El síndrome del aniversario
Es uno de los síndromes principales. Hay que localizar las fechas que se repiten en el árbol. Anne Schützenberger contó su propia historia:
«En los años setenta, iba a analizar a una joven sueca de treinta y cinco años que estaba desahuciada por el cáncer. Los médicos acababan de amputarle una parte del pie y se preparaban, impotentes, a amputar todavía más. Ya que yo era psicoanalista, pedí a esta mujer que dejara libre su mente y me contara todo lo que pasaba por su cabeza. Como ya sabe, este ejercicio habría podido desarrollarse durante diez años. En la pared del salón de su casa había un retrato de una mujer joven. Mi paciente me dijo que se trataba de su madre, muerta de cáncer a la edad de treinta y cinco años. Y bueno, no sé por qué, ese día, esta doble coincidencia de edad y enfermedad me dejó estupefacta. De pronto tuve la impresión de que esta mujer se había programado para caer enferma a la misma edad en que su madre había muerto de cáncer»
En su libro Cómo pagamos los errores de nuestros antepasados , Nina Canault cuenta la historia de una joven que en un accidente quedó empalada por el himen. La madre consultó con Schützenberger. Se descubrió que la abuela había sido brutalmente violada por dos hombres a esa misma edad.
Por lo tanto, hay que prestar atención a las fechas importantes en el árbol de la familia: bodas, divorcios, accidentes.
La fiestamanía
Se trata de un concepto empleado en psicoanálisis. Expresa precisamente eso: una fiesta en un momento inadecuado.
Por ejemplo, una mujer, después de la muerte de su hijo, ella y su marido tenían unas ganas enormes de copular. Lo dijo con vergüenza, pero se le explicó que es algo muy biológico y que, además, le había ahorrado un posible cáncer de ovarios. La biología es muy inteligente y rápidamente actúa cuando hay un conflicto. En este caso el conflicto es la pérdida de un hijo. La solución biológica es hacer otro.
La cripta y el fantasma
En estos casos la familia guarda un secreto sobre algún evento trágico o difícil, frecuentemente un duelo no realizado, diciendo «es para tu bien». El secreto que se instala en la primera generación es ignorado por la segunda. Pero de alguna forma sale, se escapa, se esconde en una «cripta» y aparece como un «fantasma»: obsesiones, búsquedas, sufrimientos, pesadillas, enfermedades graves, accidentes, etcétera. El secreto se manifiesta indirectamente en la tercera generación y a veces durante más de un siglo. Es lo que Anne Schützenberger llamaba «lazos
transgeneracionales».
Según Didier Dumas, el fantasma, lo «no dicho» o impensado transgeneracional, provoca estragos considerables al transmitirse a los descendientes, y oculta esencialmente las preguntas relativas al sexo y a la muerte.
La cripta siempre oculta el cadáver de un duelo que no se ha hecho. Este cadáver se suele esconder en el niño, pero también en mujeres que se niegan la satisfacción
sexual después de la muerte de un ser querido (por ejemplo, desde la muerte de un padre muy querido, la hija se niega a tener relaciones sexuales).
Se trata de personas melancólicas, que arrastran deseos prohibidos de sus padres o abuelos. También se desarrollan fantasías sexuales entre los dos y los siete años: son los aspectos de la sexualidad de los padres que estos esconden. Se trata de un cadáver simbólico: el constructo del deseo sexual prohibido por el clan por creencias o tabús. Ocurre en familias que no hablan de sexo, ni de relaciones porque es tabú, donde el sexo es feo, asqueroso, es el culpable de todos los pecados; las mujeres son portadoras de todo lo malo (arquetipo de Eva)
El fantasma supone una incorporación, como en el caso de los llamados «hijos de sustitución»: una hija a la que se le pone el nombre de una tía muerta o un hijollamado igual que otro que murió antes que él. Cuando hay un fantasma, se carga con una información muy pesada de alguien a quien se está muy ligado, sea por el nombre o porque la propia fecha de nacimiento
coincide con la de su defunción. Por ejemplo, una niña a la que al nacer le ponen el nombre de su abuela, que murió al dar a luz a su hija (la madre de la niña), puede llevar como fantasma el rechazo a quedar embarazada, porque parir es sinónimo de muerte.
El síndrome del fantasma
Hablamos del síndrome del fantasma porque la palabra síndrome indica que un conjunto de características determinan la vida, y es muy importante estudiarlas y verlas de cerca. Cargar con un fantasma puede marcar la vida de una persona de tal manera que sienta que no la vive: se siente dividida, siempre está indecisa. Para evitar errores, es de vital importancia entender que los fantasmas suponen «cargar» con alguien fallecido antes del propio nacimiento.
