Ubicación en Bélgica de la Región Valona, que es el territorio al que hoy en día se alude cuando se habla de "Valona".
El gallo atrevido, un símbolo de la Valonia.
Valonia (en francés: Wallonie, en neerlandés: Wallonië, en alemán: Wallonien, en valón: Walonreye) es la parte meridional de la actual Bélgica que pertenece a la zona lingüística romance, en comparación con la zona lingüística germánica del norte. La lengua mayoritaria de sus habitantes es el francés en valón. Entre sus ciudades más importantes destacan Charleroi, Lieja, Mons, Namur o La Louvière. Esta «tierra romance» inventada en 1886 es la base de las reivindicaciones del movimiento valón que ata a esta tierra un proyecto de la sociedad fundado sobre los ideales de la tradición política francesa. La concretización política de la Valonia se hace por la creación de la Región lingüística francófona de Bélgica en 1970 y de la Región Valona en 1980. Estas dos regiones pueden también llamarse Valonia.
Es una de las tres regiones que componen Bélgica (Flandes, Valonia y la Región de Bruselas-Capital).. Tiene una población estimada, a inicios de 2022, de 3 662 495 habitantes.
Su capital es Namur y se constituye, tal y como lo prevé el artículo 5 de la Constitución belga, de las provincias de Brabante Valón, Henao, Lieja, Luxemburgo y Namur.
La región tiene una superficie de 16 901 km².
Creada en 1970 a raíz de las reivindicaciones del movimiento valón para un reconocimiento político de Valonia, adquiere un poder de decreto y un poder ejecutivo con la ley especial del 8 de agosto de 1980. Estos poderes están representados, respectivamente, por el Parlamento y el Gobierno valón, con sede en Namur.
Valonia puede situarse aproximadamente a partir de la cuenca hidrográfica del río Mosa. Con la excepción de la provincia de Brabante valón, al sur de Bruselas, y una gran parte de Henao al oeste, lindando con Francia; el resto de Valonia (salvo dos o tres enclaves, particularmente al lado del Gran Ducado de Luxemburgo) pertenece a la cuenca del Mosa.
Esta cuenca es valona en 12 000 de sus 36 000 km². La cuenca del Mosa cubre tres cuartas partes del territorio valón. Mouse, por Givet (en Francia), Dinant, Namur, Huy, Lieja, al norte de Ardenne se establecieron tres de las cuatro grandes ciudades valonas: Charleroi a orillas del río Sambre, Namur en la confluencia del Sambre y del Mosa, Lieja. La cuarta gran ciudad, Mons, se sitúa al oeste de Charleroi fuera de la cuenca mosana de Hainaut.
El surco Sambre-Mosa, prolongado por el Vesdre al este de Lieja hacia Verviers, ha visto surgir en el siglo xviii y en el siglo xix el surco industrial que se prolonga también hacia el oeste, en Henao, hacia La Louvière, Mons y la rivera Haine. Concentrando en 1000 km² cerca de los dos tercios de la población y una industria que incluso en cifras absolutas (acero y carbón) fue la segunda del mundo. La cuenca mosana, al menos del siglo ix al xiii, como lo demostró el historiador Félix Rousseau (1887-1981) es el sitio donde se estableció, desde su punto de vista, una especie de civilización, el arte mosano, el arte escaldense determinado por la arquitectura de Tournai a lo largo de Henao.
En el siglo xv, los duques de Borgoña se apoderaron de los Países Bajos. La muerte de Carlos el Temerario en 1477 planteó el tema de la sucesión, y los habitantes de Lieja se aprovecharon de esto para recuperar parte de su autonomía. Desde el siglo xvi al xviii, los Países Bajos fueron gobernados sucesivamente por la dinastía Habsburgo de España (desde principios del siglo xvi hasta la firma del Tratado de Rastatt en 1714) y más tarde por Austria (hasta 1794). Este territorio se amplió en 1521 cuando Carlos V, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico ganó la región de Tournai de Francia.
