"Adriana", dijo la mujer de negro con la anaranjada calabaza. Yo giré la cabeza para ver a esta dama extraña que sabía mi nombre. Mis labios estaban sellados pero mis ojos se morían por pedir explicaciones. "Mi niña, este octubre está lleno de sorpresas. Debo advertirte sobre lo que he visto en tu futuro más cercano." Yo aún no entendía lo que sucedía. "Caminemos en esta última noche de septiembre", sugirió ella. Mi corazón me rogaba por permanecer a su lado para escuchar su profecía. Después de un profundo respiro esta mujer comenzó a expresar aquello que debía decirme con mucha urgencia.
Tú eres la única responsable de tu felicidad. El mundo que te rodea tiene miles de razones para truncar tus sueños, más la potencia de tu perseverancia hará de ti una mujer exitosa y cautelosa, quien no desmaye ante las presiones exteriores sino más bien dance en las tormentas que la corriente de la vida trae hacía ti. En la bella constancia de tu rutina, te has motivado una y otra vez a seguir adelante para alcanzar tus metas ya planificadas.
El rigor de tu disciplina te ha permito saborear el éxito de la victoria en tareas que muchos labios y pensamientos ajenos se han permitido desearte lo peor. La fidelidad hacia ti misma te ha recompensado en hazañas que tú misma no creíste poder cumplir. La sinceridad contigo misma te ha permitido dibujar los límites de aquello que puedas tolerar y aquello que no. Estos límites no son egoístas, sino más bien son medidas de seguridad orientadas a una buena salud mental cuya consecuencia te permite caer y levantarte. La bondad de tu feminidad te ha permitido amar la belleza y simpleza de la vida terrenal, tomando muy responsablemente el rol que te ha tocado vivir para amar, pensar, y comunicarte con libertad
Tu honestidad te ha abierto muchas puertas y te ha cerrado otras a las que miras con admiración, pues en esos andares de la vida, has adquirido amigos y experiencias que hacen de ti una mujer invaluable. El fervor del amor que demuestras por aquellos que viven en tu corazón es una muestra más de lo bella que es tu alma, el alma de una mujer cuya esencia está impregnada de varios tipos de amor. El respeto por la diversidad del exquisito mundo del que formas parte te ha enamorado una y otra vez, convirtiéndose en los combustibles de tu ansiosa imaginación e inquieta creatividad.
Tu solidaridad te ha permitido desarrollar una actitud altruista y empática por el dolor ajeno. Esta habilidad también te ha permitido conectar con muchas personas cuyos apellidos y banderas han traspasado las fronteras de tu morada. Recuerda que eres responsable de respetar tu mente, elige aquello que te permite ser mejor persona, elige aquello que te permite aprender a vivir. Sin embargo, esta esencia que posees ha sido motivo de envidia para un ser que desea poseer tu alma y todas las virtudes que la acompañan. Él te ha estado analizando por un tiempo y prometió a su vanidad que vendría a reclamar tu alma este 31 de octubre.
Tengo la solución para salvar tu alma, pero esta implica un sacrificio que debes asumir. Sí renuncias a tu esencia y la depositas en esta pequeña botella, podrás seguir con tu vida", aseguró ella. Yo estaba atónita por todo aquello que me había dicho, no sabía si creer en sus palabras, o sólo correr. Quizá ella quería ayudarme, pero la idea de entregar mi esencia me ponía sólo más nerviosa.
"La decisión es tuya, vivir o morir", sostuvo ella. Caminé el resto del camino por mi cuenta y tomé una decisión. No confiaría así nada más en las palabras de aquella mujer. Esperé que llegará la noche del 31 de octubre con una taza de té caliente y un vestido rojo. Mi mente deseaba conocer a ese extraño ser que venía a reclamar mi alma. El reloj marcaba las 11:56. Asumí que él se presentaría a media noche. Puedo asegurar que esos cuatro minutos fueron eternos.
"Aquí estoy", dijo una voz impotente. Giré a ver de quién se trataba. Para mí asombro era un hombre en apariencia, pero sus ojos eran de un color escarlata. ¿Has venido por mi alma?, pregunté. Él sólo me veía atentamente, parecía que buscaba algo en mí. "Eres tan especial, este mundo no debería tener el honor de tenerte. Sí tan sólo tuvieras la intención de acompañarme en persona y en esencia a un mundo diferente."
"Acepto ir a tu mundo, aunque no tenga la intención. Mi corazón desde hace un tiempo añora un cambio. Es posible que ambos hayamos estado esperando este momento", respondí. "Ven conmigo y tu sed de aventura será saciada", aseguró ese magnético ser. Yo sólo camine hacia él para iniciar un viaje sin retorno, había conservado mi vida y mi alma para vivir por muchos años más en un mundo diferente.
Sobre la autora:
Adriana Claudia Rocha Gómez
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Psicóloga