Buques amarrados por la huelga de pescadores. Foto Amado.
Las elecciones de Presidente y Junta de la Cofradía de Pescadores de Bermeo, a finales de 1931 fueron muy conflictivas. Se procedió como era costumbre el día 11 de noviembre, festividad de San Martín, a realizar la elección de presidente y fue designado para el cargo Jerónimo Gotxi. A la vista del resultado, Santiago Díaz, presidente saliente, declaró nula la elección, alegando que los tostartekos habían impedido el acceso al local a los patrones. Así se lo comunicó a Gonzalo Albaina, (alcalde en funciones por indisposición del titular, Florencio Bastarretxea), quien le indicó que convocara una nueva elección de Junta, comprometiéndose él mismo a que se garantizaría el orden durante la misma. A pesar de ello, Santiago Díaz no convocó esta nueva Junta.
Mientras tanto, el Presidente de la Cofradía, Santiago Díaz, se negaba a arriar la bandera y por lo tanto, nadie podía salir a la mar.
Santiago Díaz, presidente saliente. Foto Alonso.
El 24 de febrero de 1932, sobre las nueve y media de la mañana, se pregonó por las calles de Bermeo un bando en el que Santiago Díaz, presidente de la Sociedad Libre de Pescadores, había resuelto que se hiciesen todas las embarcaciones a la mar. Este bando dio lugar a la iniciación de los sucesos entre los grupos de pescadores que se dirigieron a la Cofradía para buscar explicación a lo que estimaban atentatorio a su derecho de salir a la mar o no salir. Encontráronse con que la Cofradía estaba custodiada por varios números de la Guardia civil que les impedían el paso. Sobrevino una discusión y los pescadores penetraron en la Cofradía, sin que se entablara lucha alguna. Acto seguido se celebró una asamblea, en la que se acordó acudir en manifestación de protesta al Ayuntamiento e invitar al comercio local a que solidarizara en esta actitud cerrando sus establecimientos. El comercio, en su casi totalidad, atendió a la invitación al cierre. Algunas pocas tiendas que se negaron a cerrar, hubieron de hacerlo ante la actitud de algunas personas, que comenzaron a gritar y a silbar, adoptando una actitud amenazadora. También cerraron sus puertas todos los talleres y fábricas, paralizándose toda la vida local.
Los huelguistas, en tanto los vapores de pesca permanecian inactivos en el puerto. Foto Gil de Espinar.
También obligaron los manifestantes a retirarse a los autobuses de línea entre Bermeo y Bilbao, que estaban ya preparados para la salida y hasta se pretendió incendiar uno de ellos, evitándolo la Guardia civil. Se quiso aislar de comunicaciones a Bermeo con el resto de la provincia mediante un asalto a la central de Teléfonos, que fue impedido por la Guardia civil también. Los exaltados se calmaron al ver que el autobús en cuestión se retiraba al garaje. En este momento de los sucesos, la excitación de que estaban poseídos gran parte de los manifestantes, se tradujo en gritos de: “¡Queremos pan!”, “¡Que nos hagan justicia!”, “¡Nuestros hijos no tienen pan!”, “¡Que se ponga en claro quiénes son los mangoneadores de la Cofradía!”, etcétera.
El gobernador para evitar que se le supusiera inclinado a una u otra parte, nacionalista o republicana, se negó a aprobar por su cuenta el reglamento confeccionado por la Comisión de la Cofradía nombrada al efecto, siguiendo la opinión del abogado del Estado, cuyo informe hizo suyo.
Pescadores en huelga, aprovechando el paro para reparar sus aparejos. Foto Amado.
UNA COLISIÓN
El incidente más grave fue el surgido frente al Círculo Republicano al paso de la manifestación. En el bar de la planta baja del edificio del Círculo, a cuyo dueño se invitó por los manifestantes a cerrarlo. El dueño se negó a cerrar y un grupo de mozalbetes comenzó a silbarle y gritarle. Otro grupo de republicanos asomados al balcón del Círculo, contestó a estos silbidos y gritos con insultos. Entonces el balcón del Círculo fue objeto de una pedrea graneada, resultando hechos añicos numerosos cristales. Un grupo de republicanos, a cuya cabeza figuraba el empleado municipal Raúl de Allika, se destacó del Círculo, armados de cuchillos y otros instrumentos, acometiendo al grupo de muchachos que apedreó el balcón. Algunas personas que presenciaron esta agresión de arma blanca, intervinieron en favor del grupo de mozalbetes, no pudiendo impedir que resultaran varios heridos. Un fotógrafo establecido en la plaza hizo frente a los revoltosos con una pistola y gracias a la oportuna intervención de su esposa, no hubo que lamentar desgracias. A ruegos de la señora, cerró la tienda, y los grupos siguieron su camino.