A través del portador, el fantasma busca redimirse de aquello que no pudo o no supo hacer en su vida. Busca reparar o perpetuar una memoria que resuena en el individuo portador. Todo ello puede provocar trastornos psíquicos, como indicaron NicolasAbraham y Maria Torok, analistas húngaros afincados en Francia que arrojaron luzsobre estos trastornos. Según ellos, en estos casos se produce una transferencia psíquica.
Muchas veces el receptor siente que no vive su vida. Está bloqueado y dice sentirse triste desde que tiene uso de razón. Ello es la expresión de un duelo no realizado. Elsujeto portador suele manifestar que se prohíbe el placer: «es como si divertirse estuviera prohibido; cuando me divierto, me siento culpable».
El síndrome del fantasma puede dar lugar a diferentes estados clínicos. Quienes lo presentan suelen tener estas ca rac terísticas:
• Son silenciosos; hablan bajito. Algunos hasta susurran.
• Les gusta el color negro. El movimiento gótico es un buen semillero de portadores de fantasmas.
• Pueden dormir con los brazos cruzados o al lado. Apenas se mueven mientras duermen.
• Algunos sufren mucho frío o les gusta el calor; duermen a oscuras.
• Ciertas profesiones predominan entre ellos: fisioterapeutas, profesores de yoga, actores de cine y teatro, bailarines, médicos anestesistas, etcétera.
• Algunos son sonámbulos.
Hay que dejar muy claro que no se trata de síntomas ineludibles, sino solo de algunas de las características observadas en la experiencia clínica de muchos autores.
El síndrome del fantasma también se puede expresar en una serie de enfermedades, algunas de ellas psíquicas. Veamos algunas:
• La esclerosis en placas: en un porcentaje muy elevado, los sujetos que manifiestan esta enfermedad llevan incorporado un fantasma.
• Algunos tipos de párkinson: en estos casos el porcentaje es mucho menor. Se trata de secretos muy importantes .
• Enfermedades mentales: como psicosis, esquizofrenia, autismo y depresión.
• Síndrome de hiperactividad infantil: la experiencia demuestra que un setenta por ciento de los que sufren esta patología llevan incorporado un fantasma.
• Bruxismo: es el conflicto de no permitirse atrapar el pedazo, el placer.
• Ciertos tipos de diabetes: en estos casos el porcentaje es bajo, pero es interesante estudiar cada uno y tener en cuenta esta posibilidad.
El fantasma es una información psíquica incorporada al inconsciente que no pudo ser expresada por los ancestros. Es como un parásito que sustrae la libertad de decisión.
Síndrome la maldición de los Átridas
El portador vive con un deseo que debe expresar, y no puede hacer otra cosa que perseverar en él. Es la lucha por realizar un deseo que nunca se satisface, un deseo que el sujeto no sabe por qué anida en su psique. Siempre se siente impulsado a insistir para conseguirlo y no lo puede dejar. Carl Gustav Jung llama a este fenómeno «la maldición de los Atridas»
• A menudo lo que más deseamos es lo que está fuera de nuestro alcance.
• No siempre lo más cercano es lo que está más a mano. Se vive atrapado en el deseo.
Síndrome de Medea
Tiene relación con la problemática que rodea a un matrimonio con respecto a sus hijos. Uno de los miembros de la pareja usa al hijo (o a los hijos) para manipular al otro, para hacerle daño, como por ejemplo hablando mal de su padre o de su madre. El hijo en cuestión puede presentar una serie de síntomas que se manifiesten en su vida:
• Tiene dificultad para encontrar pareja.
• Tiene dificultad para salir de la casa.
• Tiene problemas para tener hijos.
• Repite las historias de sus padres.
• En general, presenta diversas problemáticas en las relaciones de pareja.
Síndrome del hijo plan de pensiones para la vejez
Se trata de hijos que no son esperados y, cuando vienen, se les cataloga: «mira que bien, ya tenéis al que os va a cuidar cuando seáis viejos». También se da este síndrome cuando se busca un hijo para que cuide de sus padres cuando sean mayores.
Son personas que tienen gran dificultad para formar una familia. Cuando son mayores, muchas veces no salen nunca de casa. Están obsesionadas por cuidar a sus padres, aunque sus sentimientos son de aversión contra ellos. Se sienten atrapadas por su madre o por su padre. Si se alejan, les entra una gran culpabilidad. No viven su vida en absoluto, pues tienen un programa de cuidadores.