Namur en la segunda mitad del siglo xix en un cuadro de James Webb
1830 prolonga en un sentido este pasado, por diversos aspectos:
La Revolución Industrial en Valonia se consumó antes de la Revolución belga de 1830. Anuncia la vigorosidad del movimiento obrero en Valonia.
Esta revolución es asumida (o confiscada según el punto de vista) por una burguesía francófona unida en 1828 (“La unión hace la fuerza” del unionismo), contra Holanda, dividida en católicos y liberales. Esta burguesía de Flandes, Bruselas y Valonia impuso el francés tanto en Valonia como en Flandes, donde será rechazada como lengua oficial.
Un nacionalismo flamenco naciente, con el apoyo de las élites políticas y sociales (francófonas) de Flandes, reforma progresivamente la legislación lingüística. Un movimiento valón nace debido a que esas pretensiones agravaban al peso dominante (clerical y conservador) de Flandes frente a una Valonia (siempre minoritaria) más a la izquierda y más laica, la primera en reclamar el federalismo con la Carta al Rey sobre la separación de Valonia y de Flandes de Jules Destrée (1863-1936). La Primera Guerra Mundial redibuja los mapas.
La Primera Guerra Mundial, uno de los hechos más importantes del siglo xx, explica la sucesión de los acontecimientos. Valonia vio algunos momentos de ilusión de una Bélgica unida en torno a Alberto I de Bélgica (1875-1934), después se inquieta por un movimiento flamenco que salió reforzado de la guerra. La frontera lingüística en 1932 es un compromiso. Pero las quejas valonas se exacerban cuando Leopoldo III de Bélgica (1901-1983) impulsa la ruptura con las alianzas francesa e inglesa en una época donde Adolf Hitler no oculta sus intenciones.
La Segunda Guerra Mundial va a dividir al país todavía más profundamente. Durante el ataque alemán en mayo de 1940, ciertos regimientos flamencos desertaron. Los soldados flamencos hechos prisioneros el 28 de mayo de 1940 fueron liberados, los soldados valones continuaron cautivos. La actitud del rey puso en marcha la grave “Cuestión real”. Una consulta popular (sobre el retorno de Leopoldo III al poder) endureció a los opositores. Durante los acontecimientos de 1950 y 1960, la clase obrera valona, inquieta por la regresión económica de Valonia, preocupados por la democracia, intervinieron masivamente.
A partir de 1970, Flandes y Valonia (Bruselas igualmente) se dan una gran autonomía aprovechando el federalismo belga, bajo el empuje de diversos factores y actores. La supervivencia del país está en juego, así como los sentimientos de adhesión en Bélgica y Valonia revelan que reside un apego a Bélgica, combinado con un sentimiento valón (o flamenco) y europeo.
Provincias de Valonia
Municipios
La Región Valona cuenta con 262 municipios
Trabajadoras en una mina de carbón belga
Tradicionalmente, Valonia ha sido siempre una región minera. El carbón de la cuenca Mons-Charleroi ha sido la fuente de la mayor parte de luchas sociales (ya que en Valonia arraigó bien pronto el socialismo) y del aumento del poder económico y el peso específico de los valones en la Bélgica del siglo xix. Pero el cambio económico y la industrialización de Flandes durante los años cincuenta, junto con los procesos de reconversión de la siderurgia, la han puesto en un segundo plano en el Estado belga.
Aparte de la agricultura de la provincia de Luxemburgo, la única zona económica importante del país es la zona hullera, que ha hecho que se concentren una multitud de industrias siderúrgicas, metalúrgicas y químicas. Lieja es otro centro económico e industrial, y actualmente es quien saca adelante la economía de la región. También cabe destacar las industrias mecánicas de Namur y Nivelles, así como las de Verviers (textil, mecánicas y eléctricas).
A finales del año 2017, el PIB per cápita era de 28 000 euros, según datos de Eurostat,3 y el desempleo era del 6,9% en julio de 2019.
