(Extraído de "Fray Bentos: Patrimonio Cultural e Industrial" - Rene Boretto 2014)
Este edificio ocupado por la Junta Departamental de Río Negro (organo Legislativo comunal) desde el año 1987, fue primariamente el COLEGIO DE ALFONSO MINO, un español que en 1868 aproximadamente, llegó a Fray Bentos y construyó este edificio para inaugurar allí una institución educativa terciaria, donde se brindaba numerosas materias.
Uno de los institutos que más perduró en nuestro medio fue este Colegio, fundado por Don Juan Alfonso Mino el 2 de mayo de 1869.
En un amplio local ubicado céntricamente, frente a la plaza Constitución, se brindaban clases de acuerdo al programa de la época, incluyéndose algunas asignaturas como idiomas (francés e inglés), contabilidad comercial, teneduría de libros, etc.
La asistencia y matriculación nunca fueron superiores a los 50 alumnos dado que la categoría del Colegio la hacía solamente apta para hijos de familias pudientes.
En el año 1895, de acuerdo a la prensa de la época, el Colegio cobraba $ 20 mensuales en calidad de internado, con ropa limpia y sin ropa $ 18 por mes. Por la calidad de “medio pupilo” se abonaba $ 12. Un curso de Teneduría de Libros costaba $ 25.
Los alumnos de Mino.
A la escuela de Mino concurrían los niños de las familias de mejor condición económica y muchos de ellos siguieron carreras en Buenos Aires y Montevideo.
Entre los alumnos que con el tiempo llegaron a descollar en el periodismo y la policía, se cuenta a Dn. Antonio Bacchini, periodista y escritor, que desempeñó la dirección de grandes diarios de Buenos Aires. Fundó en Montevideo el “Diario del Plata” del que fue su primer Director. También se desempeñó en la administración del Dr. Williman en el cargo de Ministro de Relaciones Exteriores correspondiéndole el alto honor de firmar con el Barón de Río Branco el tratado de límites de la Laguna Merim y Río Yaguarón.
Mino se caracterizaba como maestro enérgico y severo. Sometía a sus alumnos a una dura disciplina que terminaba por quebrar los caracteres más díscolos y rebeldes.
La fama de esta escuela cundió por todo el departamento y muchos padres que no podían con sus hijos los enviaban a ella en la esperanza de que de allí saldrían hombres útiles. Y así ocurrió por lo general.
En el año 1904, a causa de la revolución desatada, los docentes que trabajaban en el “Colegio Mino”, por sus inclinaciones políticas, debieron irse de la ciudad y refugiarse en Buenos Aires, lo que fue un golpe mortal para la entidad, que no volvió a reponerse.
Ya cansado por los sucedidos, Mino comenzó a pensar en vender las instalaciones del Colegio, lo que se comenzó a hacer realidad en 1906, cuando una Ley nacional determinó la creación de Liceos de Enseñanza Secundaria en varios departamentos del interior. Coincidente con una movilización de la comunidad de Fray Bentos, en el año 1909 se gestionó la creación de un Liceo Oficial, situación ésta que llamó la atención a los Profesores Alberto Zanzi y Eugenio Capdevielle que ya venían trabajando en ese sentido al haber creado un Liceo en la ciudad de Mercedes.
EL PRIMER LICEO SECUNDARIO. Atendiendo las necesidades de la ciudad pero principalmente como consecuencia de la Ley que creó la Educación Secundaria en 1912, el Liceo de Capdevielle y Zanzi fue reconocido como tal. Trabajó hasta el año 1955, cuando se inaugurara el edificio que todavía Ocupa el "Liceo No.1" de Fray Bentos, que recibió el nombre del Prof. Eugenio Capdevielle.
Después del abandono de este edificio a mediados de los ´50. ocuparon estas instalaciones entidades oficiales y privadas como la Liga Departamental de Fútbol, la primigenia COOPACE, el Ateneo Fray Bentos y el Museo Municipal de Historia Natural.
Atentos a la importancia de la actividad que se venía realizando en apoyo a la actividad educativa no obstante lo precario de las instalaciones, el Ministerio de Educación y Cultura, en 1971, auspició la recuperación del edifico en su totalidad, adecuándolo para diferentes actividades propiciadas por el Museo. Inauguradas las nuevas comodidades y funciones en 1973, se contó con una Biblioteca especializada en historia, arqueología, ciencias naturales y paleontología; una Sala de Exposiciones y Conferencias; un Museo de Historia local, Ciencias Naturales regional y Arqueológico y un Laboratorio de Estudios Arqueológicos. En un sector especial se ubicó la Biblioteca Municipal con amplia sala de lectura que se rescató de su precario local en los altos del Teatro Young.
La institución fue la iniciadora en 1972 de los congresos y simposios técnicos en la arqueología del Uruguay y dio fuerte apoyo a las investigaciones científicas de estudiosos propios y de instituciones nacionales e internacionales, convocándolos periódicamente para encuentros de difusión. De hecho, el Museo fue el organizador de cuatro de los primeros seis Congresos Nacionales de Arqueología con asistencia y apoyo técnico de verdaderos expertos internacionales en la materia.
El Museo dejó de exisitir hacia 1986 cuando el gobierno municipal asumido destinó la edificación para la sede de la Junta Departamental de Río Negro.