Abunda mucho este programa que genera gran sufrimiento, pues la persona se siente hipotecada, como en deuda con sus progenitores.
Síndrome del avestruz
Es un síndrome que abunda mucho en las familias. Consiste en que un miembro se hace el ciego, sordo y mudo frente a una situación familiar grave; casi siempre es un miembro femenino. Niegan lo evidente, como por ejemplo abusos del padre con la hija (o hijas). Cuando esta se lo comunica a su madre, la madre hace como si nada ocurriera. Sus frases típicas son: «no pasa nada», «todo está bien», «tu padre es así», «no hay para tanto», «debes aguantar y no quejarte tanto». A veces simplemen te la respuesta es ignorar el hecho.
La persona que ha pasado por estas situaciones vive en la incomprensión, en la duda, en el no saber: se comporta con inseguridad y no tiene claros sus sentimientos. Tiene problemas sexuales, relacionales, de comunicación y ante las dificultades de la vida muchas veces opta por el silencio.
Síndrome de volver a casa
La fecha de nacimiento es importante para el inconsciente, pero nacer al mundo, al útero o al más allá es lo mismo para el inconsciente, y hay muchas personas que se mueren en su fecha de nacimiento o fecha de concepción: vendría a ser como si el inconsciente abriera las puertas para volver a casa. Yo entiendo que nuestra celebración del cumpleaños es para reunirnos con las personas queridas, y también vendría a ser una despedida simbólica antes de partir. Los cumpleaños serían una alegría, una celebración del nacimiento, una ida/venida.
Síndrome del custodio
Esta expresión que hace referencia a las personas que guardan la «cripta», que custodian los secretos, lo más sagrado. Asumen responsabilidades muy concretas que muchas veces les impiden casarse y formar familias, porque deben custodiar. Veamos el ejemplo de la señorita que quiere marcharse de casa; tiene unas ansias tremendas de irse. Ella se llama Nancy (doblemente en gracia) y es doble de su madre y de su abuela, y ambas se llaman Sagrario. En su clan hay muchos incestos y violaciones. Ella debe de guardar lo más sagrado de las mujeres, hablando arquetípicamente, la virginidad. Cuando decide marcharse de casa con su pareja,
tiene un accidente que la deja parapléjica, afectándole la zona lumbosacral.
Síndrome de Parentalización
Son personas que muchas veces asumen el rol de padres de sus padres. Se ocupan de todos los problemas familiares, de sus hermanos y de sus sobrinos, hasta el punto de que los familiares no hacen nada sin antes comunicárselo. Es un referente familiar casi único.
Son personas que se han «borrado» de vivir su vida; lo que les motiva es hacer que los demás vivan bien. Suelen tener profesiones en las que se dedican a ocuparse de los demás.
Las desarmonías de las parejas
Cuando se analiza el árbol genealógico, siempre es interesante que el cliente traiga las fechas de los padres de su pareja. Muchas problemáticas tienen una relación más o menos directa con la pareja; en numerosos casos el árbol de la pareja juega un papel clave.
Esto es muy importante: la experiencia clínica señala que casi siempre el cáncer de mama está vinculado con problemas de desarmonía en la pareja y con los complejos de Edipo y de Electra.
Ya se explicó al abordar el tema del cáncer de mama que su conflicto principal es la falta de protección del nido. El conflicto de la afectada puede derivar de no sentirse protegida o de no poder proteger. En la gran mayoría de los casos, estos conflictosse expresan en las relaciones de pareja. Estas mujeres suelen decir frases como: «Mimarido nunca está en casa», «es como si fuera viuda», «no sé si me he casado con mi marido o con mi suegra», «mi marido no me ayuda en el cuidado de los hijos», «estoy siempre sola a cargo de todo». Todas estas frases, y muchas más, tienen relación directa con los complejos de Edipo y de Electra.
El complejo de Edipo
Se da en la relación entre madre e hijo. En la mayoría de los casos, la madre tiene un marido ausente y proyecta en el hijo la necesidad de protección. Lo sobreprotege, lo «castra» y lo hace depender de ella. Estos hijos suelen ser emocionalmente inmaduros. A menudo eligen parejas que son dobles de sus madres: buscan una madre para que los siga cuidando.
Las personas con problemas de adicciones acostumbran a tener madres extremadamente sobreprotectoras
Muchas veces cuando el complejo de Edipo es madre-hija, la hija no se siente querida por su madre y establece una relación emocional con ella que es adictiva, y en los casos extremos
tenemos enfermedades como la anorexia y la bulimia. Muchas veces la hija busca a su madre desesperadamente, y se casa con un hombre que es su doble. Así persigue el cariño que no recibió de ella.
