Microbiota y microbioma ¿mismos conceptos?
Erika Mendoza Rojas iD
Maestría en Ciencias Microbiológicas, Centro de Investigaciones en Ciencias Microbiológicas, Instituto de Ciencias, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, Puebla, México.
Email: mr223470245@alm.buap.mx
30 de junio de 2026
DOI: http://doi.org/10.5281/zenodo.21057124
URI:
Editado por: Jesús Muñoz-Rojas (Instituto de Ciencias, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla).
Revisado por: D. C. Jessie Hernández Canseco (Universidad Realística de México, Puebla, México).
Maquetado por: Biól. Gadriana Scarlett Martínez Gómez (Escuela Vespertina de Córdoba, Veracruz, México).
Colección de ESMOS
Resumen
En los últimos años, los términos microbiota y microbioma han cobrado mayor relevancia en la investigación científica y la salud pública. Ambos conceptos suelen confundirse porque están estrechamente relacionados, sin embargo, es importante poder diferenciarlos para entender su relevancia y funciones.
La microbiota se define como el conjunto de microorganismos que colonizan un entorno específico en un huésped [1]. Por otro lado, el microbioma es un concepto más amplio que no solo incluye a estos microorganismos, sino también su “teatro de actividad”, es decir, los elementos estructurales como ácidos nucleicos y proteínas, sustancias producidas, sus interacciones con el huésped y las características del entorno específico donde se desarrollan [2].
En términos más sencillos y haciendo alusión al término “teatro de actividad”, la microbiota podrían ser los actores: hongos, bacterias, virus y otros microorganismos que habitan un entorno específico, como el intestino de un ser humano, las raíces de una planta o la piel de un animal. Por otro lado, el escenario, la iluminación, la música y el guion que dirige cada interacción entre microorganismos y huésped, conforman el microbioma.
El concepto de microbioma ha ganado relevancia, ya que se le atribuye una función similar a la de un órgano en el ser humano [3]. Debido a que participa en procesos clave como la digestión, la regulación del sistema inmunológico y la protección contra organismos dañinos [4]. Además, se ha observado que cuando ocurre una alteración en el equilibrio de microorganismos, conocida como disbiosis, se puede favorecer la colonización por microorganismos que causan daño y afectar al sistema inmunitario [2].
Es importante destacar que estos conceptos no se limitan a los seres humanos o los animales, sino que también son de gran relevancia en las plantas, ya que la microbiota vegetal se puede diferenciar en distintos compartimentos como en las raíces, el tallo y las hojas. El estudio del microbioma vegetal ha despertado un gran interés, ya que permite analizar su papel en el crecimiento, desarrollo y supervivencia de las plantas [5]. Además, su comprensión es clave para promover la sostenibilidad agrícola, al implementar la aplicación de bacterias y hongos beneficiosos que mejoran la resistencia al estrés y la promoción del crecimiento vegetal, contribuyendo a un mayor rendimiento de los cultivos [1].
Diferenciar entre microbiota y microbioma es fundamental para entender la complejidad de las interacciones entre los microorganismos, su entorno y los hospederos. Este conocimiento permite reconocer a los microorganismos no solo como habitantes pasivos, sino como actores clave en la salud, la inmunidad y el desarrollo de los humanos, animales y plantas. Además, abre nuevas oportunidades de investigación para encontrar alternativas al tratamiento de enfermedades y la mejora de cultivos.
Palabras clave: Microbiota; microbioma; disbiosis; microorganismos; cointeracciones.
Referencias
[1]. Tian L, Lin X, Tian J, Ji L, Chen Y, Tran LSP, et al. Research Advances of Beneficial Microbiota Associated with Crop Plants. Int J Mol Sci. 2020; 21(5): 1792. Disponible en: https://www.mdpi.com/1422-0067/21/5/1792
[2]. Berg G, Rybakova D, Fischer D, Cernava T, Vergès MCC, Charles T, et al. Microbiome definition re-visited: old concepts and new challenges. Microbiome. 2020; 8(1): 103. Disponible en: https://microbiomejournal.biomedcentral.com/articles/10.1186/s40168-020-00875-0
[3]. Baquero F, Nombela C. The microbiome as a human organ. Clinical Microbiology and Infection. 2012; 18: 2–4. Disponible en: https://linkinghub.elsevier.com/retrieve/pii/S1198743X14609587
[4]. O’Hara AM, Shanahan F. The gut flora as a forgotten organ. EMBO Rep. 2006; 7(7): 688–93. Disponible en: https://www.embopress.org/doi/10.1038/sj.embor.7400731
[5]. Müller DB, Vogel C, Bai Y, Vorholt JA. The Plant Microbiota: Systems-Level Insights and Perspectives. Annu Rev Genet. 2016; 50(1): 211–34. Disponible en: https://www.annualreviews.org/doi/10.1146/annurev-genet-120215-034952