Según la OMS, cáncer es un término genérico que designa un amplio grupo de enfermedades con multiplicación rápida de células anormales que se extienden más allá de sus límites habituales y pueden invadir otros órganos en un proceso conocido como metástasis. Estas alteraciones son el resultado de la interacción entre factores genéticos y tres categorías de agentes externos: carcinógenos físicos (radiaciones), carcinógenos químicos (contaminantes) y carcinógenos biológicos (infecciones).
El estudio de las enfermedades cancerígenas ha evolucionado a lo largo del tiempo y los cambios en la manera de abordarlas se han acelerado al mismo ritmo que el creciente desarrollo científico. Queremos destacar especialmente la aportación del doctor Hamer al estudio del cáncer, pues su visión supone un cambio de paradigma en la forma de abordar la enfermedad.
Su enfoque es un pilar básico de la BD, que aprovecha lo mejor de los planteamientos biológicos de Hamer y los complementa con otras metodologías, como la programación neurolingüística (PNL), la hipnosis ericksoniana y la psicogenealogía.
El estudio del cáncer en BD se basa en las leyes biológicas de la Nueva Medicina Germánica (NMG) del doctor Hamer, además de la información de la memoria transgeneracional y del Proyecto Sentido.
El doctor Hamer describe cinco leyes biológicas:
1ª ley biológica , ley férrea del cáncer:
• Primer criterio. Todo cáncer tiene su origen en un DHS (Síndrome de Dirk Hamer): un shock inesperado, agudo, altamente dramático y vivido en soledad que impacta simultáneamente en la psique, el cerebro y el órgano.
• Segundo criterio. La forma en que la persona vive el conflicto en el momento del choque determina la localización del cáncer en el órgano y el área cerebral afectada.
• Tercer criterio. El desarrollo en los tres niveles psique, cerebro y cuerpo discurre siempre en sincronía.
2ª ley biológica. Todo programa biológico especial se desarrolla en dos fases,
siempre que exista so lución al conflicto. Son las dos fases de la enfermedad.
3ª ley biológica. Une las dos primeras leyes dentro del contexto del desarrollo
embrionario (ontogénico) y evolutivo (filogenético) del organismo.
4ª ley biológica. Explica el rol beneficioso de los microorganismos en la fase de
curación.
5ª ley biológica. La enfermedad tiene que ser entendida como un programa biológico
especial creado para resolver un conflicto biológico inesperado.
La BD tiene en cuenta además la memoria transgeneracional y el Proyecto Sentido. La epigenética del comportamiento está demostrando que las experiencias traumáticas de nuestro pasado o del de nuestros antepasados recientes dejan cicatrices moleculares codificadas en nuestro ADN. También se heredan por medio de los campos mórficos y de lo que Rupert Sheldrake llama «resonancia mórfica». Además existen numerosos estudios que demuestran que el estado emocional de la madre influye en el desarrollo del bebé antes del nacimiento y
durante los primeros años de vida.
Las células cancerosas y la psique humana
Es muy importante comprender la relación que existe entre la célula cancerígena y la psique humana. En BNE tenemos claro que la casualidad no existe y que la biología siempre tiene un sentido y una intención concreta, adaptada a un ambiente determinado. También tenemos muy claro que la psique humana (consciente e inconsciente) interactúa constantemente con el cuerpo, produciendo una serie de sensaciones físicas que en determinado contexto se pueden manifestar como una enfermedad. Como ya hemos explicado, la psique no puede diferenciar entre lo real y lo imaginario. Una experiencia crea un ambiente y las células simplemente se
adaptan.
¿Qué ambiente crea la psique? Esto se puede desarrollar haciendo un paralelismo entre las características de una célula cancerígena y las de una persona que tiene cáncer.
a. Una persona emocionalmente inmadura vive las situaciones cotidianas con más estrés que un sujeto emocionalmente maduro. Son personas con una desvalorización importante, personas que dan mucha importancia a lo que puedan pensar los demás. Dicho de otro modo, viven pensando en los demás y se olvidan de vivir sus propias vidas.