El conflicto de Electra
Tiene que ver con la relación de la hija con su padre. Normalmente este se halla ausente y la hija tiene una necesidad inconsciente de protección y de reconocimiento.
Busca en su marido esta protección que no ha vivido en su casa. Cuando es entre hijo y padre, este puede ser muy sobreprotector o muy castrador, y el hijo buscará una mujer que sea doble de él y así ser cuidado por ella como si fuera su padre. Estas mujeres acostumbran a «llevar los pantalones» en casa. El hombre puede repetir las costumbres de su padre, como ser celoso y controlador.
Veamos algunos aspectos disfuncionales derivados de estos conflictos:
• Estos conflictos pueden expresarse en la vida de la pareja en forma de infertilidad.
• También se pueden manifestar en maltratos o adicciones (consumo de drogas o alcohol), de carácter emocional o físico.
• Algunas personas con estos conflictos no encuentran pareja. Les cuesta asumir compromisos.
• Existen casos espectaculares, como el de una mujer a quien se le mueren varios maridos.
• Es interesante estudiar las disfunciones sexuales o el rechazo a mantener relaciones sexuales.
• Una mujer o un hombre puede elegir una pareja porque tiene la voz de su padre o las manos y el pelo de su madre. Se trata de manifestaciones de los conflictos ya mencionados: la búsqueda inconsciente del padre o de la madre.
• En otros casos se establecen incestos simbólicos, es decir, relaciones en las que los miembros de la pareja son dobles por sus fechas de nacimiento. Estas relaciones empiezan con un gran fuego sexual o un gran interés mutuo que dura poco tiempo. Una frase típica es: «quiero a mi marido como a un hermano. Nuestra relación no es sexual, pero sí de mucho cariño». El marido suele mantener relaciones extramatrimoniales, lo que produce conflictos y síntomas en las mamas.
Los incestos simbólicos acarrean muchos problemas, como infertilidad, cesáreas o un exceso de
hijos. En estos casos se deben buscar incestos reales entre los ancestros, desde el más normal (el matrimonio entre primos) hasta relaciones entre padres e hijas.También hijos extramatrimoniales.
Los padres de niños concebidos in vitro suelen indicar conflictos de incesto entre los ancestros. En estos casos existe un mensaje inconsciente de no tener hijos.
Hay un aspecto muy importante a tener en cuenta: la tendencia a buscar una pareja que repare a un abuelo o abuela. Se trata de reparar problemas que fueron muy disfuncionales.
Los complejos de Electra y Edipo también se pueden presentar entre hermanos. En estos casos, la mujer busca un marido que sea doble de su hermano y el hombre busca una mujer doble de su hermana. Buscan en sus parejas el cariño de los hermanos. En algunos casos la hermana había asumido el papel de madre, porque la auténtica estaba enferma, o al revés: la mujer busca en su marido al hermano que la cuidó. Hay casos más simples, como el de la persona cuya pareja es doble de su hermano/a: buscan la compañía de su hermano o hermana. El recuerdo inconsciente
puede remontarse a cuando eran pequeños y, por falta de espacio, dormían juntos en la misma habitación.
Árboles espejo
Ya he comentado que hay matrimonios cuyo fin es reparar, mediante la unión, los problemas de ambas familias. Son matrimonios cuyo objetivo es compensar o reparar conflictos graves de ambos árboles.
Normalmente, en los árboles espejo, cuando uno hace algo, su doble hace lo contrario, tanto en lo relativo a los actos como a los comportamientos y a la forma de afrontar las situaciones.
Es muy interesante que en los árboles espejo el reflejo de un miembro de una rama sea complementario de otro de la otra rama. Por ejemplo: una abuela puede ser muy sumisa, y la otra muy mandona y controladora. O un abuelo es mujeriego y el otro muy fiel. Son imágenes especulares.
El duelo
El duelo es uno de los procesos más importantes en terapia. Cuando el trabajo de análisis ha dado sus frutos y el cliente se identifica con algunos miembros de la familia y siente que tienen alguna relación con su vida y su problemática, lo primero que hay que hacer es «el duelo».
El duelo puede tomar diversas formas:
• Se puede hacer mediante una carta dirigida a la persona en cuestión. Una carta de despedida y de liberación, donde quede expresada la toma de conciencia y el deseo de no seguir reparando nada del ancestro. Porque, al liberarse el cliente, se libera su ancestro.
• Se puede llevar a cabo un acto ritual, como ir al cementerio o a los lugares donde vivió el ancestro. Siempre se deja una impronta en los lugares donde se ha vivido o que se ha frecuentado.
