El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día.

Juan 6:54

“Eran constantes en escuchar la enseñanza de los apóstoles, en la unión fraterna, en la fracción del pan y en las oraciones… Todos los días acudían juntos al templo, partían el pan en las casas y comían juntos con alegría y sencillez” (Hechos 2, 42-46)