagantes del rey en una fecha determinada, las fiestas funcionaban como laboratorios de experimentación artística. La elaborada decoración que se levantaba y desaparecía durante la noche daba a los equipos de renombrados arquitectos, compositores, decoradores, expertos en pirotecnia y jardineros -todos elegidos por el propio rey- la oportunidad de probar e implementar nuevos estilos y tendencias, cuyo éxito o fracaso podría hacer o deshacer la carrera de la persona responsable.


Estos grandes golpes de efecto de Luis XIV eran también un instrumento político importante. Además de mantener a la nobleza dócil, proporcionándoles formas frívolas para que gastaran su tiempo y dinero, el Rey Sol utilizaba las fêtes como un medio para difundir su propia gloria a través de las cortes de Europa. Los grabados por encargo del rey con suntuosas procesiones y fuegos artificiales espectaculares proclamaban al mundo la intención de Luis XIV de gobernar como un monarca absoluto, así como su apego cada vez mayor a Versailles y sus jardines. Cuando aumentó la fama del palacio, lo hizo también el número de imitadores, pues los monarcas de toda Europa construyeron bajo ese modelo sus propios palacios y jardines.


Los festivales cortesanos de Catalina de Médici

Los festivales cortesanos de Catalina de Médici fueron una serie de lujosos y espectaculares entretenimientos, a veces llamados magnificences, “magnificencias”, organizados por la reina consorte de Francia – y luego reina madre- a lo largo de la segunda mitad del siglo XVI. Como reina consorte de Enrique II de Francia, Catalina se mostró interesada en las artes y el teatro, pero no fue hasta que alcanzó el verdadero poder político y financiero como reina madre que comenzó la serie de torneos y diversiones que deslumbraron a sus contemporáneos y siguen fascinando a los académicos. Su biógrafo Leonie Frieda sugiere que "Catherine, más que nadie, inauguró los fantásticos entretenimientos por los cuales los monarcas franceses posteriores también se hicieron famosos".


Catalina de Médici llega a la corte de Francia



Para Catalina, estos espectáculos servían a un propósito político que los hizo valer su gasto colosal. Ella presidía el gobierno real en un momento en que la monarquía francesa estaba en declive. Con tres de sus hijos en la sucesión al trono y el país desgarrado por la guerra civil religiosa, Catalina trató de mostrar no sólo los franceses, sino también a las cortes extranjeras, que la monarquía Valois era tan prestigiosa y magnífica como lo había sido durante los reinados de su suegro Francisco I y de su esposo Enrique II. Al mismo tiempo, creía que estos elaborados entretenimientos y suntuosos rituales cortesanos, los cuales incorporaron deportes marciales y torneos de todo tipo, mantendrían ocupados a sus nobles feudales y los distraerían de la lucha de uno contra otro en detrimento del país y la autoridad real.

Es claro, sin embargo, que Catalina consideraba estas fiestas como algo más que ejercicios políticos y pragmáticos: se reflejaba en ellos como un vehículo para sus dones creativos. Mujer de gran talento artístico, Catalina tomó la iniciativa en la elaboración y planificación de sus propios shows musicales mitológicos. A pesar de que fueron efímeros, sus "magnificencias"-como el comentarista contemporáneo Pierre de Bourdeille, señor de Brantôme los llamó- son estudiadas por los eruditos modernos como obras de arte. El historiador Frances Yates ha llamado a Catalina "una gran artista creativa en festivales". La reina empleó los principales artistas y arquitectos de la época para crear los dramas, la música y los efectos escénicos necesarios para estos eventos, los cuales fueron dedicados por lo general al ideal de paz y basados sobre temas mitológicos.


La Reina Catalina de Francia: una party planner renacentista







Es difícil para los investigadores reconstruir la forma exacta de los espectáculos, pero las pistas han sido recogidas de relatos escritos, guiones, obras de arte y tapices que derivaron de estas famosas ocasiones. Aunque estas fuentes deben ser tratadas con precaución, ya que contienen inexactitudes y contradicciones demostrables, proporcionan evidencia de la riqueza y la escala de los festivales cortesanos de Catalina de Médici.


Fiestas


Las inversiones de Catalina de Médici en magníficos espectáculos eran parte de un consciente programa político. Ella recordaba la creencia de suegro, el rey Francisco I, que la corte debía ser físicamente activa y constantemente entretenida. También declaró su intención de imitar a los emperadores romanos, que conservaron sus súbditos lejos de las intrigas ocupándolos con juegos y diversiones. Por lo tanto, adoptó una política de distracción de sus nobles imponiéndoles irresistibles entretenimientos y deportes en la corte.


