Caos en la arena
Estaba yo en Cartagena, completamente sobrio, caminando por la arena, cuando oigo que alguien grita "¡los de Derecho!" y una horda de gente corriendo se me echó encima, me sumé y corrí también, sin entender demasiado por qué lo hacía. Entonces me di cuenta de que arrancábamos. Luego vino un grito de "¡al ataque!" y comenzamos a correr en sentido opuesto. Ahora ellos huían de nosotros...
En el fragor de tan burda escaramuza, recogí una caja de vino que estaba llena de arena y, con mucha energía, la lancé hacia donde estaban los estudiantes de Derecho. Pletórico de orgullo, era testigo de cómo la caja seguía una trayectoria parabólica casi perfecta. De pronto, un sentimiento de terror me invadió al ver cómo mi improvisado proyectil daba de lleno en la cabeza de un chico. Este se desplomó, inconsciente, tras lo cual unos amigos lo sacaron a rastras del campo de batalla. En ese momento pensé "¡pero qué mierda he hecho!", abandoné la contienda, apabullado, y me alejé a esperar el bus.
Prisionero de la angustia, durante días leía los periódicos buscando en los titulares la noticia de "joven de Derecho muere en paseo a Cartagena a causa de un TEC cerrado… ". No encontré nada publicado sobre lo que había presenciado, supongo que no lo maté y espero no haberle causado un daño irreparable. Pasé un susto muy grande y aprendí cómo la masa te lleva a hacer cosas que pueden acabar en tragedia.