Los que mueren en la gracia y en la amistad de Dios, pero imperfectamente purificados, aunque están seguros de su eterna salvación, sufren después de su muerte una purificación, a fin de obtener la santidad necesaria para entrar en la alegría del Cielo.

El Señor nos mira lleno de amor, y nosotros experimentamos una vergüenza y un arrepentimiento doloroso por nuestro mal comportamiento como hijos de Dios. Sólo después de ese dolor purificador seremos capaces de contemplar su mirada amorosa en la alegría celestial perfecta de Dios.

La Iglesia llama Purgatorio a esta purificación final de los elegidos que es completamente distinta del castigo de los condenados. (1030 – 1031: Catecismo de la Iglesia Católica). La existencia del Purgatorio es dogma de fe. Está definido en los Concilios de Lyón y de Florencia.

El Purgatorio es la última de las misericordias de Dios. Hay pasajes bíblicos que hablan muy claramente sobre la realidad del Purgatorio. Uno de ellos, y tal vez el principal, es cuando el Apóstol San Pablo nos habla sobre el día del juicio y sobre qué pasará con aquellas personas que tuvieron fe y sirvieron a Dios, pero que su obra no fue tan buena, él lo explica así:

"Un día se verá el trabajo de cada uno. Se hará público en el día del juicio, cuando todo sea probado por el fuego. El fuego, pues, probará la obra de cada uno. Si lo que has construido resiste el fuego, será premiado. Pero si la obra se convierte en cenizas, el obrero tendrá que pagar. Se salvará pero no sin pasar por el fuego". 1Cor 3,13-15

Al Cielo no entrará nada manchado (impuro)" Ap 21,27

Mt 12,32

Hoy en día muchos católicos creen y afirman que cuando un familiar fallece ya Dios lo tiene en el Cielo y lo peor es que lo comentan a los más pequeños de la casa quienes crecen creyendo que cuando alguien fallece Dios lo recibe en el Cielo inmediatamente.

Esto es cierto, pero ha sucedido en escasos casos conocidos que Dios ha mostrado la Gloria de alguna persona fallecida a quienes le conocieron en vida; la realidad es que cuando alguien fallece su alma va directamente a la presencia de Dios para su Juicio Personal, donde verá sus obras y Dios decidirá si merece el Cielo o el Infierno.

En la gran mayoría de los casos, Dios les concede la última de sus misericordias otorgándoles el Purgatorio para que sean merecedores del Cielo.

Las Benditas Almas que están en el Purgatorio, sufren mucho por su lejanía de Dios y porque los tormentos que pasan en el Purgatorio son terriblemente dolorosos, además de que en el Purgatorio también ven las consecuencias de sus pecados en la Tierra que repercuten en la vida de sus familiares y amistades aún vivos a causa de su mal ejemplo; sin embargo, interceden en el Purgatorio por nosotros ante Dios y estarán eternamente agradecidas a Dios cuando lleguen al Cielo Eterno.

Es importante rezar por las Benditas Almas del Purgatorio para que puedan acortar su purificación y llegar pronto al Cielo y estar en presencia de Dios. Con tus oraciones y el ofrecimiento de la Santa Misa por ellas, tú puedes ayudarlas.