Las células cancerígenas presentan una maduración incompleta o carecen de ella: no alcanzan las formas adultas y especializadas; se manifiestan como células indiferenciadas.
b. La gravedad de la enfermedad cancerígena guarda una relación directa con cómo la psique vive atrapada en los problemas de los demás. Estas personas se centran en la vida de otros, se preocupan de las enfermedades de terceros, de cuidarlos, sin ser conscientes de hasta qué punto esto afecta a su propia salud y estado interno, pudiendo llegar a estar en peligro de muerte.
Las células cancerígenas tienen un potencial ilimitado para dividirse: se multiplican incesantemente, pierden el mecanismo de apoptosis.
c. La psique de la persona con cáncer está desconectada de sí misma, de sus sentimientos, de sus necesidades. Es alguien que siempre usa los operadores modales: «debo de», «tengo que», et cé tera. Son sujetos que no saben poner límites. La célula cancerígena tiene una pérdida de la inhibición de contacto, es decir, de la limitación del crecimiento de una célula al entrar en contacto con otra, por lo que crecen de manera incontrolada.
d. La psique de la persona con cáncer se deja invadir constantemente, siempre a la espera de un posible reconocimiento. No se da cuenta de hasta qué punto los demás se han adentrado en su psique. No sabe sacar a los demás fuera de su vida, pues su vida son ellos.
La célula cancerígena presenta alteraciones en la permeabilidad de la membrana: las sustancias que habitualmente entran y salen de la célula no pueden hacerlo.
e. La psique de la persona con cáncer solo responde a los estímulos externos. No se escucha a sí misma, siempre se justifica y justifica a los demás. Su vida gira alrededor de una sola persona, situación o suceso. No se nutre de las circunstancias o elementos del entorno que podrían enriquecerla; no tiene en cuenta las aportaciones del contexto para crear nuevos vínculos o amarres.
En la célula cancerígena se manifiesta una menor dependencia de los factores de crecimiento provenientes del medio: no responde a los estímulos del entorno. Es posible comparar estas características con los conflictos biológicos que experimenta el enfermo de cáncer.
A la luz de la BD, las particularidades histológicas presentan similitudes con las de las personas que padecen cáncer. Algunas de ellas tienen una marcada tendencia a mantener un único vínculo emocional, dejando de lado todo lo demás. Cuando por alguna circunstancia este
vínculo se rompe, la persona siente que su vida pierde sentido.
Por ejemplo, una mujer con cáncer de mama se preguntaba: «¿Para qué vivir si no puedo formar una familia?, ¿para qué vivir si no tengo una pareja que me cuide?».
El interrogante de otra mujer, esta con un tumor cerebral, era: «¿Para qué vivir si no puedo compartir mi vida con una pareja?, ¿para qué vivir si mis hijos se han ido con su padre?».
Se trata de llevar a la persona a un cambio de percepción de su situación vital a través del estudio del árbol genealógico y de la comprensión de los programas heredados, para que ello le
permita hacer un cambio neurológico y sanarse.
Por ejemplo: la cliente con tumor cerebral antes mencionada recordó que había sido violada en su matrimonio, cosa de la que tomó conciencia al estudiar el árbol genealógico. Su madre había vivido una relación de violación con su padre y el programa estaba tan activado que su hija también había sido violada. Entonces tomó conciencia de que era plenamente libre de tener las relaciones que ella quisiera y que no tenía que comprometerse. Esto le había impedido vivir
libremente sus relaciones sexuales; tenía programas heredados de su madre que había transmitido a su hija.
El entorno y el ambiente de las personas son relevantes a nivel inconsciente.
Observaremos diferencias en función de la región, el país, etcétera: el inconsciente de los españoles no es igual que el de los ingleses, argentinos, mejicanos o chinos.
Veamos el caso de dos mujeres con cáncer de mama, concretamente con un adenocarcinoma. Su conflicto emocional es alimentar al hijo que está en peligro. Como eran cubanas, la situación problemática era que sus hijos no estudiaban, y para el inconsciente cubano no estudiar es como no alimentarse, como estar muerto.
Hay inconscientes nacionales, regionales, etcétera. Además está el inconsciente del clan, de los más cercanos: padres, hermanos, tíos. Por último, también contamos con un inconsciente individual. Todos ellos conforman los programas contenidos en nuestra psique. Por otra parte, tenemos un programa biológico que, sin que nos demos cuenta, interfiere en nuestra psique.
