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FE VS. RAZÓN

No comparto lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo.

(Cita apócrifa de Voltaire)

ARMAND DE FLUVIÀ I ESCORSA, nacido en Barcelona, el 17 de octubre de 1931 (biografía en la Gran Enciclopèdia Catalana), hijo de Armand de Fluvià i Vendrell, compositor de música (biografía en la GEC), y de Maria Escorsa i Benages. Genealogista y heraldista de profesión, ha dedicado una parte importante de su vida a la reivindicación de los derechos del colectivo lgbt. En 1970, bajo el franquismo, fundó el Movimiento Español de Liberación Homosexual (MELH), y fue fundador y primer secretario general del Front d'Alliberament Gai de Catalunya (FAGC) (1975) y presidente del Instituto Lambda (1976). En 2000 recibió la Creu de Sant Jordi y en 2008 la Medalla de Honor de Barcelona. En la actualidad es presidente honorífico del Casal Lambda.

Hace poco, un amigo mío me dijo que “Los católicos están vacunados contra la Inteligencia; sólo tienen Fe”. Pienso que es muy acertado. Y ya se sienten bien con su fe y nunca se pondrán a reflexionar porqué la tienen. Eso les produciría preocupaciones y, en contrapartida, cierran herméticamente su mente para evitar el virus de la duda antes de hablar o debatir sobre el tema, porque no tienen argumentos racionales o científicos.

En este artículo, con el que cierro el tema religioso, quiero hablar de las reacciones producidas a raíz de la noticia de la campaña atea (yo diría más bien gnóstica) en los autobuses con el eslogan “Probablemente, Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta la vida”. Las he ido recopilando a lo largo de estos días y las quiero exponer aquí para que cada uno use su inteligencia y saque consecuencias. Antes quiero manifestar que yo creo que quien afirma la existencia de una cosa, está obligado a demostrarla. No es quien la niega quien deba demostrarla. Por lo tanto, mientras no me demuestren, de una manera incontradictoria que el dios –personal o no- de los cristianos, de los judíos y de los musulmanes o los innumerables dioses del panteón hindú existen, yo no creo en él. Yo no comulgo con la frase de Alister MacGrath: “ Hay muchas creencias que no podemos probar que sean verdad, pero es razonable sustentarlas”.

La escritora Carmen Posadas, que es creyente, afirma que “¿Acaso quiere decir que como no hay nadie que nos vigile podemos ir por ahí haciendo todo lo que prohibe la ley de Dios?”. Habla del peligro de renunciar a las creencias y sustituir a la moral por la ética y que el eslogan del autobús es “una provocación infantil”. Como podéis ver: muy inteligente, ella.

E. Rodríguez Marchante (ABC): “Negar la existencia de algo por el simple hecho de no poderlo probar nos llevaría a situaciones realmente tontas. Por ejemplo: ¿Quién ha probado durante estás Navidades las angulas? ¿Diremos acaso por ello que las angulas no existen?”. También muy inteligente y profundo.

Si en Barcelona pasáis por delante de la parroquia de la Concepción, veréis un gran cartel con esta frase: “Dios existe. Él me habla”. ¡Menuda suerte tienen algunos!. ¡Están convencidos de que les habla un dios!.

Jorge Trías Sagnier (ABC): habla del “autobús de los tontos”, y dice que “es de tontos gastarse el dinero para una campaña como esa del autobús”. Supongo que sí, que es de inteligentes la campaña de Rouco y Cía. con el cachorro de lince y el bebé.

