El gran Levet
Don Luis Levet era profesor de los cursos introductorios del plan común, adscrito a lo que después fue el Departamento de Ingeniería Matemática. No tenía doctorado y no hacía investigación (al menos es lo que recuerdo) y su curso estrella era la introducción al cálculo. Luego entramos a los cursos de especialidad y ya no lo tuvimos más como profesor, pero era un gran docente, qué duda cabe.
Un día teníamos una muy difícil tarea de un curso de especialidad en Matemáticas Aplicadas (lo que significa que era teórico, muy teórico) y que debíamos entregar obligatoriamente para poder aprobar. Para efectos de esta narración, imaginaremos que se trataba de una tarea del Conde Correa (esa es otra historia) sobre derivadas de multiaplicaciones, aunque la verdadera tarea era de otra asignatura que ya he olvidado.
El problema era tan, pero tan difícil (al menos para nosotros), que ninguno era capaz siquiera de comprender la pregunta, para qué decir cómo resolverla. Fervientes discípulos que éramos, fuimos de peregrinaje por nuestros maestros del sexto piso. Nada.
Y entonces vimos que don Luis tenía la puerta de su oficina abierta. Le preguntamos. Luego de reflexionar unos instantes, nos dio un par de indicaciones magistrales. No podíamos creerlo. Se paseó por el tema como si lo hubiese recitado desde niño. ¡Qué notable! Resolvimos la tarea y Rafael nos autorizó a poner en nuestras tarjetas de visita la frase: "Sé derivar".
Don Luis Levet, el Gran Levet. Pocas veces he admirado tanto a alguien y me dejó una lección muy íntima que me ha acompañado durante toda mi vida post escuela.