Baile en la corte de Enrique III



Catalina también mantenía cerca de ochenta atractivas damas de honor en la corte, a quien supuestamente utilizaba como herramientas para seducir a los cortesanos con fines políticos. Estas mujeres eran conocidas como su "escuadrón volante". La reina no dudó en utilizar a los encantos de sus damas, como una atracción de la corte. En 1577, por ejemplo, dio un banquete en el que la comida era servida por las mujeres con el pecho desnudo. En 1572, la hugonote Juana de Albret, reina de Navarra, escribió a la corte para advertir a su hijo Enrique que Catalina presidía una "viciosa y corrupta" atmósfera, en la que las mujeres hacían las insinuaciones sexuales y no los hombres. Por otro lado, Brantôme, en sus Memorias, elogiaba la corte de Catalina como "una escuela de total honestidad y virtud".



En la tradición de las fiestas reales del siglo XVI, las magnificencias de la reina de Francia se llevaban a cabo durante varios días, con un espectáculo diferente cada jornada. A menudo, los nobles o miembros de la familia real eran responsables de la preparación de un espectáculo determinado. Espectadores y participantes, incluidos los que participaban en deportes marciales, se vestirían con trajes que representaban temas mitológicos o románticos. Catalina introdujo gradualmente cambios en la forma tradicional de estos entretenimientos. Prohibió la pesada inclinación por el estilo de torneo que llevó a la muerte de su marido en 1559 y desarrolló y aumentó la importancia de la danza en los shows que llevaban a su clímax cada serie de entretenimientos. Como resultado, los ballets de cour, una distintiva forma de arte nuevo, surgió a partir de los creativos avances en entretenimientos de la corte ideados por ella.


Nobles aficionadas en un ballet de cour




Fontainebleau

En enero de 1564, Catalina y el joven Carlos IX se embarcaron en una gira real que iba a durar casi dos años y medio. Fueron acompañados por lo que ha sido descrita como una ciudad en movimiento, incluyendo el Consejo del Rey y los embajadores extranjeros, que Catalina esperaba que informaran a sus gobiernos sobre el esplendor del tren, compensando cualquier idea de que la monarquía francesa estaba al borde de la quiebra. La casa real incluía los cortesanos de Catalina y el "escuadrón volante", así como sus músicos y nueve enanos que viajaban en sus propios coches en miniatura. Además, viajaba todo el equipo y parafernalia necesaria para los festivales, fiestas, mascaradas y entradas reales que iban a tener lugar a lo largo de la ruta, incluyendo arcos de triunfo portátiles y las barcazas reales.


Catalina había ordenado que en el Château de Fontainebleau, cada noble importante debería dar un baile. Ella misma celebró un banquete en un prado en el tambo del castillo, donde sus cortesanos vistieron de pastores y pastoras.Esa noche, la corte vio una comedia en el gran salón de baile, que fue seguida por un baile donde 300 "bellezas vestidas de paño de oro y plata" representaron una coreografía.



Uno de los ocho tapices conocidos como Tapices Valois, que registran los entretenimientos en Fontainebleau, donde se produce un simulacro de rescate de doncellas cautivas en una isla encantada.



En Fontainebleau, Catherine dispuso entretenimientos que se prolongaron durante varios días, incluyendo justas y eventos de caballería en configuración alegórica. En el Mardi Gras, el día después del banquete en el prado, los caballeros vestidos como griegos y troyanos se disputaban damiselas en poca ropa atrapadas por un gigante y un enano en una torre sobre una isla encantada. La lucha llegó a su clímax con la torre perdiendo sus propiedades mágicas y envuelta en llamas. En otro espectáculo, sirenas cantantes nadaban frente al rey y Neptuno flotaba en un carro tirado por caballitos de mar.

Bayona


Como punto culminante del viaje real, Catalina programó una reunión con su hija Isabel de Valois, la tercera esposa de Felipe II de España. Catalina estaba tan decidida a provocar una magnífica impresión en la corte española que cayó en una juerga de gastos que resultó extravagante, incluso para sus propias normas. Con el fin de ayudar a pagar la pompa prevista y los entretenimientos, pidió restados 700.000 escudos de los bancos Gondi. Catalina había asumido que también se reuniría con el propio Felipe, pero al principio de la gira, el rey mandó a decir que no asistiría. En su lugar envió al "severo y feroz" Duque de Alba, con la orden de convencer a Catalina que perseguir, encarcelar y torturar a los hugonotes era la manera de tratar con los herejes, no haciendo tratados con ellos. En el evento, Catalina dejó a Alba aturdido con su mente aguda. La encontró mucho más interesada ​​en discutir alianzas matrimoniales y en mostrarle lo que la corte francesa podría realizar en la forma de entretenimientos fabulosos.


El Festival del Agua en Bayona, organizado para la cumbre Habsburgo-Valois de 1565 (de la ballena arponeada manaba vino tinto).



