Hay varias tallas y situaciones incómodas que ocurren en exámenes y pruebas. No recuerdo qué curso era. Sucedió que una persona se levantó y se dirigió al auxiliar con su hoja y enunciado para pedir que le explicara algo. Todo iba bien hasta que acabó la consulta. Cuando iba a mitad de camino de vuelta a su mesa, que estaba al fondo de la sala, se le cayeron unas hojas. Un murmullo ahogado se propagó por toda la sala. El auxiliar se acercó a examinar las hojas y vio que estaban llenas de fórmulas, torpedos, misiles, todo tipo de apuntes escondidos. Luego llegó hasta la mesa del alumno y le marcó unos asteriscos en su prueba. No sé si le pusieron una mala nota o lo amonestaron, pero a veces me pregunto qué habría ocurrido si no se hubiese levantado a preguntar. No se le habrían caído las hojas, no habría ocurrido esto ni aquello.
Fui testigo de otra situación parecida en un examen de Física Estadística. Llevábamos alrededor de hora y media dando la prueba, la gente preguntaba mucho, algunos compañeros suspiraban, se oía el ruido de papeles suaves, típicas máquinas preparadas y aceitadas funcionando. La sala estaba medianamente silenciosa y ordenada. De repente, el auxiliar se levantó y dijo: "Ya basta, por favor hagan la prueba en serio, no más preguntas, no más uso de torpedos, y si descubrimos a alguien copiando o con torpedos le pondremos un 1.0". Todos respondimos que estábamos de acuerdo. Pasaron un par de segundos en completo silencio. Enseguida comenzaron a destruirse hojas de torpedos, algunos compañeros guardaron sus cuadernos y guías, mientras otros se pasaban las hojas de mano en mano. Todo duró unos quince segundos. Entonces comenzamos la prueba en serio y se hizo un silencio sepulcral.