Las materias culturales son competencia de la Comunidad francesa de Bélgica. Este término no designa una institución que representa a los franceses residentes en Bélgica, más bien una entidad federada competente en el dominio de la cultura y de la enseñanza en las regiones de lengua francesa (incluida la región bilingüe de Bruselas-Capital). La Comunidad francesa está asentada en Bruselas, garantizando una cierta solidaridad entre francófonos de la región valona y francófonos de Bruselas.
Algunos políticos valones quieren que las competencias de la Comunidad sean transferidas a la Región, pero es incierto saber si el soporte de un proyecto de este tipo sería cercano al pueblo.
Finalmente, existe una corriente importante en Valonia que está próxima al Manifiesto por la cultura valona y que los habitantes de Quebec llaman la cultura quebequense, que se muestra a favor de considerar a Valonia como un territorio emancipado culturalmente tanto de Bélgica como de Francia.
Frecuentemente se confunden los términos Bélgica y Valonia, gracias al gran sentimiento de adhesión. Es posible afirmar una cultura valona tanto en el sentido de patrimonio como de la creación contemporánea (cine, pintura, etc.) y de atribuir en este sentido las obras a los valones, ya que los habitantes de la Valonia actual han llevado este nombre desde hace aproximadamente seis siglos, aunque sin alguna entidad política correspondiente a este conjunto de valones territorialmente más grande que la actual Valonia.
Más del 96% de las comunas de la región valona (252 de las 262) tienen como lengua oficial única el francés. Cuatro de ellas han establecido facilidades lingüísticas para sus habitantes en el uso del neerlandés: Comines-Warneton (Komen-Wasten), Enghien (Edingen), Flobecq (Vloesberg), Mouscron (Moeskroen). Tres han acordado facilidades en alemán y en neerlandés, únicamente en materia de educativa (las facilidades en materia administrativa podrían ser demandadas por el consejo comunal y aprobadas por un decreto real y a continuación por una ley): Baelen, Plombières (en alemán Bleyberg), Welkenraedt. Dos organizan facilidades en alemán: Waimes (en alemán Weismes), Malmedy (a veces escrito erróneamente con un acento agudo: Malmédy). Las nueve comunas germanófonas de la región valona organizan todas las facilidades en francés para sus habitantes valones o francófonos: Amblève (en alemán: Amel), Bullange (en alemán: Büllingen), Burg-Reuland, Bütgenbach (en francés a veces sin diéresis: Butgenbach), La Calamine (en alemán: Kelmis), Eupen, Lontzen, Raeren, Saint-Vith (o St. Vith). Estas nueve comunas forman la región lingüística de lengua alemana; las otras 253 comunas forman la región lingüística de lengua francesa, que comprende en torno al 98% de la población valona. Las nueve comunas germanófonas y las comunas de Waimes y Malmedy forman una región denominada Cantones del Este, son los territorios prusianos adheridos a Bélgica en 1919 por el Tratado de Versalles.
La lengua regional de estas 253 comunas es principalmente el valón. El picardo es hablado, en el triángulo Mons-Ath-Tournai, en gran parte de Henao, el lorenés (o gaumés) en Gaume (la región de Virton), y el champañés en tres pequeños pueblos de Sugny. En algunas comunas próximas al dominio flamenco, alemán o luxemburgués existen lenguas regionales germánicas como la luxemburguesa (en el distrito de Arlon y el cantón de Saint-Vith), los dialectos flamencos y limburgueses son todavía hablados por algunas personas o pueblos según el lugar. La Unión cultural valona tiene como objetivo la defensa del valón, del picardo, del lorenés, del champañés y del fráncico (o luxemburgués). Forma parte de la AIDLCM (asociación internacional de lenguas y culturas amenazadas).
Las lenguas de inmigración (sobre todo el italiano) tienen un papel importante, como en todos los países del mundo, pero el francés es la única lengua actualmente comprendida y hablada por el conjunto de la población, salvo algunas excepciones puntuales.
