En el Sueño del Cazador encontraran seis lápidas cuya utilidad no es otra que la de servir como portales donde elaborar los rituales que dan acceso a las distintas mazmorras. Para ello necesitaremos el cáliz correspondiente a cada zona, además de los materiales para el ritual, que encontraran durante la historia principal, en la tienda de los mensajeros y en la tienda de lucidez. Para los cáliz de mayor nivel tendremos que recurrir a explorar otras mazmorras para encontrar los materiales necesarios.
Una vez creada la mazmorra del cáliz, podremos hacerla pública o privada. Si elegimos lo último, solo jugadores con el glifo de la mazmorra (un código alfanumérico que sirve como seed de la misma) podrán acceder a ella.
Además, una vez hayamos creado una mazmorra de un tipo determinado (la de Phtumeru Central, por ejemplo) podremos unirnos desde dichas lápidas a otras de ese tipo generadas por otros usuarios, lo que nos ahorrará usar los materiales necesarios.
¿Cuáles son las diferencias entre las mazmorras normales y las raíz?
Las normales son aquellas idénticas, en arquitectura y enemigos, para todos los jugadores. Su principal valor es el de contener los cálices y materiales necesarios para generar las siguientes mazmorras.
Las mazmorras raíz son aquellas generadas aleatoriamente y diferenciadas entre sí en las que encontraremos variantes de nuestras armas, poderosas gemas y más objetos interesante para nuestro personaje.
¿Qué determina la profundidad?
Cada mazmorra tiene asociado un nivel de profundidad, yendo del 1 al 5. Estos niveles, lejos de ser los pisos que encontraremos, marcan la dificultad de la mazmorra en cuestión: cuanto más alto sea, más enemigos encontraremos y más dificultad presentarán. La comparativa que se podría establecer entre profundidad y nivel del jugador requerido es el siguiente:
Obviamente, esto son estimaciones aproximadas y no quiere decir que alguien con un nivel inferior al estipulado no pueda completar las mazmorras de dicho nivel. Lo que sí queda claro es que las mazmorras de nivel 4 y 5 son los retos más complejos a los que nos enfrentaremos en Bloodborne.
Las distintas ofrendas sirven para añadir un plus de dificultad a las mazmorras que visitaremos.