Trabajé en el CEC desde 1992 hasta poco antes de salir de la Escuela, en el grupo de Consultoría, aquellos que atendíamos alumnos en el zócalo y que nos tocó vivir desde dentro el surgimiento y masificación de Internet. Teníamos una oficina donde podíamos dejar las mochilas y estudiar e incluso un PC sólo para nosotros, pero en 1995 por fin tuvimos acceso a una workstation Sun.
Como la máquina era potente y no tenía mucha demanda, se la destinó para que funcionara también como servidor de nombres del CEC. Cuando llegó el momento de bautizarla y ponerle nombre de servidor, alguien recordó que los árboles nativos estaban todos tomados (araucaria, ciprés, etcétera) y también los lagos y volcanes, así que empezamos a buscar uno dentro de la fauna -las aves de Chile estaban en el roster de nombres en asignación- y algún brillante consultor dio con el nombre perfecto: DIUCA (en realidad "diuca", con minúsculas).
El área de Explotación de Sistemas se negó y tuvimos que defender el nombre como acrónimo: Departamento de Información de Usuarios y Consultoría de Alumnos. El nombre era perfecto y no aceptamos ningún otro y así se quedó.
Entonces diuca se convirtió en nuestro flamante nameserver. Sin embargo, los computadores o sus servicios se caen de vez en cuando. Incluso tratándose de un Sun. Mensajes como "diuca is down" o "diuca is not responding" se vieron en las pantallas de todos los PCs del zócalo. Esto causó un gran alboroto, pues comenzaron a oírse voces reclamando: "¡Ya se cayó la diuca!", "la diuca está parada", "¡Ya poh!...¡levanten la diuca!"
Algunos compañeros se quejaban de que el editor de Unix, que empleaba comandos, era muy complicado y querían saber si había otros editores más amigables. Los consultores aconsejaban a los usuarios "usar el pico". El estudiante se quedaba boquiabierto y con el rostro cariacontecido, como pensando por dentro "¿qué onda le pasa a este gil?, ¡no le he hecho nada!..." Entonces el consultor interpelado se apresuraba para aclarar que había un editor llamado PiCo, que era el acrónimo de Pine Composer, y era lo más amistoso -por no decir juguetón- que podría encontrar.