HERIDOS
En la retirada resultaron heridos: José Gonzalo Telletxea Zendoia, que presentaba una herida punzante de pronóstico leve; Pedro Goitia Uriarte, con herida inciso punzante en el centro de la columna vertebral, de pronóstico reservado; Luis Etxebarria Ruiz, con herida contusa en la región biparental, leve; Inocencio Gabantxo Urresti, herida contusa en el frente parietal, leve; Pedro Zabala Badiola, leve; Ciriaco Jauregizar Bengoetxea, con herida contusa en el torso de una mano, leve, y Marcelino Muxika Bildosola, con herida contusa en el pómulo derecho, leve. Resultando heridos con piedras Lucio Etxebarria e Inocencio Gabantxo, ambos republicanos.
Después de este incidente, tranquilidad aparente en Bermeo, pues los ánimos siguieron muy inquietos y la población ofrecía un aspecto triste e inquietante con todos sus comercios cerrados y los guardias que se concentraron en la localidad patrullando por las calles. Los manifestantes obligaron a retirar del Mercado nuevo a un carro con patatas y algún otro servicio de abastecimiento de tal forma que la vida entera de la población quedó paralizada en absoluto.
Mujeres descargando carbón, al no poder dedicarse a la venta de pesca. Foto Gil de Espinar.
EL BATZOKI, CLASURADO
A media tarde, cuando ya se hallaban en Bermeo los guardias civiles enviados desde Bilbao y los agentes de Policía, se presentaron estos últimos con el jefe de la Brigada Social, señor Baquer, en el Batzoki situado en el café del Parque y procedieron a la clausura de dicho centro. Primeramente invitaron a las escasas personas que se hallaban en dichos locales a que los abandonaran. Algunos nacionalistas protestaron contra tal medida, pero Baquer respondió que se limitaba a cumplir una orden y que podían causar su protesta donde lo estimaron oportuno, puesto que no tenía más remedio que cumplir la orden recibida. Poco después quedaron clausurados los locales del Batzoki y los del café del parque incluso. El Batzoki ocupaba solamente unas pequeñas habitaciones en el café mencionado. Se da el caso de que el encargado o conserje vivía en dichas habitaciones y quedó en la calle como consecuencia de esta medida.
BANDO DEL ALCALDE
Por la tarde, el alcalde Basterretxea dio publicidad un bando excitando al vecindario a la cordialidad y a que colaborase con su actitud al restablecimiento de la normalidad, rogándole que no se opusiera a la reapertura de los comercios, que permanecían cerrados en su totalidad, así como las fábricas de conservas y los talleres.
VISITA AL GOBERNADOR
Por la tarde visitaron al gobernador civil para hablarle de la situación, los diputados a Cortes Leizaola y Basterretxea. Los dos parlamentarios expusieron al gobernador sus puntos de vista en la cuestión, señalándole el peligro que constituía el hecho de que siguiese actuando como presidente de la Cofradía Santiago Díaz, hecho que dio lugar a los incidentes. Mostraron al gobernador su creencia de que los intereses generales del pueblo resultarían beneficiados si dicho señor fuese sustituido por otra persona, que bien podrían ser el ayudante de Marina. Parece que el señor Calviño no vio mal esta solución en cuanto a este extremo.
Casa de Manuel Bilbao, apedreada por los huelguistas. Foto Amado.
VARIAS DETENCIONES
El jefe de la brigada social, señor Baquer, estuvo tomando declaración a elementos considerados como promotores de los incidentes registrados, disponiendo algunas detenciones. Una manifestación de mujeres y niños a la cabeza fue a pedirle la libertad de los detenidos. La Guardia civil ordenó a los manifestantes que se dispersaran, y como no obedecieran, dio una carga y fueron dispersados por la fuerza. Como resultado de estas diligencias se practicaron algunas detenciones. En la pedrea al Casino Republicano resultaron varios nacionalistas heridos de arma blanca, pero el agresor desapareció.
Siguen amarrados las embarcaciones. Hoy tampoco se hicieron a la mar los pescadores, y las embarcaciones siguen amarradas en el puerto.