Leído en el semanario católico ”Alfa Omega” (suplemento del ABC): “La fe mejora el mundo. La fe lo cambia todo. Las personas creyentes se consideran más felices que las no creyentes, tienen mayor autoestima, fundan familias mas sólidas y estables, se involucran más en actividades solidarias, tienen menor propensión al suicidio y a comportamientos antisociales y autodestructivos, generan estabilidad social y ahorran dinero al Estado. El ser humano está naturalmente predispuesto a la fe. La innata búsqueda de sentido en las mentes de los niños es un factor que les acerca a la fe. Si lanzáramos a unos cuantos a una isla y permitiéramos que se educaran ellos solos, pienso que creerían en Dios. La capacidad de encontrar sentido a las cosas se un rasgo que caracteriza a los creyentes. Si Dios no existe tampoco existe la virtud o, por lo menos, no sirve para nada. Sabemos que Dios existe porqué actúa. Basto con abrir los ojos. El terrible drama al que se enfrenta la libertad humana cuando prescinde de Dios; sólo el la hace posible la libertad humana. La muerte triunfa en el Hombre-Dios, porqué el único Hombre-Dios inmortal ha sido el Dios-Hombre”. ¡Parece mentira como pueden hacer afirmaciones tan convincentes!.

También se reproducen en dicho semanario palabras del papa Benedicto XVI: “Hoy, el peligro del mundo occidental es que el hombre [¿y la mujer no?] se rinda ante la cuestión de la verdad. Si la razón se hace sorda al gran mensaje que le viene de la fe cristiana se seca como un árbol cuyas raíces no reciben ya las aguas que le dan vida. La fe en Jesucristo no puede por menos que defender la autentica filosofía [¡las otras son falsas, claro!], que usa la razón en búsqueda de la verdad. Dios es Razón creadora y, al mismo tiempo, Razón-Amor. Querer reducir la fe a subjetivos sentimientos interiores, sin nada que ver con la razón y con la vida real, no sólo es una ofensa a la fe, ¡lo es, en primer lugar, a la razón!. No actuar conforme a la razón es contrario a la naturaleza de Dios y, por tanto, a la naturaleza del hombre [¿de la mujer no?], a quien creó a su misma imagen y semejanza”. ¡Fantástico! ¡Ya estoy convencido!.

También incluye un artículo del cardenal Rouco Varela, que merece la pena por su sabiduría y clarividencia: “Dios es amor. Es el amor creador y liberador. Dios no puede dejar de amar a nadie. El es el Amor mismo. En la Trinidad santa se halla el secreto de ese amor divino. Padre, Hijo y Espíritu Santo viven en la mutua entrega tan plena y desbordante que da lugar también a una realidad distinta a Dios: la creación. La fe sostiene el carácter sagrado de la conciencia y de la existencia personal frente a la dura inclemencia de poderes sociales, económicos y políticos. Dios ama con infinita verdad y desea con ardor de enamorado, ser amado. La fe no se impone. Los católicos no podemos ni debemos hacerlo [pero lo han hecho durante siglos; cuando aún podían]. Desfigurar la verdad de Dios significa perjudicar la causa del hombre [¿y de la mujer no?], por ello, la utilización de espacios públicos para hablar mal de Dios ante los creyentes es un abuso que condiciona injustamente el ejercicio de la libertad religiosa. Los medios públicos no deberían ser utilizados para socavar derechos fundamentales. Hiere el sentimiento religioso de los católicos”. Claramente tiene nostalgia de la época de Franco, cuando ellos los utilizaban continuamente.

Pilar Rahola tiene razón cuando dice en “La Vanguardia”: “Cuando el dogma se convierte en ley y cuando la ley tiene la implacable intransigencia de lo divino, la derrota de la inteligencia es absoluta. La trascendencia espiritual, si es una imposición, entonces estamos ante una de las formas más sutiles y a la vez más brutales de opresión del ser humano. La peor de las dictaduras siempre es la teocrática: no deja ninguna salida. Sin la duda no existe la libertad. Voltaire dijo que el ateismo es le vicio de unas pocas personas inteligentes”.