• El duelo se puede hacer también a través de una relajación; por ejemplo, una hipnosis ericksoniana. El estado alfa favorece la entrada en el inconsciente. Esta técnica permite al cliente descubrir situaciones o personajes que no han sido vistos durante la terapia. El inconsciente es más libre de expresarse.
• Se pueden contemplar fotografías de estos personajes y sentir durante la relajación que se cortan los vínculos emocionales con ellos. Una cosa es conocer la información del árbol y otra muy diferente es sufrirla.
• Hay que tener plena conciencia de que se es libre de vivir la propia vida y de dejar de reparar. Una vez tomada la decisión, se puede seguir haciendo lo mismo, pero los resultados son diferentes. La razón es muy simple: ya se es libre y no hay que reparar.
La comprensión
Este es el objetivo: cambiar la percepción de los vínculos emocionales que nos unen con los miembros del árbol.
La comprensión lleva a la persdona a un estado de paz interior, de aceptación, a tomar conciencia de que su madre o su padre no pudieron hacerlo de otra manera, porque ellos, a su vez, estaban bajo la influencia de los programas desus padres y abuelos. Una hija puede comprender que su madre quiera más a su hermano que a ella porque su madre lleva un programa de que «ser mujer es una gran desventaja, una desgracia» y la madre solo quería tener hijos. Puede comprender sus dificultades para quedarse embarazada porque su madre no la esperaba, no quería tener otro hijo, no era deseada, y además el hecho de que naciera le impedía hacer otras cosas y se sintió atada. Entonces comprende que casarse y tener hijos en
su inconsciente significa pérdida de libertad.
No debemos olvidarnos nunca de que el inconsciente biológico no juzga, es inocente y siempre da soluciones en función del conflicto emocional. Su capacidad de razonamiento es simplemente nula. La compresión de la que hablamos es una toma de conciencia, un percatarse, un silencio
interior, un suspiro que dice: «Por fin, ahora ya lo sé, ahora ya lo comprendo, ¡qué peso me he quitado de encima!».
Cuando uno alcanza este estado de conciencia, ya no hay que hacer nada más. Todo está bien; Este es el auténtico duelo
Hay personas que dicen: «He hecho muchos duelos y nada ha cambiado en mi vida». Estas personas están en el cómo y no comprenden que no hay que hacer nada, simplemente hay que sentir. Es una experiencia interior, no una acción exterior como el acto de tomarse unas pastillas para un síntoma.
Cuando uno alcanza el estado de conciencia de compresión, ya no hay nada que perdonar, ya no hay culpables, ya no hay víctimas. Todos formamos parte de un proceso, nos podemos alejar de tal o cual persona, pero lo hacemos libres de ataduras emocionales. Ya no esperamos nada de nadie. Es una rendición, una liberación, solamente hay gratitud, pues tu acto de comprensión libera al clan de programas tóxicos; te has convertido en una especie de salvador. Has insuflado
nuevo aire en el árbol genealógico, y ahora los demás miembros tienen la oportunidad de activarlo. Pero tú no lo haces por ellos, pues cada cual debe vivir sus experiencias. Tú lo haces por ti, porque en el universo solamente eres tú el que se debe liberar y dejar la información para los demás. Ya no manipulas más, ya no quieres que las cosas sean como a ti te gustarían que fuesen. Aceptas plenamente lo que ves y compartes tu vida con aquellos con los que te sientes en armonía, sin culpabilidad, sin rencor, sin victimismos y con plena aceptación.
La consolidación de los procesos
Una vez que la persona alcanza un mínimo de comprensión, de cambio de percepción, si su patología es grave se le recomienda la muerte simbólica, un proceso de despedida de los familiares y un posterior «retiro al desierto» al que se llama la cuarentena.
La muerte simbólica responde a la pregunta ¿qué pasaría si mi muerte aconteciera hoy? Es una toma de conciencia de que hay algo que tengo que hacer y ese algo pasa por vivir esta experiencia, con la salvedad de que sigues vivo. Esto consolida los nuevos cambios neurológicos. Esta muerte simbólica precisa de un aislamiento, de un proceso de convalecencia para que la neurología se adapte a esta nueva comprensión y cambio de percepción. En este retiro la persona revive experiencias, las transmuta y renace de nuevo. Se ha reprogramado, ha aprendido nuevas maneras de vivir y de comportarse. Es el momento de llevarlo a la práctica actuando la persona según su nueva percepción y comprensión de las cosas. Ha nacido una nueva persona. Ahora los vínculos emocionales ya son otros, ahora es más libre. Ha sanado.