La historia del movimiento valón comienza en 1880, fecha acordada como punto de partida inicial. Antes del movimiento valón, de naturaleza política, había varios movimientos literarios y folclóricos desde 1856 con la institución de la Société liégeoise de Littérature wallone pero es alrededor de 1880 cuando se funda el movimiento de defensa valón y francófono (mouvement de défense wallonne et francophone) a la vez que las primeras leyes lingüísticas de los años 1870. Tomará posteriormente el carácter de un movimiento que reivindicará la existencia de Valonia y de una identidad valona, sin abandonar la defensa del francés.
La palabra Wallonie viene del término Wallon, que a su vez procede de Walh, una muy antigua palabra germánica utilizada para designar a las poblaciones celtófonas o romances. La primera aparición reconocida de la palabra Valonia está en 1842 en el Essai d'étymologie philosophique (Ensayo de etimología filosófica) de un filólogo y antropólogo de Namur, el abad Honoré Chavée, que la utiliza para designar el mundo romance en oposición a la Alemania. Su “sentido verdadero”, según Albert Henry, llega dos años más tarde bajo la pluma Francois-Charles-Joseph Grandgagnage que por esta palabra designa “esta vez, más o menos claramente, la parte romance del joven Estado unitario Bélgica”. Eso está en 1886, con el escritor y activista valón Albert Mockel que la palabra toma “su sentido político de afirmación cultural regional”, en oposición a la palabra Flandes utilizada por el movimiento flamenco.
Antes el principio del siglo XX, la noción de "Valonia" está confundida, hay "valones" en Flandes y Bruselas, así como en el territorio del actual Región Valona. Debemos esperar la ley Coremans-De Vriendt para que tome forma más claramente.
Según el historiador Félix Rousseau, Valonia ha estado presente desde la época romana, con una vanguardia latina en una Europa germánica. Su libro La Wallonie, Terre romane (La Valonia, Tierra Romance) comienza así:
«Desde hace siglos, la tierra de los Valones es una tierra romance y no ha dejado de serlo. He ahí el hecho capital de la historia de los Valones que explica su manera de pensar, sentir, creer.
Por otra parte, en el conjunto del mundo romance, la tierra de los Valones, acorralada entre territorios germánicos, ocupa una posición especial, una posición de vanguardia. En efecto, una frontera de cerca de trescientos kilómetros separa estos extremi Latini de los flamencos al Norte, de los Alemanes al Este.»
Albert Henry tiene la misma definición en su libro Histoire des mots Wallon et Wallonie (Historia de la palabras Valon i Valonia).
Philippe Destatte la retoma pero situandola en el marco de Bélgica :
El análisis del término "Valonia" sitúa totalmente la región en la historia del Estado belga. Albert Henry define a Valonia como "la Bélgica romana al sur de la frontera que separa el dialecto flamenco de los dialectos románicos, de Ploegsteert al Hertogenwald.
Con el proyecto de la ley Gilson sobre la fijación de la frontera lingüística y la transferencia de Voeren (Fourons) a la Provincia de Limburgo votado el 31 de octubre de 1962, el movimiento valón reclama "El regreso de los Fourons a Lieja" (le retour des Fourons à Liege) porque él considera que este territorio de Valonia esta ocupado por el Flandes. Uno de los últimos eventos de esta reclamación es la proposición de constitución valona en 2006 por Jean-Claude Van Cauwenberghe con un estatuto birregional para la comuna de Voeren en el Artículo 9 El antiguo ministro-presidente de la Región Valona tuvo durante su mandato un discurso el 9 de enero de 2001 describiendo Valonia "de Voeren a Mouscron, de Nivelles a Arlon".