También la tiene Antoni Marí, cuando dice: “El mundo moderno se inicia con un proceso de laicización o secularización de la concepción del hombre [¿tú también machista?], del conocimiento y del mundo. La laicización es un fenómeno que sustrae la sociedad y la cultura a la autoridad de las instituciones y los símbolos religiosos. Laicización implica la doble disolución del principio de la soberanía de origen divino y la disolución de la autoridad espiritual de la Iglesia como única autoridad capaz de orientar los poderes terrenales. A la libertad interior del protestante la Iglesia opuso el dogma, la verdad universal, indiscutible e implacable, que tenía que admitirse a pesar de su demostración imposible. La obstinada injerencia de la religión católica en el mundo laico es un lastre. La autoridad jerárquica aún quiere decidir qué es lo verdadero y qué es lo falso. Pretende imponer los deberes morales que tienen como objetivo transmitir las exigencias divinas, establecer las obligaciones impuestas bajo penas humillantes y que sea el poder civil el responsable del mantenimiento del orden moral. Su ideología subordina la autonomía de la conciencia a la tradición de la autoridad eclesiástica, la única guardiana de la verdad”.

El filósofo Gianni Vattimo, afirma que: “Mientras las religiones sigan queriendo ser instituciones temporales poderosas, son un obstáculo para la paz y para la desarrollo de una actitud genuinamente religiosa. La era de la religión institución se ha terminado y su supervivencia sólo se debe a los esfuerzos de las jerarquías religiosas para conservar su poder y sus privilegios”.

El joven pero muy reaccionario escritor del ABC, Juan Manuel de Prada escribe con sarcasmo: “Estos señores ateos sufren como cerdos en la matanza; y, puesto que no hallan consuelo en su sufrimiento, quieren consolarse captando neófitos para sus padecimientos. Pues nada consuela tanto el enfermo como conseguir que su enfermedad se contagie a otros; pero se trata de un consuelo cetrino y miserable. Dios, según estos señores ateos, es un ser tiránico que abruma y aflige a los hombres [¡las mujeres tienen suerte!]. Pero si leemos las Escrituras, descubrimos que Dios lo primero que hace nada más iniciar su vida pública es transformar el agua en vino ¡Extraño modo de abrumar y afligir a los hombres! [a las mujeres no]. El ateo hace depender la alegría de los pequeños goces superficiales de la vida, pero niega la alegría última de las cosas, porqué está enfermo de una desesperación incurable. Al creyente, en cambio, no le están negados los goces superficiales de la vida; pero es capaz de sacrificarlos, o de tomárselos a broma, porqué su gozo secreto está puesto en una alegría más fundamental. ¿Quíen es más hombre? [¡Muy bien macho!] ¿Quién reserva su alegría para lo fundamental y sus penas para lo superficial o quien hace lo contrarío?. La alegría del ateo está constreñida al disfrute de unos pocos placeres mundanos y su dolor se expande por la inconcebible eternidad...pero su cabeza no dejará de estar hundida en un abismo desalentador, sin esperanzas ni anhelos. Los señores ateos quieren pregonar su alegría pequeñita en los autobuses, porqué saben que sus disfrutes no duran más que lo que tarde un autobús en cubrir su itinerario. Lo que viene después es la desesperación, y como la desesperación engendra desconsuelo, quieren consolarse contagiándosela a los demás. Vanos pataleos de chiquilines emberrinchados”. Sobran los comentarios.

José A. Pagola (teólogo): “Sólo Jesús nos ha contado como es Dios. Sólo el es la fuente para acercarnos a su misterio” ¡Vivan los misterios!.

Algunas cartas a los directores de diarios:

“El dios de los cristianos interviene en la historia, todo es libre, a favor del hombre [¿y de la mujer no?], solidario de los pobres y de los desamparados”. Si, muy solidario, sin embargo, ¿porqué les ha hecho pobres y desamparados, él que –como dicen- es omnipotente?.

“Contemplar el alba, la visión del ocaso cuando se va el sol por el mar, el reír de los niños, la emoción de los novios me hacen pensar que probablemente Dios existe. La percepción del bien, la belleza, el amor me hace pensar lo mismo. Pensar que lo insuperable, lo inenarrable de este mundo sea producido por la nada o unas partículas me obliga a pensar que es imposible. Que probablemente está hecho por un ser superior al que llaman Dios. Creo, afirmo y estoy segura de que Dios existe. Yo le conozco y hablo con él constantemente”. ¡Menuda suerte tienen algunos de ser tan intuitivos!.

