Fiesta: 31 de Mayo
Fiesta: 31 de Mayo
Evangelio según San Lucas 1, 39 - 56
39. Por entonces María tomó su decisión y se fue, sin más demora, a una ciudad ubicada en los cerros de Judá.
40. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel.
41. Al oír Isabel su saludo, el niño dio saltos en su vientre. Isabel se llenó del Espíritu Santo
42. y exclamó en alta voz: «¡Bendita tú eres entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre!
43. ¿Cómo he merecido yo que venga a mí la madre de mi Señor?
44. Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de alegría en mis entrañas.
45. ¡Dichosa tú por haber creído que se cumplirían las promesas del Señor!»
46. María dijo entonces: Proclama mi alma la grandeza del Señor,
47. y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador,
48. porque se fijó en su humilde esclava, y desde ahora todas las generaciones me dirán feliz.
49. El Poderoso ha hecho grandes cosas por mí: ¡Santo es su Nombre!
50. Muestra su misericordia siglo tras siglo a todos aquellos que viven en su presencia.
51. Dio un golpe con todo su poder: deshizo a los soberbios y sus planes.
52. Derribó a los poderosos de sus tronos y exaltó a los humildes.
53. Colmó de bienes a los hambrientos, y despidió a los ricos con las manos vacías.
54. Socorrió a Israel, su siervo, se acordó de su misericordia,
55. como lo había prometido a nuestros padres, a Abraham y a sus descendientes para siempre.
56. María se quedó unos tres meses con Isabel, y después volvió a su casa.
Meditación
La fiesta de la Visitación se celebra el 31 de mayo. La fiesta fue introducida en 1263 por san Buenaventura, general de la Orden Franciscana, específicamente para su práctica en esa orden mendicante.
La Visitación de Santa María Virgen a Isabel.
No bien la Virgen hubo sabido, por boca del ángel, que Santa Isabel, su prima, iba a tener un hijo, se dirigió a las montañas de Judea para visitarla.
Cuando estas dos santas mujeres se saludaron, San Juan exultó de gozo en el seno de su madre y reconoció al Mesías que María llevaba en sus entrañas. En el mismo instante, San Juan Bautista fue purificado del pecado original y Santa Isabel henchida del Espíritu Santo.
María nos enseña hoy qué visitas debemos hacer y cómo debemos comportarnos en ellas. Va junto a Isabel por caridad y urbanidad: por caridad, porque es para ayudar a Santa Isabel y santificar a San Juan; por urbanidad, porque era su deber visitar a su prima de más edad que ella. No hagas visitas sin que la caridad o la necesidad te obligue a ello; todo lo demás es superfluo o peligroso. Visita a los pobres, a los enfermos y a los prisioneros; es un deber de caridad.
¿Cuál es el tema de las conversaciones entre María e Isabel? Apenas se saludaron, como se hace entre parientes, enseguida se pusieron a hablar de Dios. ¿Se parecen tus visitas a ésta? ¿Las burlas, la murmuración, la interpretación maligna de la conducta del prójimo, las palabras de doble sentido, la calumnia, no constituyen, acaso, el fondo de tus conversaciones? Señor, si se os amase en el mundo, no se conversaría en él sino de Vos. Desvía con habilidad los discursos malos que se tienen en tu presencia, y siempre di algo que pueda edificar a tu prójimo.
María regresó a su casa una vez que Isabel pudo prescindir de sus servicios. Suprime las visitas ociosas: cuanto más permanezcas en tu casa, tanto menos disipará tu devoción. Es difícil frecuentar las reuniones mundanas sin encontrar en ellas malos ejemplos; y éstos arrastran mucho más que los buenos. Nos sentimos inclinados a imitar a los malos y más fácilmente reproducimos los defectos de aquellos cuyas virtudes no podemos igualar (San Jerónimo).
ORACIÓN
Dignaos, os lo suplicamos, Señor, acordar a vuestros servidores el precioso don de la gracia celestial, a fin de que esta fiesta solemne de la Visitación de la Santísima Virgen nos obtenga el acrecentamiento de la paz, así como su alumbramiento ha sido para nosotros el principio de la salvación. Por J. C. N. S.