Por todo lo expuesto hasta ahora, cuando nos consulta una persona con cáncer, hay que tener muy en cuenta cuál es su entorno familiar y los programas heredados, relacionados con los conflictos que han vivido sus ancestros. En conjunto, hay muchos factores a tener en cuenta y varios anclajes negativos en la psique del paciente de cáncer. Por ello se aconseja una supervisión constante del proceso evolutivo personal del consultante hasta que este alcance esta maduración neurológica y de adaptación a un entorno que antes era conflictivo.
Las metástasis a la luz de la Nueva Medicina
Para la medicina convencional la metástasis se produce a partir de un desprendimiento de células malignas de un tumor primario, causando un tumor secundario por vía linfática o sanguínea. Este es un tema controvertido porque, en la literatura revisada, algunos autores prestigiosos consideran su existencia, mientras que otros la niegan.
La posible diseminación de las células cancerosas desde un primer tumor primario hasta el punto de la metástasis debería darse por vía arterial, ya que es la única en el organismo que lleva sangre a la periferia. A esto se le denomina diseminación hematógena. Además, es posible la diseminación por vía linfática. En el caso de la diseminación hematógena, hay que tener presente que nunca se ha logrado detectar ni aislar células cancerosas completas que viajen por la sangre arterial; solo se han visto en sangre venosa (pero siempre en el posoperatorio, ya que durante la
operación puede escaparse alguna célula tumoral que el sistema venoso recoja). Lo que se detecta en la sangre son las sustancias producidas por el tumor o liberadas por el propio organismo, pero nunca las células tumorales en sí. Estas no se aíslan ni se detectan como tales.
Otro hecho empírico que refuta la hipótesis de la aparición de las metástasis —y que, al mismo tiempo, muestra que la oncología convencional acepta dicha hipótesis como una verdad definitiva e incuestionable— es la existencia de los llamados carcinomas de tumor primario desconocido (CUP, por sus siglas en inglés). Según el Instituto Nacional del Cáncer (EE. UU.), el “CUP” se define como ‘una enfermedadvpor la que se encuentran células cancerosas (malignas) en alguna parte del cuerpo. Sin embargo, no se puede establecer el lugar donde estas células cancerosas
comenzaron inicialmente a crecer (su lugar de origen). Esta situación ocurre aproximadamente en un porcentaje de entre un uno y un tres por ciento de los pacientes con cáncer.
La Nueva Medicina Germánica (NMG) niega la hipótesis convencional de la medicina. En su lugar propone que la aparición de un segundo tumor cancerígeno corresponde al impacto de un segundo conflicto emocional. Este segundo conflicto puede estar ligado al primero, ya que muchas veces se trata de un conflicto de diagnóstico, de miedo a la muerte, conflicto de pronóstico, etcétera. Desde la BD estamos de acuerdo con las cinco leyes biológicas de la Nueva
Medicina Germánica (NMG) del doctor Hamer, y por lo tanto consideramos que los cánceres secundarios vienen de un segundo conflicto.
Cada cáncer es una respuesta biológica con un propósito ante un conflicto muy específico. Además, la correlación entre el número de células tumorales que circulan por la sangre y el desarrollo de metástasis es insignificante: no llega al 0,01 porciento.
En nuestro cuerpo existen células pluripotenciales que bajo la orden del cerebro tienen la facultad de transformarse en lo que el ambiente les pide. Los neurobiólogos han demostrado que tomando células de piel y colocándolas en un ambiente determinado, estas son capaces de producir distintas proteínas y de comportarse de manera diferente, diferenciándose, por ejemplo, como una neurona. Sin embargo, hemos de tener en cuenta una limitación: las células nunca pueden cruzar el umbral de su capa germinal. Es decir, las células endodérmicas sólo podrán transformarse en otras células de esa misma capa germinal. De esta manera, las células cancerosas que crecen en el colon y pertenecen al ectodermo no pueden transformarse en células óseas, que se originan en el mesodermo nuevo. Este hecho hace innecesario que haya
células de un tipo concreto circulando por los vasos sanguíneos o linfáticos, ya que tienen la capacidad de hacerse en el lugar solicitado.
