La cebolla

Durante toda mi vida odié la cebolla. Pero un día llegué tarde al casino de DCC, tenía mucha hambre, y había ensalada de cebolla, sola, cruda y exclusivamente cebolla.

Venía de un ramo maldito que no recuerdo, pero me dije, mirando fijamente el plato de cebolla «esta mierda no me la va a ganar».

Procedí a sazonarla con aceite, sal y limón, mientra me corrían lágrimas por el rostro.

Tomé aliento, me armé de valor, y recordé que habiendo pasando introducción a la física, no le temía a nada.

Me comí entera la ensalada, y desde ese día, adoro la cebolla.


--Raúl Torres SilvaIngeniero Civil Mecánico, año de ingreso '82