FECHA 2- FEBRERO - 2026
Un desayuno solidario que alimenta valores en el Día de la Paz
El pasado 30 de enero, con motivo de la celebración del Día Escolar de la Paz y la No Violencia, nuestro centro educativo llevó a cabo una emotiva y significativa actividad de la que ya venimos participando hace años: un desayuno solidario que aunó convivencia, educación en valores y compromiso social.
Durante esa jornada, todo el alumnado, desde los más pequeños hasta los mayores, compartió un desayuno a base de molletes con aceite, un gesto sencillo pero cargado de simbolismo. El pan fue aportado generosamente por la AMPA del centro, mientras que el aceite contó con la colaboración de la Junta de Andalucía, a quienes agradecemos profundamente su implicación.
A partir de esta actividad, el centro tomó la iniciativa de proponer al alumnado una aportación económica voluntaria, animándoles a que el donativo procediera de sus propios ahorros personales. Este detalle convirtió el gesto solidario en un verdadero acto de compromiso individual y consciente, reforzando el valor educativo de la actividad.
El resultado fue extraordinario: se logró recaudar un total de 711,34 euros, una cantidad que adquiere un valor incalculable al provenir del esfuerzo y la generosidad de niños y niñas que decidieron compartir con quienes más lo necesitan.
La donación irá destinada a la Asociación Lebrijana APRODEVI, entidad con la que el centro contactó previamente para colaborar en esta iniciativa. Desde la asociación nos trasladaron su profundo agradecimiento, explicándonos que el importe recaudado permitirá ampliar los utensilios de cocina de su comedor, debido al aumento de usuarios que atienden actualmente. Sin duda, este gesto supondrá un importante impulso para mejorar su labor diaria.
Desde el centro queremos agradecer de corazón al alumnado y a sus familias, así como a la AMPA y a las instituciones colaboradoras, por hacer posible esta actividad que demuestra que la educación va mucho más allá del aula.
Porque cuando educamos en solidaridad, no solo compartimos un desayuno, construimos una sociedad más justa, empática y consciente de las necesidades de los demás.
Una lección de paz que, sin duda, deja huella y merece ser compartida.