Jean-Claude Van Cauwenberghe también defiende en su propuesta de constitución la pertenencia de los municipios de lengua alemana en Valonia y la inviolabilidad de su territorio. Karl-Heinz Lambertz, entonces ministro-presidente de la Comunidad Germanófona de Bélgica, propuso en 2002 de organizar un referéndum en la región de habla alemana de Bélgica para una posible ruptura con la Región Valona y un estatus de cuarta región de Bélgica. "Van Cau" se niega a entrar en discusión sobre estas demandas autonomistas con los "valones que hablan alemán" porque su definición es que "Es Valón cada habitante de Valonia". La misma definición del territorio valón y de la identidad valona esta defendida por otros activistas valones como José Happart pero también José Fontaine y su "Movimiento del Manifiesto Valón". Maarten Van Ginderachter considera que con esta definición « el principio de ciudadanía se pone en la dirección equivocada, ya que el individuo no decide si pertenece a una comunidad determinada, sino que es el domicilio el que determina la nacionalidad ».
El activista valón y director del Instituto Jules Destrée Philippe Destatte piensa igualmente que esta imposición de la identidad es autoritarismo, y considera que la Valonia es la Región lingüística francófona de Bélgica porque los « germanófonos están en un proceso de la cuarta región ». Otros activistas valones tampoco incluyen las comunas de habla alemana en Valonia, como François Perin.
La elección de una capital para la Valonia ha estado larga por el movimiento valón. Al principio fue Lieja, que se había convertido en el centro impulsor del Movimiento Valón y el asiento de muchas instituciones "wallingantes" como el Congreso Nacional de Valonia. Jean-Pol Hiernaux para la nota sobre la capital valona en la Enciclopedia del Movimiento Valón señala que los activistas «no dicen nada sobre la cuestión de la elección de una capital para la Valonia. [...] A veces ni siquiera es seguro que quieran instalar esta en Valonia».
El cambio de rumbo comenzó a ocurrir según Hiernaux entre el Congreso Nacional Valón de 1905 que abogaba por su Liga Nacional un asiento que « podría ser fijado en Lieja, como capital de Valonia » y el congreso de 1912 que proponía « la creación de un comité de acción valona [...] que celebrará sus reuniones en Namur, que es la ciudad más central de la región valona ».
Incluso después de la regionalización de 1980 con la segunda reforma del Estado, la capital de la Región Valona no fue oficialmente definida. No fue sino hasta el decreto del 11 de diciembre de 1986 que Namur se convirtió en la «capital de la Región Valona», renombrada desde 2010 como «capital de Valonia y sede de las instituciones políticas regionales».
Para el Movimiento valón, que durante mucho tiempo no ha decidido, Jean-Pol Hiernaux escribe:
El 21 de noviembre de 1991, recibió el reconocimiento del Movimiento Valón con el premio de la Fondation Maurice Bologne-Lemaire: la capital de Valonia está finalmente, de forma concreta e irreversible, anclada en tierras valonas, en la confluencia de la Sambre y el Mosa, en la ciudad querida de François Bovesse, Félix Rousseau, Fernand Danhaive, Fernand Massart ... y Joseph Grandgagnage, creador de la palabra 'Wallonie'.
A pesar de que «la mayoría de los historiadores coinciden en que el concepto “Valonia”, en el sentido político del término, [...] solo se forma después de la creación de Bélgica», los historiadores del movimiento valón como Jean Pirotte consideran que la comunidad valona tiene derecho a buscar sus raíces, incluso en un pasado donde todavía no tenía su denominación actual.
Para el politólogo André Lecours, la Valonia tiene poco significado histórico, todavía menos que la Flandes como hoy se entiende.
En amarillo, Valonia propuesta en 1905. En rojo, la Región Valona hoy
Tras el reconocimiento del idioma neerlandés como lengua nacional de la misma manera que el idioma francés, el movimiento valón comenzó a reclamar la separación administrativa para mantener un territorio unilingüe en el sur de Bélgica. Ya en 1898 con la ley Coremans-De Vriendt, Julien Delaitte lo propuso a la Liga Valona de Lieja. La misma organización organizó el 1 de octubre de 1905 un congreso valón donde Delaitte defendió la instalación de tres regiones en Bélgica: Valonia, Flandes y Brabante.
