Íñiguez
Íñiguez fue un aristócrata parlamentario del siglo XIX. Vivía en donde hoy se emplaza la muchas veces salvadora Shopería “El 18”, allí se ubica el Palacio del mismo nombre. Su hija debe haber sido guapa, se cuenta que ganó un concurso de belleza donde uno de los premios era que una de las calles más allá del Mapocho (por ese entonces límite norte de la ciudad), se bautizaría al igual que la triunfadora. Así nace la calle Loreto.
Íñiguez es también el nombre de una pequeña calle cercana a Beauchef de sólo una cuadra de extensión. Hace unos años, este lugar fue un refugio perfecto, romántico y hermoso que compartí con una chica que acaparaba todas mis pasiones. La soledad de ese espacio cercano a la Facultad, otorgaba un escenario perfecto para entregarnos al deseo de nuestros cuerpos. El lugar era un símil de un mirador clandestino, pero en medio de la ciudad.
Época de presupuestos escasos (hasta ahora eso no ha cambiado mucho) y de sentidos ardorosos (eso tampoco ha cambiado), juntos en su auto, hacía de aquella calle nuestro albergue íntimo donde las cortinas eran los vidrios cómplices permanentemente empañados. Era entonces aquel sitio nuestra única y mejor habitación a la que podíamos acceder con la frecuencia que nuestros mutuos apetitos requerían, no necesariamente al amparo de la obscuridad de la noche, muchas veces la luz del día fue testigo de lindos y largos encuentros.
Con el tiempo fueron más parejas que repararon en las privilegiadas condiciones que ofrecía la pequeña calle, era común encontrarse con los mismos autos en similares intereses. Era tanta alegría junta que se las arreglaba para hacer la finta a los patrullajes de los policías siempre molestos.
Pasaron los años. Las relaciones se terminan y los buenos lugares también. Hace unos días transité nuevamente por aquella calle. Hoy se emplaza un moderno edificio de n+1 pisos y se construyó un jardín infantil. El sitio es transitado permanentemente, ya nada queda del espacio impune de otros tiempos.
Hago pública la historia de esta calle sólo ahora que ya no cumple las funciones que le dimos anteriormente; pero siempre Santiago nos ofrece nuevos Íñiguez, sólo es cosa de buscarlos.