Por ejemplo, a una mujer se le detecta un cáncer de tiroides y su pronóstico es de seis meses de vida. Vive su conflicto como falta de tiempo o prisa por vivir. Un conflicto de miedo a la muerte se expresa en el pulmón, pero la prisa por vivir es un conflicto de tiempo que se expresa en la tiroides. Por lo tanto tendrá células tiroideas en el pulmón y a esto es a lo que se llama una metástasis. Tanto las células del pulmón como las tiroideas provienen de la misma capa embrionaria.
Así, podemos distinguir un cáncer primario —como respuesta a un primer conflicto — de un cáncer secundario como respuesta a un segundo conflicto. La metástasis sería la adaptación específica de las células gracias a su pluripotencialidad.
Una reflexión que proponemos , y que compartimos con la NMG, es el impacto que un diagnóstico o pronóstico de cáncer puede causar en la persona. Repasemos los conflictos correspondientes a los cánceres más frecuentes:
• El cáncer de mama siempre viene de un conflicto de falta de protección en el nido, relacionado con no ser tocada y no querer ser tocada. Y también de falta de comunicación en el nido, con la pareja o con los hijos, reales o simbólicos.
• Cáncer de pulmón conflicto de miedo a morir, miedo arcaico a ahogarse, miedo visceral "cuando desaparece la razón de vivir". Cuando se trata de alveolos, se teme morir por asfixia, de forma inmediata. En el caso de los bronquios, el conflicto es un obstáculo simbólico que debemos eliminar (la tristeza, por ejemplo, que corresponde a la tisis), un problema de palabras injuriosas que invaden el propio espacio, peleas en el territorio, invasión del territorio.
• Cáncer de colon: situación vivida como una inmundicia, trampa, bajeza, guarrada, cochinada, etcétera. Hay una relación directa entre la localización en el colon y las relaciones implicadas en el conflicto: si tienen que ver con los padres estarán en el colon ascendente, si tienen que ver con los colaterales se hallarán en el colon transverso y con los hijos en el colon descendente, siempre de manera real o simbólica.
• Cáncer de huesos: conflicto de profunda autodevaluación. El sujeto siempre sale perdiendo en la comparación inconsciente que establece entre él y algún otro.
• Cáncer de sangre: conflicto de profunda autodevaluación relacionado con la familia.
• Cáncer de hígado: conflicto de miedo a no poder asegurar la supervivencia propia y de la familia. Es el caso de los enfermos que no pueden trabajar y mantener a la familia. Muchas veces también se vincula con la intoxicación por el tratamiento.
• Cáncer de páncreas: conflicto derivado de sufrir una gran infamia real o simbólica en un contexto familiar: herencias, casa dividida, gran ignominia, temas económicos,etcétera.
Actualmente se reconoce que las metástasis convencionales o tumores secundarios tienen una mayor presencia en tres órganos: huesos, hígado y pulmón. Desde la BD este hecho se explica a partir del impacto que la persona recibe cuando se le diagnostica un cáncer. Por ejemplo, una metástasis ósea tendría una tonalidad de desvalorización (lo que pienso de mí mismo después de una amputación, de un tratamiento agresivo, de una castración). La metástasis en el hígado tiene un tono de toxicidad (es posible que se trate del propio tratamiento del cáncer) o puede estar relacionada con el hecho de no poder alimentar más a la familia. En el pulmón, la metástasis es vivida como miedo a una muerte inminente. Por ejemplo, consideremos el caso de una mujer diestra que tiene conflicto de nido con su hijo y desarrolla un cáncer en el pecho izquierdo. Deben amputárselo y, como consecuencia, sufre un conflicto estético y se siente desvalorizada. Esto deriva en un cáncer óseo. Por otra parte, tiene miedo a la muerte, lo que le afecta al pulmón (alveolos). Y puede sentir que es una mala madre, con lo que el cáncer se extiende a los ganglios situados debajo de la axila izquierda; muchas veces esto puede venir acompañado de descalcificación del húmero. Además de la relación problemática madre/hijo, hay un conflicto de desvalorización (se siente mala madre).