El Judío

Jallite II

EL JUDÍO


UNA ABERRACION EVOLUTIVA

Dr Jose Llibre Tello



El ave popularmente llamada Judío, (Crotophaga Ani ) es claramente una aberración evolutiva, si no es así, es un mal chiste.

Sólo quiero llamar la atención hacia lo siguiente: generalmente nos admiramos de los diseños aerodinámicos de la mayoría de las aves y por consecuencia, de su vuelo elegante y disciplinado, por descontado también nos admiramos de los colores desplegados por la naturaleza que hacen explosión con un colorido muchas veces dificil de imitar aún por las mentes más creativas, en cambio, ¿ se han fijado en el vuelo del Judío ?, parece que se les fué la mano o que alguien se equivocó, pues su vuelo es un desesperado , desesperante y angustioso batir desordenado de plumas dando siempre la impresión de que su destino más inmediato es la caída estrepitosa al suelo, eso es en las condiciones ideales de vuelo, pues si no es así, si , por ejemplo, se se ocurre volar en contra del viento reinante ( cosa que por lo demás casi nunca intenta), el espectáculo es lamentable.

Despues de un corto, a veces, cortísimo, batir de alas, las despliega para intentar planear un poco, intentando así evitar, lo que parece inevitable, su caída, claro, su planeo es inestable, impreciso y mal coordinado, por lo que rápidamente se da cuenta de que pierde altura y vuelve el batir deseperado de sus alas para así intentar mantenerse precariamente en el aire, lanza al aire un graznido lastimero, como diciendo, ¿ para que me he metido en este lío ?, hasta que al fin visualiza unas ramas cercanas, que, generalmente, están más altas que su linea de vuelo, y que por lo tanto, lo obligan a intentar un último y deseperado esfuerzo para alcanzarla, de esa manera consigue su corta meta, aunque para finalizar su ardua aventura lo remata con un aterrizaje precario y aparatoso, que culmina con un amplio movimiento de su larga cola, la cual ensancha una o dos veces y al mismo tiempo emite un graznido entre lastimero y triunfante por haberlo conseguido una vez más.Claro está, tiene que enfrentarse a su proxima meta, pues el avance conseguido es mínimo, para su suerte, sus compañeros están en esa misma tesitura, y unos a otros se miran y lanzandóse graznidos no se sabe si de lamentaciones por ser como son o de estímulo para así poder realizar lo que parece un imposible: llegar a la próxima rama.Su vuelo va acompañado de oscilaciones peligrosas hacia un lado y otro y hacia abajo y ligeramente hacia arriba y no digamos nada de lo que sucede si aparece una ráfaga de viento imprevista: Es la hecatombe total, continuar el precario vuelo se hace casi imposible y si no aparece una rama salvadora, sucede lo inevitable: el ¨viaje¨ se acaba.

El cuadro que genera la observación detenida de estos vuelos es desolador, al buen observador se le contraen casi todos los músculos tratando de ¨pujar¨para que consiga su exigua meta, la respiración contenida se convierte en un suspiro de alivio y los músculos dejar de estar marcadamente contraidos para transformarse cuando se ve que a pesar de todo, pudo lograrlo esta vez.Claro, cada pequeña meta no es más que un punto intermedio, pues su vuelo es tan, tan corto, que llegar a cualquier punto tiene que pasar por innúmeros puntos intermedios, o puntos de angustias, para llamarlos de una manera más apropiada. Cuando está en ese punto intermedio, se recompone su plumaje, que llegó todo destartalado, sube y baja su amplia cola, se sacude y emite un graznido de desahogo o lastimero, vaya usted a saber, y se prepara para su próxima y difícil meta, el siguiente punto intermedio, mira a su alrededor, para conocer cuál es el ánimo de sus colegas que están tan apurados como él, espera a ver si algunos de ellos es más valiente, y se lanza primero a esa locura que llaman vuelo y que parece que no está hecho para ellos, el caso es, que tampoco está bien preparado que digamos para trepar, saltar entre las ramas o andar por los suelos, lo que parece que mejor le va es dar pequeños saltitos de rama en rama, sobre todo si éstas están muy juntas, o mejor aún si están entremezcladas cual enredaderas, parece que así se siente seguro, pues pensara que si se cae, cosa que siempre parece que va a suceder, éstas le sujetarán.

Suponemos que la energía gastada en estos avatares de ¨vuelo¨, graznido y recomposicion de plumas es inmensa y tambien puede deducirse por sus graznidos lastimeros que no está muy conforme con lo que la ¨sabia¨ naturaleza le deparó. Para colmo de males, el bicho emite además un olor realmente desagradable, suponemos que lo desarrolló como mecanismo de defensa contra los depredadores, creemos que el mayor depredador es alguien a quién no le importa lo mal que huelen: los ratones. Su color es negro, pero un negro sucio, no brillante como el de otras aves que tienen negros tornasolados. Su pico negro tambien, es curvado, como torcido. Su nido es grande, feo, desordenado, comunitario o sea compartido con varios compañeros de infortunios, generalmente lo construye en areas bajas de ciertos árboles sobre todos cítricos, suponemos que por las espinas que muestran, lo cual hace más dificil el acceso a extraños. Lo único bonito, o sea menos feo, en su caso, son los huevos del Judío, no sabemos porqué, podría ser para compensarle por tantas desgracias juntas, pero el caso es que los huevos tienen un bonito color azul moteado de negro, quizás es lo único bonito o agradable en toda la vida de un Judío.

Su hábitos de vida y su vuelo aberrante nos lleva a pensar que están adaptados de muy mala manera a los bosques tropicales sean estos secos o húmedos, pero el caso es que para desgracia de estos bichos, este tipo de bosque va desapareciendo rápidamente, lo que los deja al descubierto y sin rama cercana a la cual agarrarse, y les aseguro que si es lastimero y deprimente observar su vuelo desde una rama cercana a otra, más deprimente es ver ¨volar¨ un Judío desde un edificio a otro

Degraciam est


Santo Domingo,Republica Dominicana
15 Diciembre 1998