¿Qué es un exorcismo? 

El excorcismo es un tipo de oración particular, que la Iglesia adopta contra el poder del diablo.

Se da un exorcismo “Cuando la Iglesia pide públicamente y con autoridad, en nombre de Jesucristo, que una persona o un objeto sea protegido contra las asechanzas del maligno y sustraída a su dominio” (CIC, 1673). 

Es “una oración del tipo de los sacramentales” (Rito de los exorcismos, Praenotanda, n. 11). Los sacramentales “son signos sagrados instituidos por la Iglesia, por medio de los cuales se santifican algunas circunstancias de la vida. Comprenden siempre una oración acompañada de la señal de la cruz o de otros signos” (Compendio, 351). Entre los Sacramentales, ocupan un puesto relevante la bendiciones (de personas, de los alimentos, objetos, lugares), la consagración de personas, la dedicación de objetos para el culto divino, la bendición de los santos óleos, los exorcismos. 

 

¿De qué manera se practica el exorcismo? 

En dos formas: simple y solemne:

La forma simple-ordinaria es aquella en la cual el exorcismo se realiza durante la celebración del Bautismo. “Puesto que el Bautismo significa la liberación del pecado y de su instigador, el diablo, se pronuncian uno o varios exorcismos sobre el candidato. Este es ungido con el óleo de los catecúmenos o bien el celebrante le impone la mano y el candidato renuncia explícitamente a Satanás. Así preparado, puede confesar la fe de la Iglesia, a la cual será “confiado” por el Bautismo” (CIC, 1237).


“El exorcismo solemne sólo puede ser practicado por un sacerdote y con el permiso del obispo. En estos casos es preciso proceder con prudencia, observando estrictamente las reglas establecidas por la Iglesia. El exorcismo intenta expulsar a los demonios o liberar del dominio demoníaco gracias a la autoridad espiritual que Jesús ha confiado a su Iglesia. Muy distinto es el caso de las enfermedades, sobre todo síquicas, cuyo cuidado pertenece a la ciencia médica. Por tanto, es importante, asegurarse, antes de celebrar el exorcismo, de que se trata de un presencia del Maligno y no de una enfermedad (cfr. CDC, can. 1172)” (CIC, 1673).