NUEVA VISITA AL GOBERNADOR
Estuvieron nuevamente hablando con el gobernador civil Calviño, los diputados a Cortes Leizaola y Basterretxea. Los diputados tuvieron conocimiento de que en la Brigada Social se encontraban declarando algunos “tostartekos” y que varios de ellos habían sido trasladados al cuartelillo de Seguridad, significando al gobernador el hecho de que hubieran sido detenidos únicamente aquellos que se hallaban en la parte donde se registraron las victimas en la colisión registrada frente al Círculo Republicano, mientras que no había ningún detenido por la otra parte. Entonces se interesaron por que se les sirviera comida, pues durante la noche no habían tomado alimento.
Cofradía de Pescadores, con la bandera izada en señal de que no se debe salir a la mar. Foto Amado.
DETENIDOS EN LIBERTAD
A primera hora se encontraban en Bilbao los detenidos por la Brigada Social: Doroteo Telletxea, Miguel López Uriarte, Juan Gaubeka, Domingo Fraile, Eustakio de Mentxaka, Pedro de Zarandona, José de Bilbao, Félix Leniz, Alejandro Uriarte y Cesáreo de Olaskoaga, todos ellos tostartekos. Prestaron declaración varias veces ante los agentes de la Brigada Social, negando toda participación en los sucesos e ignorando quiénes fueron los que apedrearon el balcón del Círculo Republicano. Se da la circunstancia de que uno de los detenidos, Domingo Fraile, no tenía cabales sus facultades mentales, constituyendo en rigor, un caso de anormalidad mental. Todos ellos fueron puestos en libertad por la noche, en vista de que no resultaban contra ellos cargos concretos que aconsejaran retenerles en prisión.
VIGILANCIA EN LA COSTA
El comandante de Marina dirigió a la superioridad un escrito diciendo que a la vista del aspecto que tomaba el pleito de Cofradía de Bermeo, sería conveniente se enviara un cañonero a estas aguas para vigilar y garantizar la libertad de trabajar en el mar. También ordenó al ayudante de Marina de Bermeo que extremase la vigilancia de las señales en aquellas aguas, para evitar que con motivo del pleito pudiera darse lugar a que ocurriera una desgracia por no estar debidamente atendidas estas señales.
La Guardia civil protegiendo a los autobuses, cuya salida impidieron los huelguistas. Foto Ahora.
SOLUCIÓN DEL GOBERNADOR AL CONFLICTO
El gobernador transmitió que mientras no se procediera por la Junta general a la designación de nueva Junta directiva, continuaría ejerciendo sus funciones la última nombrada. En esta situación, se acordó que se resolviesen las diferencias suscitadas, bien por los cauces reglamentarios o por el procedimiento que de mutuo acuerdo eligiesen o aprobasen los interesados, mediante las modificaciones que tuviesen bien introducir en el reglamento de la Sociedad, que una vez aprobado, se presentaría en el Gobierno civil para su inscripción en el registro de Asociaciones, nombrar una Junta provisional presidida por el ayudante de Marina de Bermeo e integrada, por cuatro armadores de embarcaciones inscritas en la Sociedad y dos tostartekos. Para el caso de que alguno de los nombrados no aceptase el cargo que se le confiere, sería sustituido por el ayudante de Marina. Si a pesar de todos los afanes, no consiguiera los propósitos, se procedería a decretar la suspensión de la Sociedad Libre de Pescadores.
LA FLOTA PESQUERA SEGUIA AMARRADA
El comandante de Marina en vista del aspecto que tomaba el pleito de la Cofradía de Bermeo, solicitó conveniente se enviara un cañonero a estas aguas para vigilar y garantizar la libertad de trabajo en el mar. También ordenó al ayudante de Marina de Bermeo que extremase la vigilancia de las señales en aquellas aguas para evitar que con motivo del pleito, pudiera darse lugar a que ocurriera una desgracia por no estar debidamente atendidas estas señales.
Parte de la Guardia civil concentrada en Bermeo regresó a sus puestos, quedando reforzada la plantilla de aquella localidad con 16 números de Bilbao.
El Teniente alcalde cambia impresiones con el sargento de la Guardia Civil. Foto Gil de Espinar.
¿MEDIDA GUBERNATIVA?
Se acordó que mientras no se produjera la designación de nueva Junta directiva, continuaría ejerciendo sus funciones la última nombrada el 11 de noviembre de 1930. Cuando todo hacía presumir que esta determinación solucionase el conflicto planteado, se volvieron a reproducirse actos perturbadores de la paz social, a los que siguió la dimisión de la Junta directiva. Se procedió a nombrar una Junta provisional presidida por el ayudante de Marina de Bermeo e integrada, además, por cuatro armadores y los tostartekos o tripulantes