El traqueteo en las cartucheras, la lluvia, los transportes, y demás accidentes propios de la vida de campaña, inutilizaban estas municiones. Tan concluyente y sangrienta prueba fijó por completo las ideas en cuanto a las condiciones balísticas del nuevo armamento, y el tipo adoptado por todas las naciones fue: calibre 11 milímetros, cartucho metálico de ignición central con 5 gramos de pólvora negra, que comunicaba a la bala de 25 gramos de peso, 450 metros de velocidad inicial poco más o menos, y 1000 a 1500 metros de alcance eficaz. Respecto de las formas mecánicas, la variedad fue absoluta; no hubo dos naciones que eligieran el mismo sistema. España adopto el mecanismo Remington con cañón Chassepot, convenientemente modificados ambos, constituyendo el llamado