Región Valona
La Valonia ha estado representada políticamente por la Región Valona desde 1980. El 1 de abril de 2010, el Gobierno valón decidió utilizar el término Valonia para su representación política e internacional. El término Región Valona, sin embargo, sigue siendo utilizado en los actos oficiales para los cuales la legislación prescribe este uso.
Independentismo
Rattachismo
Bandera rattachista
Una corriente rattachista, o reunionista, ve en la Valonia una tierra perteneciente a la República Francesa, por su lengua, sus habitantes y sus ideas y la opinión mayoritaria en el movimiento valón sobre Francia. Este proyecto francés específicamente para la Valonia está experimentando sus primeras manifestaciones dentro del movimiento valón en 1902 con el Conde Albert du Bois y su "Catecismo de Valonia" en el que afirma la identidad francesa de los Valones.
Regionalismo europeo
Asamblea de las Regiones de Europa
Algunos federalistas valones ven la existencia de una Valonia en el marco de una Europa de las regiones. Activistas como Jean Rey o Fernand Dehousse o asociaciones del movimiento valón como “Wallonie, Région d'Europe”, han exigido una participación de las Regiones en el proceso de toma de decisiones europeo. Es en este compromiso europeo que un proyecto apoyado por Edgar Faure y Fernand Dehousse fue creado en Louvain-la-Neuve el 15 de junio de 1985: el Consejo de las Regiones de Europa, que en 1987 se convertirá en la Asamblea de las Regiones de Europa y en la que Wallonia ha participado desde el principio.
Este proyecto de una Valonia integrada en una zona europea regionalizada, sigue siendo promovido: el Institut Jules Destrée organiza un seminario en Lieja del 20 al 23 de septiembre de 1995 llamado “La Wallonie, una région d'Europe” para defender este punto de vista y sensibilizar el público. Philippe Suinen, activista valona y director general del Ministerio de Relaciones Exteriores de la Región Valona, es un firme defensor de esta visión europea de la Valonia.
Philippe Destatte considera en su libro L'identité wallonne (la identidad valona) que la construcción europea es hoy uno de los motores del movimiento valón.
A principios de los años 2000, el ministro regional de Valonia, Jean-Claude Van Cauwenberghe, con su homólogo catalán Jordi Pujol, presionó para establecer "la Europa de las regiones frente a la Europa de los Estados-nación".
El movimiento valón no restringe la Valonia a un territorio o una realidad institucional como la Región Valona, sino que lo considera como una sociedad:
Se necesita para la Valonia un proyecto de sociedad global, es decir que la Valonia no debe estar considerada como un territorio del Estado, ni abordada por encima del sistema institucional, sino considerada como una sociedad.
Esto es lo que apoya Michel Quévit en su informe general "La Wallonie, une société en projet" (La Valonia, una sociedad en proyecto) del primer congreso "Wallonie au futur" (Valonia al futuro) en octubre de 1987, que plantea la cuestión de la capacidad de la Valonia para forjar una identidad apta a reunir la población alrededor de un proyecto de sociedad innovador :
Si debo resumir en pocas palabras el propósito de este congreso, diría sin vacilación que nuestro trabajo quería primero y ante todo aprehender la Valonia como una SOCIEDAD EN PROYECTO.
José Fontaine hace la misma observación al identificar la causa principal de la vacilación de la identidad cultural valona en la ausencia de un proyecto de sociedad en Wallonia: « La Valonia es una sociedad sin un proyecto con una identidad inevitablemente vaga que se deriva de esta falta de un proyecto de sociedad para sí mismo »
Los activistas valones crearon símbolos para ligarlos a la Valonia. El principal es el gallo atrevido, que significa que tiene la pata diestra levantada, utilizado en gran medida especialmente para las banderas. El gallo atrevido es obra del pintor Pierre Paulus que fue solicitado por Paul Pastur. Fue adoptada el 3 de julio de 1913 por una comisión de artistas en la Asamblea valona.
Países Catalanes un concepto cultural similar