Isabel y su séquito español habían llegado al río Bidasoa, en la frontera española, con una gran escolta de nobles católicos franceses el 14 de junio de 1565. A continuación, entró en Saint-Jean de Luz, donde Catalina la saludó con lágrimas en los ojos, abrazos y besos. Durante las ceremonias de recepción, diez de los soldados de Catalina cayeron muertos por estar de pie demasiado tiempo en el calor de su armadura. Al día siguiente, Isabel hizo una entrada brillante en Bayona en un caballo cuyo arnés estaba salpicado de gemas por valor 400.000 ducados.



El encuentro entre las dos cortes se caracterizó por el intercambio ritual de regalos costosos y una muestra sostenida de ballets, justas, simulacros de batallas y artes decorativas. Un espectáculo, montado en el río Bidasoa, es un ejemplo particularmente famoso de los entretenimientos de Catalina como efímeras obras de arte. Los espectáculos comenzaron con un banquete en la Île d' Aguineau. Mientras los invitados eran transportados en barcos engalanados hacia la isla, pasaron, entre otros espectáculos, Arión montando dos delfines, arponeros lanceando una ballena artificial que arrojaba vino y seis tritones sentados sobre una tortuga gigante, soplando caracolas. Carlos IX fue transportado en una barcaza decorada como una fortaleza flotante. El banquete fue seguido por un ballet de ninfas y sátiros. Brantôme informó que la "magnificencia era tal en todo, que los españoles, que son muy despectivos de todos los demás salvo de ellos mismos, juraron que nunca había visto nada más fino".





Dibujo de Antoine Caron sobre el Festival del Agua



Al día siguiente, el rey Carlos y su hermano Enrique tomaron parte en un torneo, liderando equipos vestidos como caballeros ingleses e irlandeses. El tema del torneo, "la virtud y el amor", estuvo representado por dos carrozas, una conteniendo damas vestidas como las cinco virtudes, la otra llevando a Venus y Cupido y muchos mini-cupidos. En el torneo en sí, pequeñas bolas de fuego fueron lanzadas entre los caballos que cruzaban. La tribuna real tenía colgadas tapicerías de oro y seda que ilustran el triunfo de Escipión, que Giulio Romano había diseñado para Francisco I. Brantôme recordó en sus memorias que "los señores y damas españoles lo admiraron grandemente, nunca habían visto nada igual en posesión de su rey". Otro espectador francés registró: "Extranjeros de todas las naciones se vieron obligados ahora a reconocer que en estas cosas, Francia había superado, con estos desfiles, bravura, glorias y magnificencias, a todas las demás naciones, e incluso a sí misma".


Catalina creyó que había mostrado a España que la monarquía francesa, lejos de estar financieramente arruinada y en guerra con sus nobles, permanecía siendo una fuerza gloriosa a tener en cuenta, capaz de muestras de financiación en una escala impresionante, respaldada por una corte unificada. El punto se perdió en el siniestro duque de Alba, sin embargo. Sus cartas revelan la frustración que sentía porque los espectáculos de Catalina interrumpían el negocio de discutir la manera de hacer la guerra a los protestantes. Al final, los españoles decidieron que toda la reunión fue una pérdida de tiempo, ya que Catalina se había negado a cambiar su política hacia los hugonotes en lo más mínimo.


Tres sirenas del Ballet Comique de la Reine



Boda real


Las celebraciones tras el matrimonio de la hija de Catalina, Margarita de Valois, con el protestante Enrique de Navarra en París el 18 de agosto de 1572, se basaron en temas hugonotes. El casamiento fue polémico debido a que el novio era un hugonote. El Papa se negó a conceder una dispensa para el matrimonio y las diferentes creencias de los novios contribuyeron a un inusual servicio de bodas. Después de un almuerzo nupcial, se produjeron cuatro días de bailes, mascaradas y banquetes.


A pesar de la tensión entre fuerzas católicas y hugonotes en la ciudad, la fiesta continuó en un buen cauce. La noche después de la boda, se llevó a cabo un magnífico baile de máscaras, que incluyó la realización de un pantomime tournoi, o torneo de pantomima, llamado el "paraíso de amor". El rey Carlos y sus dos hermanos defendían doce ninfas angélicas contra los hugonotes. Ellos enviaban a los hugonotes, encabezados por Enrique de Navarra, hasta un infierno, donde, según un observador, "un gran número de diablos y diablillos estaban haciendo infinitas y ruidosas bufonadas". Las ninfas entonces bailaron un ballet. A ello siguió un combate entre caballeros, acompañados de explosiones de pólvora. El rey y sus hermanos llegaron a su clímax mediante el rescate de los hugonotes del infierno, que fue separado del paraíso por un río en el que flotaba el barquero Caronte en su barca.