“El eslogan de los carteles de propaganda en algunos autobuses delata una pobrísima idea de lo que es la religión. Cientos de miles de ciudadanos se ven sorprendidos y agredidos por este mensaje” ¡Pobrecitos! ¡Me dan una pena!.

“Insinuar que Dios probablemente sea una invención de los creyentes es objetivamente una blasfemia y una ofensa a los que creen y se lesiona el derecho al ejercicio de la religión”. ¡Poco seguros deben estar si se ofenden tanto!.

“Para los creyentes Dios es un padre que nos cuida y nos mima y por eso nos consideramos las personas más afortunadas del planeta. Estamos hechos para la felicidad y sólo la alcanzamos en Dios, que es felicidad y belleza infinita”. ¡Si, si, que lo diga a las víctimas de todo tipo de estragos que continuamente azotan al mundo!.

“El prestigioso cosmólogo Michael Heller demostró, a través de las matemáticas la existencia de Dios. Dios nos habla a través de las matemáticas. Si Dios no existiese tampoco existiríamos nosotros que no somos sino una consecuencia de miles de millones de unidades físicas, químicas, aritméticas y lógicas puestas por la mano divina para hacer de una nada un todo racional, dotado además del ente superior que nos hace semejantes a Él: un alma inmortal”. ¿Veis, que fácil es demostrar la existencia de un dios?.

“Será muy improbable que me puedan hacer cambiar a mí que soy creyente”. Pues, tú mismo; ya te lo encontrarás.

“Para mí la existencia de Dios está clara y fuera de cualquier probabilidad”. Este también tiene mucha suerte, ¿No es verdad? .

“Dios habita en lo más profundo de nosotros, sólo hemos de descubrirlo. La única manera de vislumbrarlo es buscándolo en el interior de nosotros mismos. Y cuando uno lo descubre constituye la esencia real de todos los seres y cosas que pueblan el universo”. Estoy harto de hurgar dentro de mí y no lo encuentro; ¡soy un desdichado!.

Bibliografia: BARNAVI, Élie: “Las religiones asesinas” (Turner), Madrid, 2007. CAMPS, Victoria & VALCÁRCEL, Amelia: “Hablemos de Dios” (Taurus), Madrid, 2007. CONNER, Joan: “La Biblia del ateo” (Seix Barral), Barcelona, 2008. DAWKINS, Richard: “El espejismo de Dios” (Espasa), Madrid, 2007. FEUERBACH, Ludwig: “La esencia del cristianismo” (Trotta), Madrid, 2009. HARRIS, Sam: “El fin de la fe” (Paradigna), Madrid, 2007. HITCHENS, Christopher: “Dios no es bueno. Alegato contra la religión (Debolsillo), Barcelona, 2998. MONTAÑA LAGOS, Fernando: “Adiós a dios” (Eduardo Soto Producciones), Madrid, 2009. ODIFREDDI, Piergiorgio: Por qué no podemos ser cristianos y menos aún católicos” (RBA), Barcelona, 2008. ONFRAY, Michel: “Tratado de ateología” (Anagrama), Barcelona, 2006. PAULOS, John Allen: “Elogio de la irreligión” (Tusquets), Barcelona, 2009. PUENTE OJEA, Gonzalo: “El evangelio de Marcos. Del Cristo de la fe al Jesús de la historia” (Siglo XXI), Madrid, 1998. RUSSELL, Bertrand: “Porqué no soy cristiano” (Edhasa), Barcelona, 2007. VALLEJO, Fernando: “La puta de Babilonia” (Seix Barral), Barcelona, 2007.

Fuente: http://www.armanddefluvia.com/articulos/detalle/24