El Evangelio de hoy está tomado de San Lucas capítulo 1 versículo del 39 al 56. Celebramos hoy, hermanos, la Visitación de Nuestra Señora a su prima Santa Isabel.
Y en este pasaje podemos contemplar como María es canal de gracia y bendición. Es importante que comprendamos bien cuál es el papel fundamental que tiene María en la historia de la Salvación y de cada ser humano. Ella no es un elemento decorativo, ni nuestra devoción a la Virgen se debe comparar a la que tenemos a cualquiera de los santos.
Dios ha querido hacer de María la mediadora de todas las gracias que derrama sobre la humanidad. Quiere decir que todas las bendiciones de Dios sobre el hombre, nos vienen a través de María. Así comprenderemos el acierto del demonio, que la odia, en hacer que muchas almas se separen de ella.
En el pasaje de hoy, justo después del de la Anunciación, vemos claramente como Dios bendice a través de María.
Primero, consideremos que Dios Padre quiso enviar a su Hijo al mundo a través de ella. Podía muy bien haber prescindido de María. Jesús pudo haber aparecido en el mundo sin necesidad de encarnarse en sus entrañas. Pero si Dios quiso dar a la humanidad, a través de la Madre, la mayor gracia del mundo, que es su divino Hijo, ¿Cómo no nos va a dar, a través de ella, todas las demás gracias?
Por eso, como decía, después de este acontecimiento la vemos visitando a su prima Santa Isabel. Y comprobamos que, al solo saludo de María, Isabel queda llena del Espíritu Santo y Juan Bautista queda también santificado en el vientre de su madre. Luego, el Espíritu Santo se comunica a través de María. La mediación de María no impide, ni oscurece, ni completa la mediación de Jesús. Es, más bien, transparencia de ésta y expresión de la fuerza de ésta. Nosotros no vamos a Jesús desde María, sino con ella, acompañados de ella, guiados por ella, conducidos y ayudados por ella.
María nos lleva a Jesús acompañándonos en nuestro encuentro con Él, y facilitando este encuentro. Si nos convenciéramos de esto nuestra devoción a la Virgen sería más profunda y efectiva. Antes que nada debemos saber que ella cumple para nosotros el papel de la mejor y más perfecta madre que jamás haya existido. Y realiza, por eso, todas las funciones de una madre para con sus hijos: los cuida, los alimenta, los protege, los educa, los conforta, los consuela, los anima, los guía. Todo eso hace María con nosotros. ¡Cuántas veces no hemos experimentado esa influencia y apoyo maternal en los momentos más difíciles de nuestra vida! ¡Qué hubiera sido de nosotros sin su ayuda!
Qué triste un alma que no cuenta con la asistencia de esta bendita madre. Es como un huérfano.
Y si buscamos, hermanos, crecer en santidad y amar cada vez más a Dios, ella es el mejor medio para alcanzarlo. Veamos que la imitación de María es distinta de la que tenemos a los santos. Para todo cristiano la imitación de un santo viene a ser como extrínseca, es decir, vemos en ese santo su ejemplo y con la gracia de Dios nos esforzamos en ponerlo por obra. En cambio la imitación de la Virgen María es siempre, para todo cristiano, algo intrínseco. En el sentido de que esa vida de María que tratamos de imitar, ella misma como madre de la divina gracia nos la comunica desde Dios. Ella hace de nosotros otro Jesús. Debemos creer que es así, aunque nosotros no lo veamos.
Un alma que se pone bajo la tutela y el cuidado de María, Ella misma le comunica al Espíritu Santo para que la santifique. Como hizo aquí con Isabel y Juan Bautista. María no sólo es portadora de Dios, sino comunicadora de Dios. Nunca disminuyamos nuestro amor y devoción a ella, ni tengamos reparo ni miedo de amarla demasiado. Dios mira con complacencia al alma que se esfuerza por agradarla y no se perderá aquel a quien ella protege.
Por eso aparte de ponernos nosotros bajo su manto, pongamos también en su corazón a todas las almas que amamos, y tengamos la certeza de que ella velará por los nuestros.
NSE tvperu
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