Programa de Moonwatch y Sputnik

Allá por los años 1956 y 1957, eran noticia los esfuerzos de EE. UU. por construir y poner en órbita un satélite artificial. Actividad que, posteriormente, dio origen a lo que sería la NASA (National Aeronautics and Space Administration). Una vez lanzado el primer satélite, era fundamental el seguimiento de su órbita, por lo que, en 1956, se lanzó la iniciativa internacional del programa de Moonwatch (Programa de Observadores de la Luna), bajo el auspicio del Observatorio Astrofísico de la Smithsonian. Esta fue una de las más amplias iniciativas mundiales para el avance de la ciencia.

En todo el mundo, el programa estaba formado por grupos de voluntarios, de 12 a 20 personas aficionadas a la ciencia y la astronomía. Su objetivo era el seguimiento visual de la trayectoria de los primeros satélites artificiales, como una ayuda a la ciencia. Estos grupos, en Chile, tuvieron el auspicio del Observatorio Astronómico de la Universidad de Chile y las clases, teóricas y prácticas, se realizaban en el Cerro Calán de Santiago. Yo participé desde los comienzos y, dos o tres veces por semana, teníamos clases teóricas y prácticas. Se nos enseñaba los rudimentos de los telescopios, fundamentos de la cosmología (el estudio del origen, la evolución y el destino del Universo) y astronomía. Teníamos que aprendernos las distintas constelaciones, las magnitudes de las estrellas y sus posiciones en el firmamento. La bóveda celeste era repartida entre los participantes y cada uno debía conocer, al detalle, el sector del cielo que le había sido asignado.

Nuestra tarea iba a consistir en seguir el paso de los satélites, después de ser lanzados, según su posición relativa con respecto a estrellas conocidas e indicando la hora exacta de su paso por el cielo chileno.

Además, se nos había prometido que, a cada uno de los participantes, se le obsequiaría un pequeño telescopio, para que cumpliera su tarea de observación.

Nuestras prácticas nocturnas nos convirtieron en “expertos”, ya que podíamos reconocer las constelaciones y las principales estrellas por sus nombres.

A pesar de los preparativos de EE. UU., en octubre de 1957 la antigua Unión Soviética lanzó, sorpresivamente, el primer satélite artificial de la Tierra, el Sputnik 1, iniciando así la carrera espacial entre las dos potencias. En plena guerra fría, este hecho desencadenó una gran crisis espacial. ¡Fue tal el desencanto, que el grupo de Moonwatch de Chile se disolvió y hasta allí llegó esa maravillosa experiencia… así como nuestra esperanza de recibir los ofrecidos telescopios!

--Enrique Gajardo WolffIngeniero Civil Estructural, año de ingreso '55