—¡Ayuda Papá! — grita mi hija
Llego corriendo desde la cocina, ella corre a mi encuentro con la ropa impregnada de sangre, está llorando. Un miedo imperioso hace estremecer mi cuerpo y acelerar mi corazón
—Papi — dice llorando— un lobo atacó a Laura, la ha matado
Sus palabras retumban en mi cabeza, ¿Han matado a mi hija? No, no puede ser
—¿Dónde? — pregunto apresurado
—Allá en el bosque —explica— estábamos buscando hongos cuando…
No la oigo, salgo corriendo a buscarla. Tal vez sea mentira, a veces los niños tienden a confundir las cosas, tal vez solo está herida
Cuando la encuentro siento como si me aplastaran el corazón, mi pequeña está tumbada en el suelo, inmóvil, mientras un charco de sangre empieza a formarse en la tierra. Las lágrimas empiezan a surgir por mis ojos mientras me arrodillo en su cuerpo, queriendo creer que no murió y que solo esta dormida. La cojo y la abrazo, tiene el cuerpo lleno de sangre, por la oscuridad de la noche no distingo bien las heridas, pero su piel pálida y pecho inmóvil me dicen que ya no está viva.
—¿Pero ¿cómo? —pregunto cuando mi hija Ángela llega corriendo— si se supone que el lugar era seguro
—Es mi culpa — dice llorando — jugábamos a ver quién conseguía más hongos y se alejó, solo oí sus gritos.
—Oh mi niña, mi niña — digo antes de quebrarme y apretarla contra mi pecho
—Ya llamé a la policía papá, pero creo que el lobo se llevó el collar de mamá
“El collar de mamá” las palabras me hacen volver de mi dolor, como una mano grotesca que me arrastra a la realidad. La separación con mi esposa fue desastrosa para ellas, Laura no dejaba de llorar y decir que nos odiaba, pasaron varios días antes de que me perdonara. Y cuando lo hizo, mi ex esposa le regaló su collar como reconciliación, se la entregó lleno de promesas de amor y cariño, se trataba de una antigüedad de la guerra, a mi hija le encantaba. Días después salimos de excursión los tres, con la esperanza de sanar las heridas. Pero ahora mi hija estaba muerta y ninguna promesa de amor la traerá de vuelta. Pero era el collar de mi hija, y ningún mugriento perro va a quitárselo,
—¿Por dónde se fue? —preguntó mientras me incorporo cargando a mi hija
—Por el bosque, pero yo lo seguí hasta su escondite — dice valientemente
—Muy bien, buena chica
Vuelvo a la casa y dejo a mi pequeña niña en la cama. Saco el rifle que nos dieron por si aparecía un oso o alguna artimaña así, se supone que es solo para defensa personal, pero ya no me importan las consecuencias. Ese perro se llevó el collar de mi niña y yo voy a recuperarlo
—Tú lleva la linterna — le digo a mi hija cuando partimos
El lugar es oscuro a pesar de la luz de la linterna, Ángela está a mi lado, sosteniendo con firmeza mientras se limpia las lágrimas.
—Aquí es —sentencia señalando un hueco en un árbol
—Pero esto es demasiado pequeño, ¿no crees?
—Pero yo lo vi papi, asómate por si acaso, tal vez lo dejo allí
Sumerjo torpemente la cabeza mientras la luz tenue de la linterna ilumina el estrecho agujero
—Aquí no hay nada, tal vez… —de repente siento el agudo dolor de algo que se clava en mi espalda
Mientras intento salir, siento como ese algo vuelve a acribillarme, una y otra vez, haciendo que la sangre empiece a salir por mi boca, mi pecho. Cuando logro salir lo que contemplo me paraliza, Ángela sostiene un largo cuchillo bañado con mi sangre.
—Es tu culpa —vocifera mientras eleva el cuchillo —¡Porque dejaste a mamá!
El dolor no me permite hablar, ella vuelve a ensartar el cuchillo ahora en mi torso, no hago nada, no puedo, siento como las lágrimas empiezan a surgir de nuevo en mis ojos, mientras me desplomo en la fría tierra. Abatido, mis ojos se posan en la luz de la luna entre los árboles, mientras los gritos rabiosos de Ángela hacen retumbar mis oídos
—Lo siento… —alcanzo a balbucear
Entre tanto los gritos de Ángela se hacen cada vez más pequeños, más esquivos. Hasta que ya no puedo oír nada.
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“Una niña fue encontrada en el bosque, al parecer unos antisociales asesinaron a su padre y hermana de 10 años, la policía aún busca a los responsables del siniestro”
Sobre el autor:
Dorian Roque
Ciudad de la Paz, Bolivia