5. No matarás
5. No matarás
Entonces Yahvé formó al hombre con polvo de la tierra, y sopló en sus narices aliento de vida, y existió el hombre con aliento y vida” (Génesis 2,7).
Vivir es realmente maravilloso. Todos deseamos tener salud y vivir por muchos años. Llevamos en nosotros el deseo de conservar nuestra vida y de defendernos de todo aquello que la ponga en peligro.
La vida es un regalo de Dios; por eso mismo merece ser altamente apreciada. Sin embargo hoy vivimos inmersos en lo que se llama “la cultura de la muerte”, en la cual muchos matan la vida. Toda vida humana debe ser respetada y protegida de manera absoluta desde su concepción.
El quinto mandamiento condena el homicidio voluntario, el aborto, el comercio de órganos, las amputaciones, mutilaciones y las esterilizaciones directamente voluntarias, la eutanasia, el escándalo voluntario, el suicidio, la guerra, el terrorismo, la injusticia, la producción y venta de armas e insta a la construcción de la paz.
Toda persona tiene derecho a su integridad corporal y a la legítima defensa de su vida y la de otros. La moral exige el respeto de la vida corporal, pero no hace de ella un valor absoluto.
Los experimentos o investigaciones en el ser humano no son moralmente legítimas si atentan contra su dignidad.
“Habéis oído que se dijo a los antepasados: no matarás y aquel que mate será responsable ante la justicia. (Mt 5, 21, 22).
ILUMINAR nuestra realidad con la palabra de Dios Ex 20, 13 │ Mt 5, 21–22 │ Gen 4, 3-12
¿Qué nos dice las lecturas bíblicas y qué mandamiento nos menciona?
Quinto mandamiento: “No matarás”.
¿Qué pecados se comete contra este mandamiento?
El homicidio voluntario, el aborto, la eutanasia, el suicidio.
¿Qué es lo que debemos hacer para respetar la dignidad de la persona?
El respeto del alma (el escándalo), respeto a la salud, el respeto al cuerpo (secuestro, tortura, prostitución), respeto de la fama (hablar mal de otra persona).
PARA PROFUNDIZAR:
En cuanto al Quinto mandamiento: “La vida humana es sagrada, porque desde su inicio es fruto de la acción creadora de Dios y permanece siempre en una especial relación con el Creador, su único fin (…); nadie, en ninguna circunstancia, puede atribuirse el derecho de matar de modo directo a un ser humano inocente”. (Catecismo 2258)
La defensa de la vida comienza por defender cada uno su propia vida: no exponerla y cuidarla así como la salud. Los abusos en la comida, bebida, la droga y otras formas atentan contra la propia salud y dependen de nosotros. Y nos obliga a respetar y defender siempre la vida y salud de los demás.
Además, debemos respetar la vida de los demás: no matar, no herir, no pelear, no alimentar odio que no quiere perdonar y busca el mal del otro; la venganza que busca tomar la justicia por su mano; ni calumnia y chismes que buscan hacer daño moral al otro; envidia que no tolera los éxitos del hermano y busca su fracaso.
El aborto: La vida humana debe ser respetada y protegida de manera absoluta, desde el momento de la concepción. El aborto es el peor de los crímenes: es matar al propio hijo, inocente y que no se puede defender. Es algo abominable. El derecho a vivir no depende de lo que opinen, o que les convenga a su padres, al doctor o al gobierno, depende únicamente de Dios que lo ha creado.
Actualmente los cristianos vivimos en un reto tremendo: ¿Cómo ayudar a vivir a tantos seres humanos amenazados de muerte por el hambre y la miseria? ¿Cómo contribuir para que la injusticia, y la impunidad ante los crímenes no siga contribuyendo a lesionar el derecho a la vida?
Existen otras formas de matar sin armas, a las que hay que poner atención: en realidad muchas veces la guerra comienza así. Somos capaces de matar a los demás en nuestro corazón cuando le negamos el afecto, cariño o aprecio. Cuando odiamos a alguien, de tal manera que ni siquiera podemos verlo.
Por el contrario la Palabra de Dios constantemente nos invita a perdonar al que nos hace mal, a tenderle la mano al enemigo, a no injuriar a nadie ni maltratar de obra o de palabra a cualquiera que nos haya maltratado.
Jesús en su mensaje ha proclamado que él mismo ha sido enviado por el Padre para darnos vida en abundancia, y quiere que esa vida sea respetada.
CONVERSANDO EN PAREJA:
Conversar sobre: ¿Qué se debe hacer para defender en la familia la vida y la salud? Y cómo educar a sus hijos para que no sean rencorosos o vengativos.
CONVERSEN CON SU HIJO:
Conversen con su hijo que la vida es un don de Dios que hay que respetar en nosotros y en los demás. Hablar sobre sus relaciones con sus hermanos y compañeros de colegio, a fin de ayudarle si tiene algún rencor o envidia o afán de venganza.
El quinto mandamiento
Jorge Loring