La boda de Enrique de Borbón y Margarita de Valois en presencia de Catalina.




El resto de festividades fueron canceladas después de un intento de asesinato contra el líder de los hugonotes, el Almirante Coligny, quien recibió un disparo en una casa por un arcabucero. El día antes, el rey y sus hermanos habían vestido como Amazonas para luchar contra Navarra y sus amigos, que llevaban turbantes y túnicas de oro en el papel de turcos. La lucha estalló de verdad entre los católicos y los hugonotes en la Masacre de San Bartolomé, que comenzó el 24 de agosto, cuando Carlos IX ordenó la masacre de todos los dirigentes hugonotes en París, provocando matanzas de los hugonotes en Francia.


Las Tullerías


Un año después de la masacre, en agosto de 1573, Catalina organizó otra serie de espléndidos espectáculos, esta vez para los embajadores polacos que habían llegado a ofrecer el trono de Polonia a su hijo Enrique, duque de Anjou. Fueron puestos en escena deportes, incluyendo torneos, combates simulados, artes marciales y carreras en el ring. Catalina celebró un gran baile o "Festín" en el palacio de las Tullerías, que Jean Dorat describió en su ilustradoMagnificentissimi spectaculi. Dieciséis ninfas, en representación de cada una de las provincias francesas, bailaron una intrincada danza, distribuyendo artefactos a los espectadores en el proceso. Brantôme llama a esta actuación "el mejor ballet que fue dado nunca en este mundo" y elogió a Catalina por traer a Francia tanto prestigio con "todas estas invenciones". El cronista Agrippa d'Aubigné registró que los polacos se maravillaron ante el ballet.



El baile ofrecido en las Tullerías en honor de los enviados polacos



Las magnificencias Joyeuse


Una espectacular fête se llevó a cabo durante el reinado del hijo de Catalina, Enrique III, para celebrar el matrimonio de su cuñada, Margarita de Lorena, con su favorito, Anne, duque de Joyeuse, el 24 de septiembre de 1581. Hubo entretenimientos casi todos los días durante dos semanas después de la boda, en lo que el historiador de arte Roy Strong ha llamado "el punto culminante del festival de arte Valois". El artista principal empleado para diseñar las magnificencias fue Antoine Caron, quien fue ayudado por el escultor Germain Pilon. Entre los escritores estaban Dorat, Ronsard y Philippe Desportes y la música fue escrita por Claude Le Jeune y el Señor de Beaulieu, entre otros. Un programa para un entretenimiento con el tema del sol y la luna anunciaba que "doce portadores de antorchas serán hombres y mujeres disfrazados de árboles... los frutos de oro de los cuales colgarán lámparas y antorchas". La decoración visual incluía dos galerías, una brillando como un sol, para representar al rey y el otro como una luna, para representar a los recién casados. Las arcadas estaban unidas a un anfiteatro en voladizo con cielo artificial de planetas y constelaciones y alusiones al emblema personal de Catalina, el arco iris. En este anfiteatro, el rey iba a entrar en un carruaje, vestido como el sol.







El baile de bodas del Duque de Joyeuse y Margarita de Lorena




Otra de las magnificencias Joyeuse fue el Ballet Comique de la Reine, ideado y presentado por la reina Luisa, quien dirigió su propio equipo de escritores y músicos. El tema de la animación era una invocación de las fuerzas cósmicas para acudir en ayuda de la monarquía, la cual en ese momento estaba amenazada por la rebelión no sólo de los hugonotes, sino de muchos nobles católicos. Los hombres eran mostrados como reducidos a bestias por Circe, que tenía su corte en un jardín en un extremo de la sala. La reina y sus damas bailaron ballets y las Cuatro Virtudes Cardinales hicieron un llamamiento a los dioses para descender a la tierra y derrotar a los poderes de Circe. Con un trueno, Júpiter descendió sentado en un águila, acompañado por "la música más culta y excelente que había sido cantada o escuchada". Júpiter transfirió el poder de Circe a la familia real, protegió a Francia de los horrores de la guerra civil y bendijo al rey Enrique con la sabiduría para gobernar. Al final del show, Catalina de Médici hizo que la reina Luisa diera a Enrique una medalla de oro representando un delfín. El gesto expresaba el deseo de Catalina que la pareja tuviera un heredero varón (un delfín) para continuar la dinastía.








Ilustración contemporánea de la carroza de la fuente del Ballet Comique de la Reine (1581). El carruaje, diseñado como una fuente, llevaba a la Reina Luisa, sus damas y los músicos. La narrativa de la danza se basa en el mito de Circe, que convertía a los hombres en bestias. Esto simboliza el estado de guerra civil en Francia en ese momento.
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