A fines del siglo pasado (XIX) fueron descubiertas las pólvoras fulminantes, cuya propiedad de inflamarse al choque fue aprovechada por el armero escocés Forsyth, inventando la llave de percusión y completada y hecha práctica la idea por el inglés Eggs, que inventó el pistón. Consistía el nuevo mecanismo en el reemplazo del pie de gato, por un percutor de cabeza pesada; una chimenea de aristas vivas atornilladas al cañón en el sitio de la cazoleta, y un sombrerete de cobre, pistón,en cuyo fondo había una ligera capa de fulminato. Al oprimir el disparador, caía el percutor como un martillo sobre el pistón