La conversación sobre inteligencia artificial y Justicia suele comenzar con una enume ración de utilidades: localizar jurisprudencia, resumir escritos, ordenar expedientes, tra ducir documentos, transcribir vistas, identificar cuestiones controvertidas o generar un primer borrador. Esa aproximación es comprensible. La carrera judicial trabaja sometida a una presión creciente, con expedientes extensos, información fragmentada y exigen cias temporales que no siempre son compatibles con la serenidad que reclama el juicio. Una herramienta capaz de reducir tareas mecánicas y recuperar tiempo para la decisión merece ser tomada en serio.
La pregunta pertinente ya no es si la inteligencia artificial entrará en los juzgados, porque ha entrado, sino bajo qué condiciones puede el juez servirse de ella para elaborar sus resolu ciones sin ceder la autoría intelectual de la decisión. El artículo 117 de la Constitución no contiene una cláusula puramente orgánica: al reservar en exclusiva a juzgados y tribunales la potestad de juzgar, configura una forma singular de ejercicio del poder público, personal, motivada, independiente, responsable y jurídicamente controlable. La amenaza seria no es la imagen tópica de una máquina dictando sentencias; es bastante más discreta: que el juez conserve la firma y vaya perdiendo, casi sin advertirlo, la autoría intelectual de la resolución, que seguiría siendo formalmente judicial mientras viene materialmente prefigurada por una arquitectura técnica que selecciona fuentes, jerarquiza argumentos y normaliza respuestas
En el presente artículo se analiza si la aplicación de la inteligencia artificial en el campo del proceso penal es posible. Y para ello, se hace un estudio de la progresiva aplicación de la tecnología al mundo jurídico y las problemáticas jurídicas y éticas que encierra, específicamente en el proceso penal, y sus consecuencias, para acabar reflexionando sobre si llegaremos a la revolución 4.0 en el sistema jurídico, es decir, si finalmente la justicia podrá ser impartida por robots.
En el presente artículo se analiza si la aplicación de la inteligencia artificial en el campo del proceso penal es posible. Y para ello, se hace un estudio de la progresiva aplicación de la tecnología al mundo jurídico y las problemáticas jurídicas y éticas que encierra, específicamente en el proceso penal, y sus consecuencias, para acabar reflexionando sobre si llegaremos a la revolución 4.0 en el sistema jurídico, es decir, si finalmente la justicia podrá ser impartida por robots.
En este trabajo se proponen una serie de principios éticos reguladores de la Inteligencia Artificial Jurídica aplicada al proceso judicial. Se comenzará con una introducción de la coyuntura social y tecnológica del momento. Tras ello, se hablará brevemente de los retos que plantea la Inteligencia Artificial Jurídica. El punto 3 se destinará a resumir el enfoque ético europeo respecto a esta tecnología, pasando luego a proponer siete principios ético-jurídicos que habrán de guiar el desarrollo de la Inteligencia Artificial Jurídica aplicada al proceso. En último lugar, se incidirá en la necesidad de un desarrollo legislativo de estos principios.